Las 10 mejores películas para celebrar el Día Mundial del Chimpancé 

Recorremos diez obras fundamentales donde estos primates ocupan un lugar central, ya sea como protagonistas, símbolos narrativos o detonantes de algunas de las reflexiones más profundas que el cine ha hecho sobre nuestra relación con la naturaleza.

julio 14, 2026

Cortesía de Disney+

Pocas especies han mantenido una relación tan estrecha con el ser humano como los chimpancés. Compartimos cerca del 98 % de nuestro ADN con ellos, pero el cine ha demostrado que la verdadera cercanía no se mide en genética, sino en la capacidad de reconocernos en sus gestos, sus miradas y sus contradicciones.

Durante décadas, Hollywood los presentó como animales cómicos, traviesos o simples compañeros de aventuras. Sin embargo, con el paso del tiempo, comenzaron a ocupar un lugar mucho más complejo dentro del lenguaje cinematográfico. Se transformaron en víctimas de la experimentación científica, en metáforas del colonialismo, en cuestionamientos éticos sobre el trato hacia los animales e incluso en espejos donde el ser humano contempla sus propios impulsos de violencia, ternura o dominación.

Esta lista no reúne únicamente películas cuyo protagonista es un chimpancé. También incluye obras donde su presencia resulta decisiva desde el punto de vista simbólico, narrativo o cinematográfico. Algunas pertenecen al cine de autor europeo; otras al blockbuster contemporáneo; otras recuperan la tradición familiar de Disney o exploran la ciencia ficción más ambiciosa. Pero todas, sin excepción, utilizan al chimpancé para decir algo sobre nosotros mismos.

10. Primate (2026)

Director: Johannes Roberts

El cine de terror ha convertido prácticamente cualquier especie animal en una amenaza, desde tiburones y cocodrilos hasta ratas, abejas o conejos. Primate traslada esa tradición al chimpancé y lo hace recuperando el espíritu del terror naturalista inaugurado por The Birds de Alfred Hitchcock y consolidado por Jaws de Steven Spielberg. Aquí, Ben, un chimpancé criado en cautiverio por una reconocida primatóloga, se transforma en una máquina de matar después de contraer la rabia tras el ataque de una mangosta. Johannes Roberts, director de 47 Meters Down, construye un thriller eficaz donde el aislamiento de una casa familiar y la irrupción de un grupo de adolescentes sirven como escenario para una sucesión de ataques tan violentos como espectaculares. 

Más allá de su historia brutalmente sencilla, la película encuentra buena parte de su fuerza en el impresionante trabajo físico del especialista en captura de movimiento Miguel Torres Umba, que dota al chimpancé de una presencia inquietante y creíble. Aunque apenas insinúa reflexiones sobre la domesticación o la relación entre humanos y animales, Primate merece un lugar en este listado por ser una de las escasas ocasiones en que un chimpancé ocupa el centro absoluto de una película de terror.

9. Bedtime for Bonzo (1951)

Director: Frederick de Cordova

Mucho antes de que Ronald Reagan llegara a la Casa Blanca, protagonizó una de las comedias más insólitas de la década de los cincuenta. En Bedtime for Bonzo, interpreta a un profesor universitario decidido a demostrar que el entorno pesa más que la herencia genética en la formación del comportamiento humano. Para probar su teoría decide criar a un chimpancé llamado Bonzo como si fuera un niño. Lo que comienza como una sátira académica termina convirtiéndose en una divertida comedia de enredos donde Bonzo demuestra mucha más inteligencia que buena parte de los humanos que lo rodean.

Vista hoy, la película refleja la visión paternalista con la que Hollywood representaba a los primates durante aquella época. Sin embargo, también constituye un documento fascinante sobre el debate científico de mediados del siglo XX en torno a la naturaleza y la educación. Más allá de su valor histórico (acrecentado por la posterior carrera política de Reagan), Bedtime for Bonzo sigue siendo una pieza fundamental para entender cómo el chimpancé pasó de simple mascota cinematográfica a protagonista con identidad propia.

8. Ciao Mashio (Bye Bye Monkey) (1978)

Director: Marco Ferreri

Dentro de la filmografía del director de La gran comilona, esta cinta ocupa un lugar tan desconcertante como fascinante. Ambientada en una versión surreal y decadente de Nueva York, la historia sigue al escultor Luigi (Marcello Mastroianni) y a Lafayette (Gérard Depardieu), un electricista francés quienes encuentran un chimpancé bebé abandonado dentro de una gigantesca maqueta de King Kong y el electricista decide criarlo como si fuera su propio hijo.

A partir de esa premisa, Ferreri construye una película que desafía cualquier clasificación. En esta cinta conviven la sátira política, el absurdo, la crítica social y el humor negro en una ciudad poblada por personajes extravagantes, museos de cera, feministas y una constante sensación de distopía y decadencia. El pequeño chimpancé se convierte en el centro emocional del relato y en el único vínculo de ternura dentro de un universo profundamente hostil. Lejos de utilizar al animal como un simple recurso cómico, Ferreri lo transforma en el eje de una fábula extraña e incómoda sobre la soledad, la fragilidad de los afectos y el colapso moral de la sociedad contemporánea. Es una de las aproximaciones más originales que el cine europeo ha hecho a la figura del chimpancé.

7. Project X (1987)

Director: Jonathan Kaplan

Mucho antes de que el debate sobre la experimentación animal ocupara un lugar central en la conversación pública, Project X convirtió ese conflicto en el corazón de un thriller profundamente humanista. Matthew Broderick interpreta a Jimmy Garrett, un joven recluta de la Fuerza Aérea estadounidense asignado a un programa secreto donde chimpancés son utilizados para estudiar los efectos de la radiación durante posibles escenarios de guerra nuclear.

Entre todos ellos destaca Virgil, un chimpancé extraordinariamente inteligente con quien Jimmy establece un vínculo afectivo que termina transformando por completo su manera de entender el proyecto. Lo que comienza como una investigación científica deriva en un dilema moral sobre el valor de la vida animal, la obediencia institucional y los límites de la investigación militar. Jonathan Kaplan evita convertir la película en un melodrama fácil. La tensión surge precisamente porque el espectador comprende que Virgil no es un simple sujeto experimental, sino un individuo capaz de aprender, confiar, jugar y sufrir. Esa mirada resulta todavía más poderosa gracias al trabajo del entrenador Karl Miller y al impresionante desempeño del chimpancé que interpreta a Virgil.

Aunque pasó relativamente desapercibida en su estreno, Project X ha sido reivindicada con el paso de los años como una de las películas más importantes sobre los derechos de los primates y una obra adelantada a muchos debates éticos que siguen plenamente vigentes.

6. The Misadventures of Merlin Jones (1964)

Director: Robert Stevenson

A comienzos de los sesenta, los estudios Disney  produjeron una serie de comedias familiares protagonizadas por jóvenes inventores, profesores despistados y animales extraordinariamente inteligentes. The Misadventures of Merlin Jones es una de las mejores representantes de esa etapa. Tommy Kirk interpreta a Merlin, un brillante estudiante que desarrolla inventos tan ingeniosos como problemáticos, entre ellos un dispositivo capaz de traducir el lenguaje de los chimpancés.

Lo que comienza como un experimento universitario pronto deriva en una cadena de malentendidos, persecuciones y situaciones absurdas donde los primates dejan de ser simples mascotas para convertirse en participantes activos de la historia. El humor físico, el optimismo científico y la curiosidad juvenil convierten la película en una encantadora cápsula del cine familiar de los años sesenta. The Misadventures of Merlin Jones resulta reveladora porque refleja una época en la que Hollywood imaginaba a los chimpancés como compañeros de aventuras antes que como sujetos de reflexión ética o científica. Su mezcla de comedia, ciencia ficción ligera y espíritu Disney la convierte en una pieza fundamental para entender la evolución de estos animales dentro de la historia del cine. Tuvo una secuela igual de divertida llamada The Monkey’s Uncle

5. The 5th Monkey (1990)

Director: Éric Rochat

Más que una película de aventuras, The 5th Monkey utiliza el viaje como una reflexión sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza. Ben Kingsley interpreta a Cunda, un humilde cazador de serpientes que, tras sobrevivir a la mordedura de una víbora en la selva amazónica, encuentra cuatro chimpancés (animales ajenos a ese ecosistema) y los interpreta como una señal del destino. Convencido de que representan una oportunidad para cambiar su vida, emprende un recorrido lleno de traficantes, mercenarios y buscadores de oro que pondrá a prueba sus convicciones. 

Dirigida por el cineasta suizo Éric Rochat y basada en la novela Le Cinquième Singe de Jacques Zibi, la película convierte a los chimpancés en el eje moral de la historia. Más que simples acompañantes, funcionan como un recordatorio de la fragilidad de la naturaleza frente a la ambición humana. Poco conocida fuera del circuito cinéfilo, sigue siendo una curiosidad valiosa por su aproximación filosófica y por ofrecer una mirada distinta a la habitual representación de los primates en el cine.

4. NOPE (2022)

Director: Jordan Peele

El chimpancé Gordy apenas aparece durante unos minutos. Sin embargo, basta esa secuencia para convertirlo en uno de los personajes más perturbadores del cine reciente. El director de Get Out! utiliza el estallido de violencia protagonizado por Gordy durante la grabación de una comedia televisiva para hablar de algo mucho más profundo: la arrogancia humana frente a los animales salvajes y la industria del entretenimiento. El problema nunca fue el chimpancé, fue creer que podía domesticarse un instinto que jamás dejó de existir. 

La escena funciona además como un espejo de la historia principal de la película. Tanto Gordy como la criatura del cielo representan fuerzas de la naturaleza que el ser humano insiste en convertir en espectáculo hasta que ese espectáculo termina devorándolo. En apenas unos minutos, Peele construye una de las representaciones más inteligentes, violentas y devastadoras de un chimpancé en la historia del cine. No porque Gordy sea el protagonista, sino porque simboliza el fracaso absoluto de nuestra ilusión de control.

3. Max mon amour (1986)

Director: Nagisa Ōshima

Pocas películas han sido tan desconcertantes y controversiales como esta. Después de revolucionar el cine con El imperio de los sentidos, Nagisa Ōshima volvió a desafiar todas las convenciones con una historia que, sobre el papel, parece una provocación: una mujer de la alta sociedad mantiene una relación amorosa con un chimpancé.

Sin embargo, reducir la película a esa premisa sería ignorar su verdadera naturaleza. El chimpancé Max nunca funciona como un simple elemento extravagante ni como una broma surrealista. Ōshima lo convierte en el centro de una reflexión sobre el deseo, la monogamia, la burguesía y las reglas invisibles que gobiernan las relaciones humanas. Charlotte Rampling ofrece una de las interpretaciones más fascinantes de su carrera, defendiendo con absoluta seriedad un personaje que jamás intenta justificar racionalmente aquello que siente. Su marido, interpretado por Anthony Higgins, tampoco responde con violencia ni histeria; intenta comprender lo incomprensible, convirtiendo el absurdo en un ejercicio filosófico.

2. Better Man (2024)

Director: Michael Gracey

La decisión de representar a Robbie Williams como un chimpancé generado por computadora parecía, en un principio, un simple golpe publicitario. Terminó convirtiéndose en una de las ideas más brillantes del cine biográfico reciente. Michael Gracey comprendió que el verdadero conflicto del cantante británico nunca fue únicamente la fama. Fue la sensación permanente de sentirse diferente, observado, juzgado y reducido a un espectáculo. Convertirlo en un chimpancé no pretendía ridiculizarlo, sino materializar visualmente la imagen que él mismo confesó tener de sí: la de alguien que nunca terminó de sentirse plenamente humano dentro de la maquinaria del entretenimiento.

Gracias a la captura de movimiento realizada por Jonno Davies y al extraordinario trabajo de efectos visuales de Wētā FX, el personaje posee una expresividad sorprendente. El espectador deja de ver un chimpancé y comienza a percibir cada matiz emocional del artista. La película utiliza esa metáfora para explorar la ansiedad, la adicción, el síndrome del impostor y el precio psicológico de la celebridad. Paradójicamente, cuanto menos humano parece Robbie Williams en pantalla, más profundamente humana resulta su historia. Pocas veces un chimpancé ha servido para expresar con tanta precisión las fracturas interiores de una persona real.

1. La trilogía de Caesar: 

Rise of the Planet of the Apes (2011)

Dawn of the Planet of the Apes (2014)

War for the Planet of the Apes (2017)

Directores: Rupert Wyatt (Rise); Matt Reeves (Dawn y War).

Si existe una saga que transformó para siempre la representación de los primates en el cine, esa es la de Planet of the Apes. Y si hablamos específicamente sobre chimpancés, esa es la trilogía derivada de esta serie y protagonizada por Caesar.

Lejos de ser simples remakes (o precuelas) de El planeta de los simios, estas tres películas construyen una auténtica tragedia shakespeariana sobre el poder, la libertad, la familia y la violencia. Caesar no nace como un líder. Es un hijo adoptivo, un sujeto de laboratorio, un exiliado y, finalmente, un revolucionario obligado a cargar con el destino de toda una especie.

El enorme logro de la trilogía reside en que el espectador nunca contempla a Caesar como un efecto digital. Gracias al trabajo monumental de Andy Serkis y al perfeccionamiento de la captura de movimiento, cada gesto, cada mirada y cada silencio poseen una humanidad extraordinaria. La tecnología desaparece para dejar únicamente al personaje.

Rise of the Planet of the Apes plantea la emancipación; Dawn analiza la fragilidad de la convivencia entre especies y la facilidad con la que el miedo conduce a la guerra; War convierte a Caesar en una figura casi bíblica, obligada a sacrificarlo todo para garantizar el futuro de los suyos.

La trilogía dialoga con la esclavitud, el colonialismo, los derechos civiles, la destrucción ambiental y la naturaleza del liderazgo sin perder jamás su condición de espectáculo cinematográfico. Muy pocas franquicias contemporáneas han conseguido combinar con semejante equilibrio la emoción íntima, la reflexión política y la innovación tecnológica. Por eso Caesar no solo es el chimpancé más importante de la historia del cine. Es uno de los grandes personajes cinematográficos del siglo XXI. Su viaje demuestra que el cine puede utilizar a un primate para hablar, con una profundidad extraordinaria, de aquello que nos hace verdaderamente humanos.

Mención especial: Chimpanzee (2012)

Directores: Alastair Fothergill y Mark Linfield

Si alguna película ha permitido al gran público descubrir cómo viven realmente los chimpancés en libertad, esa es Chimpanzee. Producido por DisneyNature, el documental sigue la vida de Oscar, una joven cría que, tras perder a su madre en los bosques tropicales de Costa de Marfil, encuentra una inesperada oportunidad de supervivencia cuando el macho dominante del grupo decide adoptarlo, un comportamiento excepcionalmente raro entre chimpancés salvajes.

Sin recurrir a la ficción, Chimpanzee construye un relato emocionante a partir de conductas reales: la cooperación, el aprendizaje, las disputas territoriales y los complejos vínculos familiares que caracterizan a una de las especies más cercanas al ser humano. Su extraordinaria fotografía y su capacidad para acercar al espectador al comportamiento natural de estos primates lo convierten en una magnífica puerta de entrada a su mundo.

Más que un simple documental de naturaleza, Chimpanzee recuerda que, detrás de muchos de los personajes que el cine ha imaginado durante décadas, existe un animal extraordinariamente inteligente, social y vulnerable cuya conservación sigue siendo uno de los grandes desafíos ambientales del presente.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

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