La categoría Dirección del Año reconoce la visión, la ejecución y la capacidad de articular los elementos de una película en una propuesta sólida y singular. La lista combina trayectorias de larga duración con cineastas que llegan a su primer largometraje; también cruza dramas familiares, relatos de migración, comedias y reconstrucciones históricas. Estos son los perfiles de quienes compiten por el reconocimiento de Dirección del año en los ZYN Premios Rolling Stone en Español.
Alauda Ruiz de Azúa – Los domingos
La directora vasca ha convertido los vínculos familiares en un terreno de preguntas morales. En Cinco lobitos observó la maternidad y los cuidados; en la serie Querer, la violencia dentro del matrimonio. Los domingos lleva esa atención a una adolescente que considera entrar a un convento. Ruiz de Azúa se interesa por cómo una decisión individual altera el mundo de una familia y por las distintas formas en que sus integrantes intentan comprenderla. Su puesta en escena deja que el espectador acompañe el conflicto sin recibir una respuesta prefabricada.
Carla Simón – Romería
Con Verano 1993, su primer largometraje, Carla Simón transformó una experiencia de infancia en una película de observación cercana. Alcarràs, ganadora del Oso de Oro de Berlín, amplió su mirada hacia una familia campesina y un modo de vida amenazado. En Romería, su tercera película, vuelve a la memoria familiar mediante el viaje de una joven que busca reconstruir la historia de su padre biológico. Simón trabaja con recuerdos incompletos, silencios y versiones en disputa: para ella, mirar hacia el pasado también implica preguntarse quién tiene derecho a contarlo.
David Pablos – En el camino
El cineasta mexicano ha abordado personajes atrapados en estructuras de poder y violencia. Las elegidas, que dirigió y escribió, retrató la explotación sexual desde la historia de una adolescente; El baile de los 41 reconstruyó un episodio silenciado de la historia queer de México. En el camino desplaza su atención hacia los largos trayectos de los camioneros y el deseo masculino que surge en un entorno regido por códigos rígidos de masculinidad. David Pablos vuelve física la experiencia de sus protagonistas y deja que el paisaje, el trabajo y los cuerpos definan el tono de la película.
Diego Céspedes – La misteriosa mirada del flamenco
Antes de debutar en el largometraje, Céspedes ganó en Cannes con el cortometraje El verano del león eléctrico. Su primera película sigue a una comunidad en un pueblo minero del desierto chileno, en los años ochenta, cuando el miedo al VIH empieza a circular como rumor y amenaza. El director combina elementos de western y fábula para hablar de deseo, estigma y familias elegidas. La mezcla entre fantasía y realidad social le permite mirar la marginalidad desde la intimidad de sus personajes y construir un universo visual reconocible desde su primera escena.
Diego Luna – Ceniza en la boca
Conocido internacionalmente como actor y productor, Luna también ha dirigido películas como Abel y Mr. Pig. Ceniza en la boca marca su regreso al largometraje como director y parte de la novela de Brenda Navarro. La historia sigue a dos hermanos mexicanos que viajan a España para reunirse con su madre, emigrada años antes. Luna desplaza el relato migratorio hacia las consecuencias íntimas de la separación: el abandono, la identidad y el esfuerzo por encontrar un lugar propio. El centro está en la familia y, en particular, en los efectos que una decisión tomada por necesidad deja sobre quienes se quedan y quienes parten.
Dolores Fonzi – Belén
Actriz con una extensa carrera frente a las cámaras, Fonzi inició su trabajo como directora con Blondi, una comedia dramática sobre los vínculos entre una madre y su hijo adulto. En Belén reconstruye el caso real de una joven argentina encarcelada tras sufrir un aborto espontáneo y acusada de homicidio. La película sigue a la abogada que asume su defensa y a las mujeres que se movilizan alrededor del caso. Fonzi dirige y actúa en una historia donde el proceso legal importa tanto como la fuerza colectiva que puede cambiar su curso.
Fernanda Tovar – Chicas tristes
Directora, guionista e integrante del Colectivo Colmena, Tovar llega a la categoría con su primer largometraje. Su cortometraje Mi edad, la tuya y la edad del mundo pasó por la Semana de la Crítica de Cannes y recibió una mención en Morelia. Chicas tristes parte de dos amigas y nadadoras cuyo vínculo cambia después de un incidente en una fiesta. Tovar observa las tensiones que atraviesan la amistad adolescente y los relatos que circulan alrededor de la violencia. La película obtuvo el Oso de Cristal y el Gran Premio de la sección Generation 14plus de la Berlinale.
Fernando Eimbcke – Moscas
Con Temporada de patos, Lake Tahoe, Club Sandwich y Olmo, Eimbcke ha construido un cine atento a los espacios cotidianos, los silencios y los cambios que sacuden la vida de personajes jóvenes. Moscas desplaza el foco hacia Olga, una mujer solitaria cuya rutina se altera cuando alquila una habitación a un hombre que, sin avisarle, lleva consigo a su hijo de nueve años. Filmada en blanco y negro, la película combina humor seco y observación social. Los encuadres fijos y el sonido convierten el apartamento en un pequeño mundo donde dos extraños empiezan a modificar la vida del otro.
Javier Calvo y Javier Ambrossi – La bola negra
Conocidos como Los Javis, Calvo y Ambrossi han pasado de la actuación y el teatro a crear series como Paquita Salas, Veneno y La Mesías. Su cine, que se inició con el largometraje La llamada, suele abrir espacio a personajes queer y a historias atravesadas por el deseo, la familia y la búsqueda de pertenencia. La bola negra entrelaza las vidas de tres hombres en distintas épocas de España y toma impulso de una obra inconclusa de Federico García Lorca. La película cruza memoria histórica e intimidad, una escala que los directores ya exploraron en televisión y que aquí se despliega en tres momentos separados por décadas.
José Manuel Cravioto – Autos, mota y rocanrol
Cravioto se ha movido entre el documental, el cine de ficción y la televisión. Su filmografía incluye Seguir siendo: Café Tacvba y Olimpia, además de proyectos de ficción como Mexican Gangster y Entra en mi vida. En Autos, mota y rocanrol reconstruye el Festival de Avándaro de 1971 mediante el falso documental: mezcla recreación, humor y la energía de una época en la que miles de jóvenes se encontraron alrededor del rock. La decisión formal le permite mirar el evento desde quienes intentaron organizarlo y quedaron sobrepasados por su propio éxito.
Pedro Almodóvar – Amarga Navidad
Pocos cineastas han creado una voz tan reconocible como Almodóvar. Desde Pepi, Luci Bom y otras chicas del montón hasta La habitación de al lado, ha hecho del melodrama, la cultura popular y los personajes femeninos algunas de sus herramientas más constantes. Amarga Navidad vuelve sobre una preocupación central de su filmografía: la frontera entre la vida y la ficción. Su relato alterna la historia de una mujer en duelo con la de un guionista y director que transforma esa experiencia en material para su próxima película. Almodóvar mira así el acto de crear como una operación afectiva. Escribir también puede ser una manera de acercarse a una pérdida.
Simón Mesa Soto – Un poeta
El director colombiano llegó a Cannes con el cortometraje Leidi, ganador de la Palma de Oro en 2014, y regresó con Amparo, su primer largometraje. Un poeta, premiada por el jurado de Un Certain Regard en Cannes, sigue a Óscar Restrepo (Ubeimar Ríos), un hombre que alguna vez prometió convertirse en una figura de la poesía y ahora vive entre la frustración y el desencanto. Mesa Soto convierte esa caída en una tragicomedia sobre la creación artística, la precariedad y la distancia entre la imagen romántica del poeta y la vida diaria de quien intenta escribir. Su humor nace de la vulnerabilidad de un protagonista que todavía se resiste a abandonar su vocación.
En conjunto, estas nominaciones trazan un mapa de la dirección iberoamericana actual. Son cineastas que convierten la memoria, el deseo, la migración y la historia en formas personales de mirar. Doce películas, trece voces; todas compiten por dejar su huella en el año.


