Maialen Gurbindo, la cantante conocida como Chica Sobresalto, fue una de las participantes de la última edición del Benidorm Fest. Ahora, la artista navarra está envuelta en una nueva polémica, luego de que el cuerpo de baile que la acompañó durante el concurso emitiera una denuncia pública en su contra.
Las bailarinas María Pizarro, María José Arcas Mouilaá y María Gomis denunciaron a través de redes sociales el trato que recibieron por parte de la cantante tras no clasificarse para la final del 2 de febrero.
“El objetivo de este comunicado es poner el foco en las prácticas que se llevaron a cabo en entornos laborales artísticos y que perpetúan la precariedad y el trato injusto hacia lxs trabajadores”, mencionaron en una publicación de Instagram. “La profesionalización del arte no puede ser solo un discurso mientras se perpetúa todo lo contrario. Es necesario abandonar esta visión peliculera e idealizada que construye la profesión a través de ilusiones. No nos callamos”.
En el comunicado, las bailarinas explicaron que se acordaron desde un principio las condiciones de su contratación para el concurso de TV. Estas incluían “un sueldo base, disponibilidad completa con permanencia en la localización durante las dos semanas que dura el concurso (independientemente de nuestro pase a la final), alojamiento individual y dietas cubiertas por la organización”.
Sin embargo, señalan que desde un principio existieron condiciones laborales difusas, puesto que no había claridad en cuanto a sus contratos y había una falta de “comunicación fluida”. Además, tras quedar descalificadas de Benidorm, fueron notificadas vía WhatsApp de que debían abandonar sus habitaciones y regresar “de forma inminente y sin ninguna alternativa” a Madrid, cuatro días antes de lo acordado.
“La artista nos comunica que, por deseo propio, ha decidido que serán los miembros de su banda quienes pasarán a ocupar nuestras respectivas habitaciones del hotel y consumirá nuestras dietas, con el argumento de que tienen que trabajar en su propio concierto, ajeno totalmente a nosotras y al evento en sí”, mencionaron.
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Puesto que su contrato establecía que trabajarían toda la semana, las bailarinas trataron de llegar a un acuerdo común, pero la respuesta fue “contundentemente negativa”. Redactaron un correo electrónico formal en el que solicitaban lo que les correspondía económicamente, el cual fue ignorado hasta cinco días después. Tras hacerse público su descontento, llegaron las disculpas por parte del equipo de Chica Sobresalto. “Cobramos sin objeción todo lo que solicitamos. También intentan subsanar otros fallos importantes, como el hecho de no estar dadas de alta en la Seguridad Social”, describieron en el comunicado.
Sin embargo, aquello no resolvió la problemática para las bailarinas. “Esto no es lo normal ni debería serlo”, señalaron. “Lxs bailarines no somos atrezzo ni decorado. Somos parte de la propuesta artística y merecemos que se nos trate como tal”.

El jueves 13 de febrero, Chica Sobresalto emitió su propio comunicado a través de sus redes sociales para defenderse de estas acusaciones. “Llevo unos cuantos años trabajando en esto, siempre lo mejor que puedo. Por supuesto, me equivoco y peleo cada día por subsistir en esta industria. La realidad es que estoy completamente sobrepasada por esta situación”, expresó.
La cantante navarra explicó que se les pagó a las bailarinas según lo acordado, “cosa que no se puso en duda en ningún momento”. Incluso, mencionó que tuvo que dormir fuera del hotel para que “todas pudieran tener habitaciones individuales”. “Cuando terminó el trabajo en Benidorm, pregunté si teníamos que quedarnos allí y me comunicaron que yo sí, pero que las chicas podían volver”, agregó.
Después de conocer que no actuarían de nuevo, la cantante confirmó las denuncias del cuerpo de baile, puesto que indicó que decidió quedarse con su banda en las instalaciones que le “correspondían” para trabajar en las canciones y producciones que tenían por delante. Por último, ofreció una disculpa a las bailarinas: “No he dejado de estar agradecida con mis trabajadoras en ningún momento y así se lo he hecho saber cada día que hemos convivido. No voy a convencer a nadie de que no soy una mierda de persona. He pedido perdón por privado y lo vuelvo a hacer en público”.


