La llegada de Coyote vs. Acme ya no es un rumor ni una promesa aplazada: este 22 de abril se publicó su primer tráiler oficial, confirmando que la película, que durante años pareció condenada al olvido, finalmente llegará a los cines el próximo 28 de agosto. El adelanto no solo marca el inicio de su campaña de lanzamiento, sino también el cierre —al menos parcial— de uno de los episodios más insólitos recientes de la industria cinematográfica.
El tráiler presenta con claridad la premisa que durante meses circuló como una idea tan absurda como atractiva: Wile E. Coyote decide demandar a la corporación Acme tras una vida entera de artefactos defectuosos que lo han dejado, una y otra vez, al borde del desastre en su fallida persecución del Correcaminos. La película, dirigida por Dave Green, traslada ese humor físico característico de los Looney Tunes a un entorno judicial contemporáneo, donde el absurdo se convierte en argumento legal. En ese contexto, el Coyote encuentra un aliado en un abogado interpretado por Will Forte, mientras que John Cena encarna al representante de la empresa demandada. El avance también deja entrever una conspiración interna dentro de Acme, elevando la historia más allá del simple gag y abriendo la puerta a un conflicto mayor.
Además de sus protagonistas, el tráiler confirma la aparición de figuras clásicas del universo Looney Tunes como Bugs Bunny y el pato Lucas, en una propuesta que mezcla animación con acción real y que remite inevitablemente a antecedentes como Space Jam o Looney Tunes: Back in Action, aunque con una estructura narrativa más cercana a la comedia judicial. El guion, firmado por Samy Burch y basado en un artículo publicado en 1990 en The New Yorker, encontró además un impulso temprano en la historia concebida por James Gunn, lo que ayuda a explicar el tono híbrido entre sátira y homenaje.
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Pero si el contenido del tráiler resulta llamativo, su mera existencia lo es aún más por el contexto en el que aparece. Coyote vs. Acme comenzó su desarrollo en 2018 y fue concebida inicialmente como un lanzamiento directo para HBO Max, en medio de la estrategia de Warner Bros. de fortalecer su plataforma de streaming. Con un presupuesto cercano a los 70 millones de dólares y el rodaje de sus escenas live-action completado en 2022, todo parecía encaminado a su estreno en 2023. Sin embargo, en un giro inesperado, la compañía —ya bajo la dirección de David Zaslav— decidió cancelar su lanzamiento y utilizar la película como una deducción fiscal, una medida que generó fuertes críticas y que recordó lo ocurrido con Batgirl, otro proyecto terminado que nunca vio la luz en ese momento.
La cancelación no solo sorprendió por la magnitud de la inversión ya realizada, sino también porque la película estaba completamente finalizada. Durante meses, su futuro quedó en suspenso mientras el estudio permitía a sus responsables buscar un nuevo distribuidor, en un proceso que no tuvo resultados inmediatos pese al interés de compañías como Netflix o Paramount. El desenlace llegó recién en 2025, cuando Ketchup Entertainment adquirió los derechos de distribución por una cifra cercana a los 50 millones de dólares, reactivando un proyecto que muchos ya daban por perdido.
En ese contexto, el lanzamiento del primer tráiler funciona tanto como una pieza promocional como una declaración de supervivencia. Más allá de su propuesta narrativa —una mezcla de comedia legal, buddy movie y slapstick animado—, Coyote vs. Acme carga ahora con el peso de su propia historia: la de una película que estuvo terminada, fue descartada y, contra todo pronóstico, encontró el camino de regreso a la pantalla grande. Su estreno en agosto no solo pondrá a prueba su recepción ante el público, sino también la posibilidad de que, en una industria marcada por decisiones corporativas cada vez más volátiles, incluso los proyectos archivados puedan tener una segunda oportunidad.


