ILUSTRACIÓN POR ALIAS CE. BASADA EN LA FOTOGRAFIA DE BRAD TORCHIA

Pedro Almodóvar: El emperador de la movida

Durante décadas su cine ha logrado conectar a millones de espectadores hispanoparlantes que han encontrado consuelo, alegría, escándalo, pasión y reflexiones en sus películas, que a nadie dejan indiferente. Por eso hoy celebramos su vida y su historia, ¡viva Pedro!

Por: ANDRÉ DIDYME-DÔME

Sin lugar a dudas, el director más importante que surge en el período de transición posterior a la dictadura franquista en España es Pedro Almodóvar Caballero, nacido en el municipio de Calzada de Calatrava, ubicado en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha en 1949.

Su padre, Antonio Almodóvar, fue un humilde arriero junto con su amada madre, Francisca Caballero. Pedro tuvo dos hermanas y un hermano, y siempre estuvo rodeado de una gran cantidad de mujeres fuertes y aguerridas.

La familia viaja a Orellana La Vieja y luego a Madrigalejo, municipio ubicado en Cáceres. Allí, su padre abre una gasolinera, y su madre, una bodega donde vende su propio vino. Antonio pronto se convertiría en enólogo.

A los ocho años de edad, Pedro estudia en Cáceres con los padres salesianos y franciscanos, con la esperanza de convertirse en sacerdote (del mismo modo que Martin Scorsese), y fue en su época de secundaria donde se enamora perdidamente del cine. Es así que a los diecisiete años viaja a Madrid para estudiar cine, pero encuentra cerrada la escuela.  Eso lo lleva a buscar empleo para sostenerse en la capital, entonces Pedro termina trabajando como ordenanza en Telefónica S.A., la importante empresa española de Telecomunicaciones. Su permanencia allí fue de doce años.

La movida: teatro, cómics, música y cine

En la capital, Pedro Almodóvar se sumerge en la vida bohemia y juvenil, denominada por la prensa española como “La movida madrileña”. Inmerso en este ambiente, forma parte del grupo teatral independiente Los Goliardos, fundado por Ángel Facio en 1964, donde conoció a los actores Félix Rotaeta y Carmen Maura. Con su primer sueldo recibido de Telefónica, Pedro compra una cámara Súper-8 y comienza a realizar cortometrajes de una manera autodidacta.

Sus cortos silentes exploraban −y explotaban− temas explícitamente sexuales y tenían títulos como: Film político (1974), Dos putas o historia de amor que termina en boda (1974); La caída de Sodoma (1975); Homenaje (1976); La estrella (1977); Sexo va: sexo viene (1978); Folle, folle fólleme Tin (1978).

Trabajó también en la revista de cómics para adultos El víbora, publicada por la editorial La Cúpula. Para ella publicó una fotonovela erótica llamada Toda tuya, que aparece en los números 32 y 33, y donde crea al personaje de Patty Diphusa. Almodóvar también trabaja haciendo cómics, fotonovelas y escribiendo artículos para otras revistas contraculturales como Star o Vibraciones y para diarios como El País, Diario 16 y La Luna.

AGITANDO ‘LA MOVIDA’: Almodóvar fue el cineasta más representativo del movimiento contracultural que surgió en España después de la dictadura franquista. ‘La movida’ terminó a mediados de los 80, y se sintió con fuerza en América Latina.
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Gracias a un presupuesto de 500.000 pesetas, que obtuvo de sus amigos y del guion de Erecciones generales que le había encargado la revista El víbora, se embarca en realizar su primer largometraje: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) parte de un guion escrito por Almodóvar en 1976 y está protagonizada por Carmen Maura, la cantante Alaska y Eva Silva.

Pedro describió la película como una historia sobre “seres humanos fuertes y vulnerables que se abandonan a la pasión, que sufren el amor y se divierten”. La cinta encantó a los jóvenes y escandalizó a los adultos, debido en parte a los referentes al consumo de marihuana, la violación, la venta de la virginidad, el sadomasoquismo, las lluvias doradas, las felaciones, la prostitución y un concurso de penes grandes. En la cinta participa el cantante Fabio de Miguel, quien utiliza el nombre artístico de Fanny McNamara. Aquí hace un pequeño papel como travesti, que, según él, interpretó bajo los efectos de las drogas.

Con Fabio, Pedro conforma en 1982 un dúo de glam punk autoparódico, llamado Almodóvar y McNamara, con el que publica un álbum y varios sencillos. La idea del dúo surge de un evento organizado por la revista Rock Spezial, en el que Almodóvar, McNamara, Carlos Berlanga (hijo del prestigioso director José García Berlanga), Nacho Canut y Bernado Bonezzi, ofrecen un concierto bajo el nombre de The Black Kiss Dolls. Berlanga y Canut harían parte luego de Kaka de Luxe y Alaska y Dinarama.

También en 1982, Almodóvar estrena su segundo largometraje, Laberinto de pasiones, protagonizado por Cecilia Roth e Imanol Arias, marcando el debut como actor de un joven conocido como Antonio Banderas. Este cuento de hadas perverso acerca de una cantante ninfómana y un príncipe del Medio Oriente, fue un fracaso de taquilla, atacado ferozmente por la crítica española, pero sería elogiado por la prensa internacional. Hasta la fecha, Almodóvar la defiende, resaltando sus interesantes personajes secundarios y citando como influencia a las comedias de enredos de Billy Wilder y Richard Lester.

Para este entonces, el innovador e irreverente Almodóvar, ya era apodado por la prensa española como “El Emperador de La Movida» y de una manera consistente comenzó a expandir los límites de los temas aceptables en sus películas.

Un director desatado (su etapa experimental)

Entre tinieblas (1983) sería la tercera película de Almodóvar, protagonizada por Carmen Maura como Sor Perdida, Marisa Paredes como Sor Estiércol y Cecilia Roth como Merche. La cinta, tremendamente irreverente, cuenta la historia de una cantante llamada Yolanda (Cristina Sánchez Pascual), que busca refugio en un convento depravado, y fue convertida en obra de teatro por Fermín Cabal en 1992.

¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984) es una adaptación libre del relato Lamb to the Slaughter de Roald Dahl (el mismo de Charlie y la fábrica de chocolates y Matilda), y fue protagonizada por Carmen Maura, quien ya se había convertido en su principal actriz fetiche. Y es que, como muchos otros grandes directores, Almodóvar convirtió en estrellas a su grupo de amigos y colaboradores recurrentes, que incluye a Victoria Abril, Penélope Cruz, Antonio Banderas, Lola Dueñas y Rossy de Palma, entre otros.

CORTESÍA PRENSA

La historia de una ama de casa que se enfrenta a un esposo machista, dos hijos dedicados a la prostitución y al tráfico de drogas, y a una suegra neurótica, lo conecta con el cine de John Waters y comienza por fin a convertir a Almodóvar en un profeta en su tierra.

En 1985, Pedro realiza el mediometraje Tráiler para amantes de lo prohibido, que hizo parte del programa de variedades La edad de oro para TVE, presentado por Paloma Chamorro. La tendencia hacia el drama se extiende a Matador (1986), película de corte psicoanalítico protagonizada por Assumpta Serna y Antonio Banderas, en el que Almodóvar cruza el mundo de la tauromaquia con la sexualidad.

La etapa de maduración formal: El Deseo

A mediados de los 80, Pedro y su hermano, Agustín Almodóvar, fundan la prestigiosa productora El Deseo, donde se producen las cintas del director, a partir de su sexta película, La ley del deseo, protagonizada por Eusebio Poncela, Antonio Banderas y Carmen Maura. Esta cinta se convierte es una obra clave para el desarrollo del cine LGBTI y, en clave de drama erótico, nos cuenta de una manera franca y explícita, sobre la vida y las relaciones de un director gay de cine y teatro y su hermana transgénero.

La comedia de enredos Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), basada en el monólogo La voz humana de Jean Cocteau, es todo un éxito a nivel local e internacional, y es considerada por muchos como la mejor película de Almodóvar. En esta cinta ya vemos los elementos clave en el estilo del director, como su admiración por el cine norteamericano, particularmente de las comedias románticas protagonizadas por Rock Hudson y Doris Day en los años cincuenta y sesenta. También se evidencia su obsesión por colmar sus películas con mujeres liberadas sexualmente (un gran tabú en la cultura española).

A esto se le suma la mezcla audaz de géneros, particularmente los cercanos al melodrama de Douglas Sirk y a la farsa del ya nombrado Billy Wilder al que tanto ama Almodóvar. Y no se puede dejar de lado la dirección de arte pastiche y kitsch, llena de colores vivos, acartonada, articulada y muy atractiva, heredera de las telenovelas latinoamericanas. Con Mujeres, Almodóvar inicia su colaboración con el director de fotografía José Luis Alcaine, pionero en la utilización de tubos fluorescentes y un hombre que sostiene que la película Adiós a las armas (1932) fue la inspiración de Pablo Picasso para su obra Guernica.

Pedro inicia la tormentosa década de los noventa con ¡Átame! (1990) protagonizada por Victoria Abril y Antonio Banderas, alcanzando un éxito rotundo de crítica (15 nominaciones a los Goya, Oso de Oro en la Berlinale y un Premio César). Sin embargo, las circunstancias también evidenciaron la distancia y la reserva que los españoles mantienen con su director, ya que no obtuvo ningún Goya. De todas formas, esta historia sobre un paciente psiquiátrico que secuestra a una mujer para que se enamore de él, nos muestra a un director más maduro y depurado.

Tacones lejanos (1991), protagonizada por Victoria Abril y el cantante Miguel Bosé, es un melodrama con toques de comedia acerca de una madre que descubre que su hija, a la que no ha visto hace más de 15 años, se ha casado con un exnovio de ella.  En ese mismo año, Almodóvar publica la novela erótica Patty Diphusa, basada en su personaje de juventud, logrando un gran éxito editorial.


Almodóvar ha actuado, dirigido, escrito guiones, ha hecho cómic, y ha creado música. Su figura ha representado siempre un emblema de versatilidad y desafío ante las tradiciones más anquilosadas de nuestras culturas iberoamericanas.


La comedia de enredos Kika (1993), protagonizada por Verónica Forqué, Victoria Abril y el dramaturgo y actor norteamericano Peter Coyote, es un regreso a sus raíces como un director que busca escandalizar y perturbar, con trajes que exponen los senos, cicatrices en el rostro y eyaculaciones por la ventana.

A esta cinta se contrapone La flor de mi secreto (1995), basada en el relato The Lovely Leave de Dorothy Parker y protagonizada por Marisa Paredes en el papel de una escritora de novelas rosa cuyo matrimonio está en crisis. Este es quizás el trabajo más sensible y conmovedor del director. Vale la pena anotar que La flor de mi secreto marcaría el inicio de la colaboración entre Almodóvar y el compositor español Alberto Iglesias, ganador de muchísimos premios internacionales por su música para cine, y nominado en cuatro oportunidades al Óscar.

La etapa social: dolores y glorias

Carne trémula (1997), basada en la novela de Ruth Blendell, es una cinta neo-noir protagonizada por Javier Bardem, y cuenta la historia de un triángulo amoroso entre una mujer, un policía en silla de ruedas, y el hombre que lo dejó en esa condición.

Poco después, Almodóvar estrenaría el melodrama Todo sobre mi madre (1999), protagonizado por Cecilia Roth y Marisa Paredes, una película que se convierte en otra de las obras maestras de Almodóvar. Aquí, el director filma por primera vez en Barcelona e incluye referentes a las cintas All about Eve de Joseph L. Mankiewicz y Opening night de John Cassavetes. En el 2009 se adaptaría como obra de teatro en Londres con gran éxito. Su pieza de compañía sería la otra obra maestra Hable con ella (2002), protagonizada por Javier Cámara, Darío Grandinetti, Leonor Watling y Rosario Flores. Esta cinta acerca de dos hombres que se enfrentan a la muerte -encarnada en dos mujeres que se encuentran en coma en un hospital- es sencillamente, una de las más bellas de su filmografía.

La mala educación (2004), protagonizada por Gael García Bernal, es un regreso del director a las temáticas oscuras, psicoanalíticas y sexuales que ya había abordado en cintas como Matador y La ley del deseo. Pese a que Almodóvar ha negado que esta sea una película autobiográfica, reconoce que utilizó muchas de sus vivencias de infancia y juventud, para contar esta historia de dos amigos víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes.

LAS CHICAS ALMODÓVAR: Carmen Maura, Penélope Cruz y Victoria Abril son algunas de las musas del director, actrices que han sido determinantes en el éxito de sus películas.
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La etapa introspectiva, al borde de un ataque de genialidad

Volver (2006) es, probablemente, una de las mejores, si no la mejor película en la maravillosa filmografía de Pedro Almodóvar y la mejor actuación en la carrera de su protagonista, Penélope Cruz. El director dice que es un homenaje a Bellissima, el clásico de Luchino Visconti y una película sobre “tres generaciones de mujeres que sobreviven al viento solano, al fuego, a la locura, a la superstición e incluso a la muerte a base de bondad, mentiras y una vitalidad sin límites”. Ellas son Raimunda (Penélope Cruz), casada con un obrero y con una hija adolescente (Yohana Cobo); Sole (Lola Dueñas), una peluquera; y la madre de ambas (Carmen Maura), muerta en un incendio.

El melodrama Los abrazos rotos (2009), vuelve a demostrar que Penélope Cruz brilla cuando es dirigida por Almodóvar. Para esta cinta, el director utilizó al fotógrafo mexicano Rodrigo Prieto, quien, según él, no le tiene miedo al color.

La piel que habito (2011), es una especie de remake del clásico Les yeux sans visage de Georges Franju. La cinta nos muestra a un cirujano (Antonio Banderas) que crea una piel especial y la utiliza en una mujer llamada Vera Cruz (Elena Amaya), y es lo más cercano a una película de terror dentro de la filmografía de Almodóvar.

Los amantes pasajeros (2013), es un nuevo regreso a las comedias irreverentes de la juventud del director, con una producción que curiosamente, se asemeja mucho al video de ‘Learn To Fly’ de los Foo Fighters. La farsa sobre un trío de auxiliares de vuelo desquiciados (Carlos Areces, Javier Cámara y Raúl Arévalo) y sus pasajeros, fue injustamente vapuleada por la crítica, pero no llega a ser una mala película.

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El melodrama Julieta (2016), protagonizado por Emma Suárez y Adriana Ugarte, está basado en tres relatos de Alice Munro (Silencio, Destino y Pronto), y muestra a un Almodóvar más maduro y solemne. Sin embargo, nada nos preparó para Dolor y gloria (2018), la película más personal del español, una de las más memorables en su filmografía y que incluye la mejor actuación en la carrera de Antonio Banderas. Sobre ella, Almodóvar confiesa que es el final de una trilogía iniciada con La ley del deseo y La mala educación, todas protagonizadas por directores de cine como él (algunos analistas del cine de Almodóvar, también hablan de una “trilogía sobre la memoria” conformada por Todo sobre mi madre, Carne trémula y La mala educación).

The Human Voice (2020) es la primera producción en inglés del director y es un cortometraje de 30 minutos protagonizado por Tilda Swinton, basado en la misma obra de Cocteau que Almodóvar utilizó como base para Mujeres al borde de un ataque de nervios. La más reciente obra del director es Madres paralelas, en donde regresa al melodrama protagonizado por personajes femeninos fuertes, en este caso, tres madres imperfectas que tienen que lidiar con sus propios dilemas morales, interpretadas por Penélope Cruz, Milena Smit y Aitana Sánchez-Gijón. Se trata de una efectiva amalgama entre lo personal, lo psicológico y lo político, haciendo de este un trabajo conmovedor y profundo.  A sus 73 años, Almodóvar no da señales de parar, ya que se encuentra trabajando en la adaptación del libro de Lucia Berlin, Manual para mujeres de la limpieza, protagonizada por Cate Blanchett; y en un nuevo mediometraje en clave de western llamado Strange Way of Life, protagonizado por Ethan Hawke y Pedro Pascal. Durante décadas su cine ha logrado conectar a millones de espectadores hispanoparlantes que han encontrado consuelo, alegría, escándalo, pasión y reflexiones en sus películas, que a nadie dejan indiferente. Por eso hoy celebramos su vida y su historia, ¡viva Pedro!

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