Con la llegada de la pandemia, a la gran mayoría del mundo le tocó hacer una pausa y mirar la vida con más detenimiento. Eso mismo le pasó al Rey de la Salsa Romántica, el puertorriqueño Eddie Santiago, quien, después de más de cinco años en plena calma desde su hogar, ha vuelto a los reflectores.
Clásicos de la salsa romántica como ‘Qué locura enamorarme de ti’, ‘Mía’, ‘Tú me haces falta’ y, por supuesto, ‘Lluvia’ lo han posicionado como una de las voces más importantes del género. Una trayectoria envidiable, en la que ha compartido tarima con otras grandes estrellas como Frankie Ruiz y Héctor Lavoe, lo consagra hoy como una leyenda viva de la salsa romántica. Ahora, vuelve a pisar fuerte gracias a la nueva versión de ‘Lluvia’ junto al cantante colombiano Ryan Castro, titulada ‘Lluvia (Awoo)’.
Trabajó en una agencia de publicidad. ¿Cómo fue trabajar en eso y, al mismo tiempo, querer dedicarse a la música?
La música era mi tercera opción de vida. Mi primera opción, que terminó siendo mi sueño frustrado, fue ser periodista deportivo, pero no tenía el dinero para estudiar algo así. La segunda fue artista gráfico, una formación gratuita que me llevó a trabajar en una agencia de publicidad. Durante esa época, mi hobby era cantar de vez en cuando, pero al final terminó siendo mi vida. Ya llevo más de 40 años de carrera y siento una satisfacción enorme por todo lo logrado. Aunque me hubiera encantado ser narrador deportivo [risas].
¿En qué momento se enamoró de la salsa? ¿Por qué decidió hacer salsa romántica?
Cuando uno nace en Puerto Rico, desde ese primer momento en que te dan una nalgada, ya está la salsa ahí. Pero a mí también me gustaban mucho la balada, el bolero y el rock. Además, a la hora de cantar, yo me apegaba mucho más al sentimiento, mientras que la salsa dura era más fuerte y social.
Yo me apegaba mucho a los boleros y las baladas. Fue como meter todo eso en una cacerola junto a la salsa y de ahí salió un estilo diferente. En un inicio, los salseros decían que eso que hacíamos no era salsa, pero al final funcionó y al público le gustó.
Al principio, los amigos del barrio me decían que cantaba bien y así fui empezando a cantar en distintos grupos, hasta que llegué al Conjunto Chaney, donde despegué de cierta manera y me firmaron como solista. No fue fácil, pero hoy veo ese camino con mucho orgullo. Además, no solo triunfé, sino que también implanté un estilo al cantar.
¿Cuáles fueron sus referentes?
Indiscutiblemente, Héctor Lavoe. Por él decidí meterme en la salsa. También estaban Ismael Miranda, Andy Montañez… En la balada, José José, Camilo Sesto, Danny Rivera y Felipe Pirela. Todos ellos fueron mis maestros. Yo cantaba sus canciones usando un cepillo como micrófono, y esas fueron mis clases de canto, porque nunca estudié música.
¿Fue fácil que dentro de la industria se aceptara la salsa romántica? Porque venía de la salsa clásica y dura, como bien dice.
Yo no fui el primero en hacer salsa romántica, pero cuando entré con temas que se convirtieron en grandes éxitos, como ‘Tú me quemas’, ‘Qué locura enamorarme de ti’ o ‘Lluvia’, la salsa romántica explotó. Sí hubo, por decirlo de alguna manera, un bando de salsa tradicional que nos criticaba por no ser como Ismael Rivera o como El Gran Combo de Puerto Rico… Pero a la juventud le gustaba esta nueva ola romántica. No fue fácil al principio, pero gracias a Dios, a la gente le terminó gustando mucho.
En su disco debut ya se consagró con canciones como ‘Qué locura enamorarme de ti’. ¿Cómo fueron esos primeros años de carrera y la llegada de la fama a su vida?
El primer gran éxito de ese disco debut fue ‘Tú me quemas’, un cover, porque no había canciones inéditas. La elegí porque en la carátula aparecía el título “Amar a muerte”, de Luis Ángel.
Se cometió el error de mandar ese cartucho —es decir, la canción— a las estaciones de radio y se disparó. Todas las emisoras empezaron a sonar el tema y todavía no había un gran proyecto detrás ni más grabaciones… Me tocó correr para sacar la carátula, las fotos y hacer más grabaciones. Fue todo un alboroto el que provocó ‘Tú me quemas’.
‘Qué locura enamorarme de ti’ fue la confirmación de que este nuevo artista venía con toda. Ese primer disco se llama Atrevido y diferente.
La llegada de la fama fue maravillosa. A todo el mundo le gusta que le aplaudan. Un tiempo después, empecé a perder mi privacidad y yo no soy una persona a la que le guste el bullicio; prefiero la tranquilidad, y la fama te cambia la vida. ¿Cómo se quita uno la presión de la fama? A mí me funcionó comprarme una computadora y ponerme a jugar en ella antes de ir a trabajar. La fama en mi vida fue muy bonita; no me arrepiento.
Más adelante llegó ‘Lluvia’. ¿Qué se siente al saber que las nuevas generaciones admiran tanto esta canción?
Es una maravilla. Ryan Castro acaba de grabar ‘Lluvia’.
Mi hija siempre me dice que no utilice la palabra “viejo”, pero es una maravilla que a la juventud le guste tanto esta canción, que ya tiene varios años. Es una realidad que los jóvenes de hoy son mucho más afines a los artistas nuevos, a los artistas del momento. Pero sigo con los dedos cruzados, soñando con conectar con el nuevo público y con que mi música se sostenga. El apoyo de Ryan Castro ha sido muy lindo.

Créditos: Cortesía.
Ahora que ‘Lluvia’ se versionó con la voz de Ryan Castro, ¿qué pensó y qué sintió al escuchar esta nueva versión?
La compañía me avisó que Ryan quería grabar conmigo ‘Lluvia’ y yo les dije: “Vamos a ver”. Me enviaron una parte que Ryan Castro ya había grabado. Respetando la canción original, la hizo a su manera y fue maravilloso. En los soneos está su estilo y, para su público, va a ser genial conocerme. Ryan Castro es un tremendo individuo.
¿A qué cree que se debe que las nuevas generaciones de artistas estén mirando al pasado y a las músicas tropicales para reinventarse?
He escuchado a varios artistas de ahora porque mis sobrinos me los muestran, y te puedo decir que la lírica de hoy es muy diferente a la de antes. Las letras son más directas: “Yo quiero esto”, y lo van diciendo, van directo al grano, junto a un ritmo pegajoso. Antes hablábamos un poco más elegantemente, éramos más románticos, hablábamos de caricias… Ahora dicen: “Te quiero agarrar y…” [risas].
Lo de ahora hay que respetarlo; es la nueva manera de expresión. Pero qué bueno que las nuevas generaciones también puedan decir que lo de hace algunos años estaba bonito. Vale mucho para uno como artista que los jóvenes todavía valoren lo que se hizo, todo ese esfuerzo. Es algo maravilloso.
Ya con tantos años dentro de la música y su industria, ¿en qué ha cambiado más con el paso del tiempo?
La música es una expresión, y lo que más ha cambiado es la forma de expresarse. Es bueno que haya cambios y que siempre exista diversidad. Es como cuando hay un silencio en la mitad de una canción: es algo distinto, pero también suena lindo. La diversidad es muy bonita, pero la música no cambia; lo que cambia es la forma de expresión.
La música sigue siendo la inspiración de los artistas para decir: “esto es vida y la vida es una”.
¿Cómo ve el futuro de la salsa?
Positivo. Tú mismo hiciste una mención muy importante ahorita: la nueva generación se está interesando por la salsa. Si eso sigue así, el género volverá a tener un lugar entre lo más escuchado, como lo tenía hace algunos años.
La nueva generación le está dando un nuevo impulso y eso es maravilloso. No obstante, sí creo que debería haber más jóvenes haciendo salsa, porque la identidad es distinta a la de quienes sólo toman ciertos elementos de ella. Por supuesto, nosotros, los de otras generaciones, vamos a estar apoyando. Ojalá dos o tres artistas salgan del círculo urbano y se dediquen a la salsa, se arriesguen como lo está haciendo Ryan Castro y le apuesten a una salsa contemporánea.
¿Hay alguna anécdota de todos sus años de carrera que le gustaría compartir con nosotros?
Hay muchas… Recuerdo que una vez, en el estudio, había una frase que no me quería salir y mi productor, Julio César Delgado, me dijo: “Ven acá, imagínate que ese micrófono es el oído de una mujer. Háblale suavecito, la estás convenciendo… No le cantes tan duro, que por eso no hay feeling”. A mí eso me funcionó muchísimo durante toda mi carrera.
También recuerdo cuando conocí a Héctor Lavoe y compartí escenario con él. Fui a tocar a Nueva York y, en ese mismo club, él iba a presentarse después de mí. Yo me estaba mirando en el espejo mientras me alistaba cuando vi que Héctor se estaba acercando. Me dijo: “Vengo a conocer al flaquito más pegado del momento en la salsa”. Yo no lo podía creer. Le respondí: “¡Héctor, yo soy el que te quería conocer!”. Después tuvo el detalle de subirse conmigo a cantar ‘Ah-ah / O-no’.
Aparte de Héctor Lavoe, ¿con qué artistas le hubiera gustado compartir tarima o grabar?
Con Willie Colón. Cuando recién me firmaron como solista, yo quería grabar con trombones, pero la disquera quería trompetas porque así era el Conjunto Chaney, donde me hice conocer antes de ser solista. Yo quería trombones como los de Héctor y Willie, y eso sí que me dio problemas con la disquera. Me hubiera gustado grabar junto a ellos.
Con Héctor alcanzamos a hablar para grabar una canción juntos, pero justo en esos tiempos fue cuando tuvo su accidente y, un tiempo después, falleció.
Con Frankie Ruiz también hubiera sido interesante. Además, éramos compañeros en la misma disquera. Yo propuse una colaboración, pero la disquera me dijo que no, que ambos vendíamos por nuestra cuenta y que siguiéramos así. También me hubiera gustado grabar con El Gran Combo de Puerto Rico.
Entre los salseros más actuales, me gustaría colaborar con David Pabón, Rey Ruiz y Jerry Rivera.
¿Cómo fue esa relación con Frankie Ruiz? Ustedes eran los dos grandes exponentes de la salsa romántica.
Cuando todavía no era tan reconocido y estaba en el Conjunto Chaney, me lo encontré. Él era extremadamente activo y hablador. Me dijo: “Oye, la voz tuya me gusta, es una voz trepadita, por allá arriba”.
Dos años más adelante coincidimos en la misma disquera. Frankie era el más pegado y yo también estaba en un auge enorme, así que todos los lugares nos querían a los dos. Compartimos la tarima un millón de veces. Él era demasiado activo y yo, más tranquilo, pero siempre tuvimos una muy buena relación. Sin lugar a dudas, Frankie fue un fenómeno.
“El Rey de la Salsa Romántica”. ¿Cuál diría que es su mayor legado?
Me caracterizo por cantar una salsa que se entrelaza con la balada. Pero diría que mi mayor legado es el respeto por el público. La fama me llegó fuerte y yo venía de una familia humilde, pero siempre me quedé siendo ese joven humilde. Mi mamá siempre decía: “Entre más humilde, la gente te va a querer más”, y así ha sido siempre. Uno no debe cambiar con la llegada de la fama ni mirar jamás a alguien por encima del hombro.


