Gilberto Santa Rosa y un regalo para sí mismo

El Caballero de la Salsa lanzó una canción para su corazón: ‘Consejo de un abuelo’

Cortesía

El arte no siempre se crea con la intención de ser visto o escuchado; muchas veces es, simplemente, una extensión del corazón que necesita exteriorizarse y hacerse tangible a través de alguno de los sentidos.

Ese es el caso de la más reciente canción del puertorriqueño Gilberto Santa Rosa, quien presentó ‘Consejo de un abuelo’ sin pretensiones frente a la industria y ni siquiera ante el público. Más que un lanzamiento, la canción es un regalo para sí mismo, pues la interpreta junto a su nieto, Ian Marco Santa Rosa.

“Mi nieto tiene doce años, pero ha cantado desde muy niño. Se ponía los audífonos para jugar y se ponía a cantar mientras su mamá lo grababa y luego nos mostraba los videos. Y, en realidad, tiene talento; yo veía que afinaba. Obviamente, podía ser que yo lo estuviera viendo con ojos de abuelo, así que les pasé los videos a dos compañeras que son profesoras de canto y me dijeron que, en efecto, sí tiene facilidades para cantar”, empieza diciendo Gilberto Santa Rosa sobre cómo nació ese regalo que decidió hacerse a sí mismo.

En manos de José Hernández cayó no solo la composición de la canción, sino también su producción, y así comenzó el proceso creativo. “Empezar a grabar con mi nieto fue una emoción enorme porque yo siempre quise que uno de mis hijos tuviera facilidades para el canto, pero lamentablemente tienen talento para otras cosas [risas]. Mi nieto se fue entusiasmando solo con la música y fue muy bello ver eso. Todavía no sé si quiera seguir una carrera musical, pero el talento y el interés los tiene”.

‘Consejo de un abuelo’ plantea inevitablemente una pregunta: ¿cuáles son esos consejos más importantes que un abuelo puede darle a su nieto? “Lo que uno decida, con esfuerzo se puede lograr. A los niños les hace falta alimentarles la autoestima para que sepan que son más fuertes de lo que piensan, que no les tengan miedo a los obstáculos que seguramente van a aparecer en la vida. Una autoestima fuerte es necesaria para cuando lleguen esos primeros momentos que no son necesariamente lo que uno quiere”, reflexiona sobre lo más importante que puede inculcarse a las nuevas generaciones.

“Un amor distinto por el tiempo que te toca vivir”, responde cuando intenta explicar la diferencia entre el amor hacia un hijo y el amor hacia un nieto. “Cuando uno debe buscar el sustento y es mucho más joven, todo es distinto a cuando uno tiene otra edad, cuando la vida probablemente ya sea más tranquila. Además, la responsabilidad de la crianza ya no recae del todo sobre uno; uno simplemente aporta. Yo soy un abuelo de esos consentidores que no ponen disciplina. Hay un poco de verdad en eso de que los padres crían y los abuelos malcrían [risas]”.

Y hablando del amor y de las vivencias entre abuelos y nietos, Gilberto recuerda a quienes fueron el centro de una familia muy tradicional en Puerto Rico, en el buen sentido. “La casa de mis abuelos era la casa grande. Todas las semanas nos reuníamos allí toda la familia y ellos siempre estaban muy pendientes de todos sus nietos”, recuerda sobre su abuela materna, su abuelo Simón —quien no era su abuelo de sangre, pero siempre actuó como tal— y también sobre su abuelo paterno. “Mis abuelos no eran solo de título, eran abuelos de verdad. Mi abuelo alcanzó a disfrutar de mis inicios artísticos”.

Ser abuelo significa haber recorrido buena parte del camino llamado vida, y eso inevitablemente transforma la manera de verla. “Si uno lo sabe manejar, la vida cuando eres abuelo te cambia para bien. Uno puede llevar una vida más serena; acepta y maneja los momentos difíciles con más tranquilidad. También cambia la mirada hacia el futuro. Normalmente vivimos a las carreras y muchas veces, por vivir deprisa, no disfrutamos los detalles. Creo que con la edad uno aprende a ser más consciente”.

“Esta canción no se iba a publicar”, reconoce el salsero, porque desde un principio la hizo con la única intención de regalarse una caricia para el corazón. “Lo que pasa es que la canción quedó tan bonita, se venía el día del padre y yo, como abuelo orgulloso, quise compartirla con el mundo, porque esta canción se hizo para mí; fue un regalo para mí mismo”. Además, destaca lo especial que fue grabarla con su nieto a los doce años, antes de que su voz comenzara a cambiar.

Como era de esperarse, cuando Gilberto escuchó la versión final por primera vez, no hubo ojo seco. “Fue una emoción hermosa y me gustaría recalcar algo muy interesante del resultado final: cuando llegamos al estudio, mi nieto estaba tan bien preparado para lo que iba a hacer, que me emocionaba profundamente la responsabilidad que tenía y cómo la asumió. La emoción en el estudio y al escuchar la canción terminada fue tan grande que seguramente, dentro de unos años, cuando la voz de Ian esté más desarrollada, volveremos a grabar juntos”.

Y añade: “La naturalidad de crecer en un ambiente musical se percibe fácilmente y, en el buen sentido de la palabra, mi nieto no se impresionó ni se dejó ganar por los nervios a la hora de grabar. Además, desde bebé ha venido a este estudio donde grabamos. Se sabía la canción de memoria… Yo me remonté a mis primeros años; mi primera grabación fue a los catorce años y vi en mi nieto gran parte de lo que fueron mis sueños y mis inicios en la música”.

Habiendo comenzado casi a la misma edad que su nieto dentro de la industria musical, el puertorriqueño también reflexiona sobre aquello de lo que todo artista debería mantenerse alejado. “Alejarse de todas esas cosas que dañan a la niñez y a la juventud. Hoy en día hay tantas cosas al alcance de la mano que perjudican profundamente a la humanidad; existen muchos vicios”.

Y concluye hablando de lo que considera indispensable para construir una carrera en la música en estos tiempos: “Hoy en día hay tanta información y tantos recursos, que lo más importante es prepararse de la mejor manera y no rendirse, porque la carrera musical es pesada. Pero si hay verdadera vocación, lo único que se puede hacer es caminar. ‘Caminante no hay camino, se hace camino al andar’, y con los zapatos bien puestos [risas], como canta Joan Manuel Serrat. Así es como se vive la música”. 

SANTIAGO SANABRIA URIBE

Redactor / Editor Gráfico Senior

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