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Misión imposible: Sentencia mortal parte uno

Ethan Hunt sigue siendo un personaje tremendamente poderoso, pero no puede eludir al fantasma de John Wick.

Christopher McQuarrie 

/ Tom Cruise, Simon Pegg, Ving Rhames, Esai Morales, Rebecca Ferguson, Hayley Atwell, Vanessa Kirby, Henry Czerny

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de UIP

Una de las mejores series de televisión de todos los tiempos es, definitivamente, Misión: Imposible“. Creada por Bruce Geller, este referente obligatorio a los géneros de espionaje y acción fue una exitosa producción a cargo de Lucille Ball y Desi Arnaz, que se emitió originalmente desde 1966 hasta 1973 por siete temporadas, en el contexto de la Guerra Fría. 

La premisa de la serie se centraba en las misiones del equipo de la Fuerza de Misiones Imposibles (IMF), una agencia de espionaje encubierta. Cada episodio presentaba una “misión imposible” debido a su complejidad y riesgo, y es por esa razón que el equipo de espías debía usar su ingenio y habilidades especiales para llevarla a cabo, infiltrándose en organizaciones criminales, desmontando conspiraciones y luchando contra amenazas internacionales. 

El equipo de la IMF estaba compuesto por un grupo diverso de agentes, cada uno con habilidades específicas. El líder del equipo era Jim Phelps, interpretado por Peter Graves, quien se convirtió en el personaje más reconocido de la serie y era el encargado de coordinar las misiones. Pero dentro del elenco también se incluyeron a Martin Landau como Rollin Hand, Barbara Bain como Cinnamon Carter, Greg Morris como Barney Collier, Peter Lupus como Willy Armitage y Leonard Nimoy como Paris, entre otros. 

Cada episodio seguía una estructura muy similar, comenzando con una grabación de Phelps recibiendo los detalles de la misión en una cinta de audio, que se autodestruía cinco segundos después de escucharla. Luego, el equipo planificaba meticulosamente su operación, utilizando unas máscaras sofisticadas, gadgets y estrategias de manipulación para engañar a los villanos y alcanzar sus objetivos. El suspenso y los giros eran elementos clave de la serie, así como su guion ingenioso y sus tramas intrigantes. No se puede olvidar tampoco su icónica secuencia de apertura, con la inmortal música compuesta por el argentino Lalo Schifrin. 

En 1988, se produjo una nueva versión de la serie original, que buscaba revivir el concepto y con Peter Graves interpretando nuevamente a Jim Phelps. Sin embargo, no tuvo el mismo éxito de la serie original y fue cancelada después de una sola temporada, con un total de 19 episodios.

Sin embargo, la franquicia encontró un nuevo rumbo, esta vez en el cine, con la serie de películas protagonizadas por Tom Cruise, que comenzó en 1996 con una cinta dirigida por Brian De Palma, tan mediocre como taquillera. El personaje principal de la franquicia cinematográfica es Ethan Hunt, interpretado por Cruise, un agente de campo extremadamente habilidoso y arriesgado, una especie de James Bond que se destaca por su ingenio y su capacidad para superar obstáculos insuperables. En la primera cinta, Hunt es testigo de la muerte de todos sus colegas y de la traición de Jim Phelps, encarnado esta vez por Jon Voight (algo inadmisible para los amantes de la serie original) y el liderazgo de la IMF queda a cargo del ambiguo Eugene Kittridge (Henry Czerny).

Sin embargo, en las secuelas, Hunt se convierte gradualmente en el líder de un nuevo equipo de agentes rebeldes y altamente capacitados, que incluye, entre otros, a Luther Stickell (Ving Rhames), Benji Dunn (Simon Pegg), Lindsey Farris (Keri Russell), Zhen Lei (Maggie Q), Declan Gormley (Jonathan Rhys Meyers), William Brandt (Jeremy Renner) y Rebecca Ferguson (Ilsa Faust).

Una de las características distintivas de la serie de películas de Misión Imposible, es que cada una de las entregas ha logrado ser superior en calidad y emoción a la anterior, llegando a su apoteosis con Fallout, la sexta entrega, que bien puede considerarse como todo un clásico del cine de acción. Es una lástima que la nueva cinta, conocida como Sentencia mortal parte uno, no logre superar a su predecesora y mucho menos a John Wick 4, la mejor película del año hasta la fecha y una de las mejores cintas de acción de todos los tiempos, si no la mejor. Pero, la verdad sea dicha, superar a esas dos películas era toda una misión imposible. 

Aunque John Woo (así digan lo contrario), J.J. Abrams y Brad Bird hicieron una gran labor en sus respectivas entregas de la saga, La Misión imposible de Tom Cruise se acomoda como anillo al dedo al talento del director Christopher McQuarrie (guionista de las cintas protagonizadas por Cruise Operación Valkiria, Jack Reacher y Top Gun: Maverick), quien se ha encargado de las tres últimas cintas y que está confirmado para la octava.

Uno de los problemas de esta cinta (una de las más costosas en la historia del cine) tiene que ver más que todo con el argumento enredado, empantanado y tremendamente predecible, que involucra a la Inteligencia Artificial, la cual, al parecer, se ha rebelado contra la humanidad convirtiéndose en algo denominado como “la entidad” y que tiene a un esbirro en la forma de Gabriel (Esai Morales), un antiguo enemigo de Hunt y nuestro villano de turno (aunque no tan potente como el August Walker de Henry Cavill o el Owen Davian del fallecido Philip Seymour Hoffman).   

Curiosamente, la clave para detener a “la entidad” está en una llave exótica dividida en dos, muy similar a la anticitera de Arquímedes de la reciente entrega de Indiana Jones. ¿Qué abre o cierra la llave? Hunt no lo sabe. Lo único que sabe es que debe buscarla para que no caiga en malas manos y debe destruirla, para impedir que cualquier gobierno, incluyendo el suyo, obtenga un inmenso poder. De acuerdo con Kittridge, Ilsa Faust posee información sobre la llave y por eso se le ha puesto precio a su cabeza, lo que lleva Hunt a reunirse de nuevo con ella, así como con Luther y Benji, sus fieles amigos. 

Se une al grupo Grace (Hayley Atwell, la Agente Carter de Marvel), una ladrona profesional contratada por personas desconocidas para robar la llave. El encuentro y el flirteo con Hunt es inevitable y lleva a pensar que el nombre de este personaje es un guiño a Grace Kelly, la actriz del clásico de Hitchcock Para atrapar a un ladrón

Pero la clave del atractivo de estas películas tiene que ver con las elaboradas secuencias de acción, que esta vez incluyen una persecución a bordo de un diminuto Fiat 500, que nos recuerda al clásico The Italian Job protagonizado por Michael Caine (con un guiño al Acorazado Potemkin de Eisenstein), y que deja por el piso a la inverosímil y tonta persecución de Rápido y furioso X por El vaticano. Tendremos también una espectacular caída libre en una motocicleta sin dobles (que los tráilers ya nos arruinaron) y una escena al interior y exterior de un tren que crispa los nervios y que nos recuerda a las segundas partes de Alerta Máxima y Wolverine, así como a la reciente Tren bala y (otra vez) al prólogo de la última cinta de Indiana Jones. Al final, todo nos evocará inevitablemente a James Bond (Vanessa Kirby, quien interpreta aquí a la “Viuda Blanca”, parece una heredera de Octopussy).  

Las secuencias son maravillosas y nadie lo pone en duda. El lío es que no se sienten novedosas (inclusive la escena del submarino del prólogo nos recuerda a La caza del Octubre Rojo y a Marea roja). Pero lo que más lastima a Sentencia mortal tiene nombre propio y es John Wick. La cuarta parte de la franquicia protagonizada por Keanu Reeves partió en dos al cine de acción y hace ver las peleas entre Hunt, Gabriel y su secuaz, la letal París (Pom Klementieff, conocida como Mantis en Guardianes de la galaxia), se sientan sosas, en comparación con las impresionantes coreografías de Wick. De hecho, Paris es una combinación entre la May Day (Grace Jones) de James Bond en la mira de los asesinos y la Xenia Onatopp (Famke Janssen) de GoldenEye, con todo y ahorcamiento de piernas.

La trama asociada a la Inteligencia Artificial se siente forzada, como si se tratara de un recurso a última hora para explotar el debate actual y no algo orgánico (hubiera bastado con que el submarino Sebastopol tuviera un arma capaz de destruir al mundo, para poner a Hunt y a su equipo en marcha). Además, Fallout es una cinta mucho más redonda, vibrante y contundente. 

Pero no se equivoquen. Misión imposible: Sentencia mortal es una estupenda cinta de acción que, aunque habla sobre IA, fue realizada por humanos inteligentes. Tom Cruise, a sus 61 años, sigue siendo toda una estrella de acción en su ley y las casi tres horas de duración de la cinta pasarán volando como Ethan Hunt en su parapente.   

P.D. La cinta queda en cliffhanger y de ahí lo de “Parte uno”. La segunda parte está programada para su estreno el próximo año. Este episodio continuará…