P&R: Maite Perroni de RBD

Maite Perroni habló con ROLLING STONE en Español sobre el monumental retorno de RBD, de lo que hubo detrás de esta gran gira, entre otras cosas.

Por  PABLO MONROY

febrero 12, 2024

Fotografía por Carlos Ruiz

Cuéntame cómo ha sido esta gira de reencuentro. Me imagino que es una locura volver después de 15 años, ver tanta demanda y subir a escenarios tan grandes.

Fue una locura. Fue sorprendernos y darnos cuenta que lo que se hizo hace 20 años atrás hoy sigue resonando, vibrando, teniendo esa fuerza, seguimos rompiendo récords y llenando estadios. Logramos nuevamente posicionar a RBD en un lugar en el que nos dimos cuenta que nunca dejó de estar, pero con 20 años de historia y con 15 años de ausencia nunca pensamos que se iba a dar de esta manera. Volver a vivirlo así fue impresionante y nos movió muchísimas emociones. A mí me conmovía muchísimo ver las historias de las personas que nos acompañaban en cada concierto. Ver cada noche 30,000 o 60,000 personas llenas de historias, de recuerdos, de nostalgia, de amor y nuevas generaciones que están ahora contando su historia con nuestra música también era impresionante. Ha sido increíble, fue muy lindo. Ahora sí, este 2024 podemos decir que se cumplen 20 años de RBD porque la historia empieza al aire el 4 de octubre del 2004, haber empezado ese primer capítulo sin saber todo lo que iba a pasar al día de hoy. Podemos decir que RBD es parte de la historia de la música latina pop, que es algo impresionante. No fue solamente un grupo efímero, sino que realmente construyó una historia y que consolidó que la música pop también tiene un lugar y que se pueden lograr cosas inimaginables.

Me imagino que ninguno de ustedes entrando a Rebelde tenía una idea de la magnitud que iba a tener todo.

Para nada, 20 años atrás cuando esto empezaba no imaginamos que iba a ser así y me atrevo a decir que ni la disquera, ni los productores, ni la compañía, ni la televisora. Yo creo que nadie nos imaginamos que iba a ser algo tan grande y que iba a ser historia.

En estos 15 años de la última gira para acá obviamente también crecieron como personas y como artistas, ¿qué diferencias encuentras tú entre la Maite que subió al escenario en ese tour del adiós y la que ahora regresa?

Definitivamente una mujer más madura, con mayor claridad en cuanto a quién es y con más seguridad. Hace 20 años, ser parte de Rebelde fue un regalo del destino siendo un proyecto tan grande y mi primer proyecto. Yo estaba en el CEA estudiando actuación, jamás me imaginé ser cantante. De pronto hice un casting para un personaje de una telenovela, tuve la suerte de ser escogida y más adelante la suerte de ser parte del grupo. Ahí empezó para mí un reto gigantesco porque yo jamás me imaginé en un escenario cantando, yo me imaginaba en una película, en una obra de teatro o en una telenovela. De pronto llega la música y estaba haciendo una gira en el Maracaná cantando cuando ni siquiera me sentía cantante ni me había preparado como tal. Era increíble, abrumador y un reto gigante. En el último concierto de Rebelde, yo ya me sentía mucho más segura, lo disfrutaba más, ya me había preparado, ya había tomado clases de canto y ya me sentía mucho mejor en el escenario, pero definitivamente 20 años después es una historia totalmente diferente. Ya he construido una carrera en donde estoy muy clara de quién es Maite, sé qué quiero y cuáles son mis capacidades. Me siento mucho más clara con mis cualidades y con mis defectos. Hoy me siento mucho más plantada en mí misma como mujer y como artista sin miedo a la música, sin miedo al escenario, sin miedo a disfrutarlo y eso ha sido parte del crecimiento de estos 20 años. 

Me imagino que también fue todo un reto aterrizar las distintas ideas de los integrantes, ¿qué tan alineadas estaban sus ideas y qué tan difícil fue aterrizarlas todas en un mismo show? 

Nos reunimos varias veces a platicar qué es lo que queríamos hacer y si algo teníamos muy claro es que queríamos que fuera un show que nos permitiera disfrutar el escenario, compartirlo por igual, que pudiéramos dar un show que nunca había recibido nuestro público y con todo un trabajo detrás que nos permitirá tener un show de primer nivel y creo que eso se logró con la compañía productora que trabajamos. Christopher se involucró muchísimo en toda la parte creativa, en dar ideas de cómo ir contando momentos del concierto, cada uno expresó qué es lo que quería, pero la realidad es que sí fuimos muy respetuosos y muy abiertos a compartir el escenario, disfrutarlo y vivirlo desde un lugar diferente. Nos involucramos desde un principio con una producción increíble, músicos extraordinarios que muchos de ellos ya habían sido parte de nuestro tour 20 años atrás y con un director musical como Giorgio que hizo un trabajo espectacular y que sostuvo musicalmente hablando el escenario de una forma impecable durante todo el tour. Sumamos bailarines que es algo que nunca habíamos tenido antes y que es poco común en una banda pop. Generalmente te dicen: ‘¿Para qué quieres bailarines? Ya son cinco, no necesitan bailarines’. Nosotros queríamos sumar talento al escenario, que hubiera un espectáculo, que fuera una experiencia para el público y de esta forma fuimos sumando elementos y gente súper talentosa. Obviamente la nostalgia y la música de Rebelde es lo que hacía que estuviéramos todos ahí. Lograr el concierto no fue tan difícil, fue muchísimo trabajo de muchas personas, pero fue muy fácil llegar a un acuerdo en común porque lo que queríamos era disfrutarlo.

Platicaba con Christopher de ese rol que tuvo de ir agarrando las ideas de todos y aterrizando, ¿tú que recuerdas haberle dicho sobre lo que tenías en mente?

Christian y yo fuimos los que propusimos que hubiera bailarines. Al principio la reacción de varios fue: ‘¿Por qué bailarines? Somos una banda, ya somos suficientes en el escenario’. Defendimos mucho esa idea pensando en sumar. Al montarlo, creo que fue un acierto. Otra cosa es buscar equidad en el escenario. Si algo fue importante era que se lograra que todos tuvieran un momento especial. Si hubo algo en lo que yo abogué y me involucré es que cada uno tuviera su momento especial y de magia. Ese momento en el que pudieran disfrutar de su música con su público y creo que eso se logró con los solos de cada uno de nosotros. Para mí era muy importante el escenario, que pudiéramos contar algo más allá de subirnos y cantar. Tener la corbata alrededor de las pantallas, que la corbata se convirtiera en la pasarela y que hubiera todos estos símbolos que nos representan como grupo en la historia de lo que son estas imágenes de RBD como la estrella de Any, la corbata de RBD y los escudos en las pantallas laterales. Todos estos detalles eran importantes.

Cada quien tiene su discurso, su simbolismo, etcétera. ¿Qué elementos de tu propia personalidad querías resaltar en tu momento?

La caja que se utiliza en mi número cuando empiezo a cantar ‘Empezar Desde Cero’ es una caja que para mí representaba el volver al video que hicimos años atrás. Si tú ves el video, hay una caja de papel en donde yo entro y con sombras me cambio de ropa, rompo la caja y salgo. Quisimos hacer esa réplica y traer esa caja al escenario para recordar ese momento de 20 años atrás. Ahora para mí tuvo un significado mayor y un peso más grande. Romper esa caja cada noche, romper ese papel y salir al escenario era justamente un símbolo que representaba el mensaje de la canción que es volver a empezar. Hay muchas veces que nos vemos en situaciones que nos ponen a prueba en donde tenemos que tener la fuerza para salir adelante, para seguir construyendo, volver a confiar, a apostar, a creer y literal como dice la canción: ‘Volver a empezar’. Para mí ese mensaje era muy importante, no importa cuántas veces tengas que hacerlo, siempre va a valer la pena seguir luchando por ti, por tus sueños, por tu salud mental, por tu corazón, por tu paz, por el amor, por tu familia, por el trabajo, por tu país, por lo que tú quieras y por lo que tú creas. Cerrar esa canción con una frase que dice: ‘No importa cuántas veces te digan que no vas a poder porque sí vas a poder’ es también recordar un momento de un en vivo de hace 20 años que hicimos para Latinoamérica. Recuerdo que en esa ocasión me salió del alma decir eso y se me cortó la voz porque para mí era muy significativo dar ese mensaje a las personas que nos siguen. Ha habido muchos momentos en mi carrera en donde la gente ha tratado de hacerme creer que no puedo y ha habido más de una vez que he demostrado que sí puedo y que me lo he demostrado a mí misma cuando a veces yo misma no sé si lo voy a lograr. Por eso para mí son muy importantes esos dos símbolos.

¿A qué atribuyes el impacto de que continúen conectando con nuevas generaciones?

Creo que si algo nos ha caracterizado es que somos seres humanos, imperfectos y vulnerables y nos hemos mostrado así como somos. Hemos podido a partir de esto comunicar mensajes genuinos. No importa donde estés, al final todos somos seres humanos, todos pasamos por los mismos procesos y nos podemos identificar con distintas emociones en nuestra vida. Aunque tu historia y la mía sean diferentes, seguramente hay muchas cosas que hemos experimentado, sentido, vivido, defendido, crecido y evolucionado. Al final si algo somos nosotros es honestos, imperfectos y vulnerables. A partir de eso y de nuestra música nos podemos comunicar con la gente. Creo que nuestra gente ve eso, ve a personas reales frente a ellos y eso creo que es lo que ha logrado que se haga esta conexión.

Con Giorgio, ¿cómo visualizaron la parte de las canciones? Me imagino que querían tener la nostalgia de las canciones que conocen todos, pero meter versiones o arreglos nuevos.

Evidentemente no perder la esencia de RBD, eso no se puede perder, pero sí hacerlo sonar más actual. Creo que Giorgio es extraordinario, hace un gran trabajo y tiene una banda de músicos espectaculares. Lograron mantener la esencia de nuestras canciones sin tratar de hacer algo totalmente diferente pero sí actualizándola.

Se ve que es una producción enorme y se ve que llegaron con muchas ideas, ¿qué tan importante fue Live Nation para hacer realidad ese show que ustedes querían?

Haber hecho una sociedad con Live Nation y haber contado con la infraestructura que tienen nos dio mucha solidez y nos permitió tener una infraestructura con mucha experiencia que hizo que pudiéramos tener este show con este nivel. No se puede dejar de lado que hay un grupo creativo y un gran equipo. Por supuesto que Live Nation le da una estructura, una solidez y una presencia muy profesional al tour que hace crecer la presencia de RBD internacionalmente, pero sin duda es el trabajo de muchísimas personas.

Por último, ¿qué me puedes decir del futuro de RBD este año?

Para nosotros el proyecto empezaba el 25 de agosto y terminaba el 21 de diciembre, eso fue lo que se planeó. Eso fue lo que se trabajó, lo que acordamos y lo que pudimos agendar todos. Después de la experiencia que vivimos, se nos queda el corazón con ganas de más, que eso sea así no lo sabemos, depende de muchísimas cosas. Hoy por hoy, no hay nada para este año. Ojalá se pudiera dar algo más, pero no lo sabemos. La realidad es que se cumplió ese ciclo, se cerró esa etapa y del 25 de agosto al 21 de diciembre pudimos vivir el Soy Rebelde Tour de la forma espectacular que la vivimos. Que eso sea más adelante, el tiempo lo dirá. 

Nosotros hoy por hoy nos quedamos con el corazón lleno de amor y con muchas ganas de poder seguir haciendo muchas cosas, pero sin saber realmente qué pueda suceder. Hay una frase cursi que decimos en los conciertos que es que ‘RBD no va a dejar de existir hasta que el último corazón Rebelde deje de latir’. Eso sí nos quedó claro después de 15 años de estar fuera del escenario y haber vuelto. Con o sin nosotros, Rebelde existe y RBD continúa para siempre. 

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