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Rápido y furioso X

Si este es el futuro que se le depara al cine, su pronóstico es reservado.

Louis Leterrier 

/ Vin Diesel, Jason Momoa, John Cena. Charlize Theron, Michelle Rodríguez, Jason Statham, Brie Larson, Tyrese Gibson, Chris “Ludacris” Bridges, Rita Moreno, Helen Mirren

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de UIP

La primera película de Rápido y furioso, estrenada hace veintidós años, se inspiró en un artículo periodístico sobre carreras de autos clandestinas publicado en la revista Vibe. Su título fue robado de una cinta de exploitation de 1954, producida y escrita por el gran Roger Corman, la cual, la verdad sea dicha, es superior en espíritu a la película mecánica y fría dirigida por Rob Cohen. Pero con el ánimo de ser ecuánimes, pese a unas pésimas actuaciones a cargo del fallecido Paul Walker, Vin Diesel y Jordana Brewster, a unas secuencias artificiales de acción que han envejecido mal y a unos diálogos en extremo imbéciles, Rápido y furioso 1 cumplió con la misión de entregar 106 minutos de acción descerebrada e ideal para un fin de semana en compañía de una buena pizza y un par de cervezas.

No se puede decir lo mismo de Rápido y furioso 2 del 2003, clásico ejemplo de una segunda parte cansada y árida que se aprovechó del éxito de su predecesora y que intentó exprimir las premisas de la primera entrega al máximo, pero sin generar nada jugoso como resultado. Ni hablar de Rápido y furioso: Reto Tokio del 2006, que bien puede compararse con Mi pobre angelito 3. Ya saben, esas secuelas que ni siquiera incluyen al elenco original y que, en la mayoría de los casos, terminan sepultando la posibilidad de una franquicia debido a su extrema mediocridad.

Pero eso no fue así. En 2009 resurge la saga con el elenco original y en una cinta que casi parece un reboot. Los corredores de carreras ilegales ahora son una especie de agentes secretos, quienes gradualmente se convertirán en una especie de superamigos no oficiales. La “familia” de Rápido y furioso ahora es una mezcla entre la Liga de la Justicia, el Escuadrón suicida y Meteoro: El rey de las pistas. La cuarta entrega, dirigida por Justin Lin, significó una mejora con respecto a las dos películas anteriores, pero no llegó a superar el nivel de la tonta, pero entretenida primera parte.

Contra todos los pronósticos, Rápido y furioso 5 del 2011 y la parte 6 del 2013 (ambas dirigidas por Lin), mantienen el nivel de la cuarta, pero continúan con los diálogos tontos, las situaciones cada vez más inverosímiles, las persecuciones sintéticas y un comentario insufrible, inane y reiterativo acerca del valor de la “familia”.  La muerte intempestiva de Paul Walker en un accidente automovilístico, casi que frena en seco a la exitosa franquicia. Pero la habilidad del director James Wan en explotar lo sucedido para manipular el corazón de los fanáticos, combinada con un refrescante respiro en términos de ritmo y acción, desembocó en una séptima parte estrenada en el 2015, que no solo se convirtió en una de las películas más taquilleras de la historia, sino también en la mejor entrega de Rápido y furioso hasta la fecha.

No se puede decir lo mismo de la parte 8 (dirigida con extrema mediocridad por F. Gary Gray en el 2017) y la horrible parte 9 (en la que Lin vuelve a hacerse cargo del volante en el 2021). Estas dos entregas, en vez de retomar las lecciones dejadas por Wan, resaltaron los defectos de toda la saga para llevarlos al paroxismo, convirtiendo a Dominic Toretto, el personaje interpretado por Vin Diesel (quien mejor que un actor con apellido de combustible para participar en una serie de películas como esta) en el líder de un grupo de expertos del volante que se embarca en misiones secretas que ponen en amenaza al mundo, al peor estilo de los Power Rangers o los Motorratones de marte, pero con banda sonora de Reggaetón. Vale la pena mencionar que, entre la octava y novena parte, se estrenó un estúpido spin-off conocido como Hobbes & Shaw, en donde Jason Statham y Dwayne Johnson vuelven a encarnar a los personajes que hacen parte de este universo que se niega a morir (pero que debería hacerlo).

Si la parte 7 fue una grata sorpresa, ¿por qué no pensar lo mismo de la parte 10? Justin Lin le ha cedido el timón a Louis Leterrier, uno de los alumnos de Luc Besson, quien nos entregó la estupenda Danny The Dog con Jet Li y una decente entrega de Hulk para Marvel. Pero hay que recordar que este director también fue el responsable de la esperpéntica y morónica saga de El transportador con Jason Statham y del horroroso remake sin alma de Furia de Titanes. Tristemente, Rápido y furioso X se suma a estos pésimos productos y bien podría compararse con la décima parte de Viernes 13 (ambas son recalcitrantes, inverosímiles, descerebradas y con muy pocos atisbos de calidad). Se puede afirmar que Rápido y Furioso X es la más grande de todas, sí. Pero también es la peor (y tampoco será la última, como se había prometido). Si se le compara con Reto Tokio, esta queda como todo un clásico del cine de acción.

Lo más divertido de Rápido y furioso son los juegos temporales, pero estos ya están careciendo de toda lógica. En Rápido y furioso X, descubriremos que Hernán Reyes, el malvado narcotraficante interpretado por Joaquim de Almeida en la quinta parte, tiene un hijo llamado Dante, quien se quedó sin familia cuando Toretto y sus amigos lo eliminaron en Río de Janeiro. Y ya sabemos que, si alguien en Rápido y Furioso se queda sin familia, se convertirá en un malvado villano. Jason Momoa deja temporalmente a su pésimo Aquaman para convertirse en un personaje que puede definirse como una mezcla entre el Joker de Jared Leto, Jar Jar Binks, Karol G y Hollywood, el olvidado personaje de la cinta ochentera Maniquí. Queda la pregunta sobre si el actor es consciente de lo mala que es esta película y decide hacer el ridículo con letras mayúsculas, bordeando en lo ofensivo. El Dante de Momoa le da un nuevo significado al concepto de pena ajena. “Insoportable” es una palabra que se queda corta para describir su interpretación. En la historia no ha habido un mejor candidato al Razzie.

Dante, en busca de venganza contra Toretto y su “familia”, utiliza sus malévolas técnicas para apoderarse de la tecnología de Cipher, la supuesta villana de la entrega anterior y encarnada por Charlize Theron en modo inercia. La hacker malherida acude a Toretto para advertir sobre la amenaza. Toretto, pese a que la villana mató a sangre fría a su ex, decide tomar en serio al hijo de su antiguo antagonista y ponerse en marcha. Esto lleva a una serie de situaciones que involucran una bomba nuclear que pone en amenaza a El Vaticano, la desaparición del presupuesto que la “familia” tenía a disposición para cumplir con sus misiones (los chicos vuelven a ser pobres otra vez), una carrera clandestina entre Toretto y Dante, y a Jakob, el hermano de Toretto, quien deja de ser un asesino despiadado para actuar como figura paternal para su sobrino. Hay que decir que John Cena es lo mejor de esta película y que, al parecer, el actor decidió sabiamente retirarse a tiempo para que el daño a su carrera no sea irremediable.

A esto se le suma la aparición de Brie Larson (destilando menos antipatía de lo normal), como Tess, la agente e hija de Mr. Nobody (un Kurt Russell ausente), al modelo Alan Ritchson como Aimes, el reemplazo de Mr. Nobody, quien bien puede ser enemigo o aliado de Toretto, y a Isabel (Daniela Melchor), una corredora de autos brasileña que termina siendo parte de la “familia”.

Hay dos escenas postcrédito tan sorpresivas como absurdas y el final queda abierto para lo que se supone es una trilogía (¿10.2 y 10.3?). Pero lo cierto es que la saga de Rápido y furioso es el reflejo del signo de los tiempos. Un público al que le duele pensar, que todavía defiende unos valores retrógrados (pese a que de dientes para afuera suele afirmar lo contrario) y al que le atrae todo lo que tenga que ver con dinero, autos, armas y mal gusto. Esta cinta es de lo peor.

Lo increíble no tiene que nada que ver con la presencia de Helen Mirren o con un auto con ejes indestructibles y la potencia para arrastrar helicópteros. Nada de eso. Lo verdaderamente inverosímil es que, pese a lo mala que es, Rápido y furioso X se va a convertir en todo un mega éxito.  Que Dios se apiade de nosotros y de nuestras familias.    

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