10 cantautoras latinoamericanas con sentido social

Estas son tan solo algunas de las mujeres que han usado su música y sus plataformas para pronunciarse a favor de la defensa de poblaciones vulneradas, al igual que causas feministas y LGBTIQ+

Por  MELISA PARADA BORDA

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Cortesía Adriana Lucía; El Destape; José Jorge Carreón

La gran Mercedes Sosa solía decir que no se podía cantar con miedo, ni siquiera cuando se tenía en contra la maquinaria de un gobierno, un pensamiento que ha sido compartido y reproducido por cientos de artistas a través de la historia. Diferentes compositoras y compositores han asumido que la belleza de la música radica en poder expresar a través de ella lo que se siente y piensa, por eso hemos seleccionado 10 cantautoras latinoamericanas que han usado su arte y plataformas para tocar temas que son difíciles de verbalizar.

Adriana Lucía, Colombia

La artista oriunda de Córdoba, departamento de Colombia, tiene una carrera musical longeva que inició a los 12 años cantando vallenato. Más allá de sus logros para nada menores en la música, se ha convertido en una de las figuras más destacadas en su país gracias a que no ha temido usar su voz para hablar en contra de las injusticias. “De nada vale quitar y poner gobernantes si todavía en la casa consideramos que hay gente que merece vivir en la pobreza absoluta y que está bueno que les den bala”, le dijo a ROLLING STONE durante el estallido social colombiano en 2021.

Ana Tijoux, Chile

Tijoux nació en Francia en un hogar de padres chilenos que huyeron del país como consecuencia del golpe de Estado contra Salvador Allende, y que resultó en la dictadura de Augusto Pinochet. Desde la fundación del grupo Makiza (que existió por casi una década), se notaba su afinidad por las causas políticas y sociales, tanto así que canciones como ‘Antipatriarca’ y ‘Shock’ han sido usadas como himnos de diferentes luchas feministas y estudiantiles.

Camila Moreno, Chile

Moreno es especialista en la experimentación musical, pero aunque su música de hace tres o 10 años suene bastante diferente a la de ahora, en esencia ha conservado ese componente de sentido social. Además de sus múltiples reconocimientos y giras por varios países, llegando a tocar tarimas del calibre del Lollapalooza o el Vive Latino, la cantautora chilena ha usado su plataforma para manifestarse a favor de los estallidos sociales.

La Muchacha, Colombia

Isabel Ocampo no teme usar sus canciones para hablar de temas que incomodan. En 2020 presentó su tercer álbum de estudio, Canciones crudas, y el año siguiente publicó el segundo volumen bajo el nombre de Más canciones crudas; ambos trabajos comparten temáticas como la naturaleza y la situación sociopolítica de su país natal. “¡Ay! Yo aquí sentada/Y todo tan paraco/Tan sucio, tan verraco”, brama al inicio de ‘La sentada’, canción en la que cuestiona la posición cómoda que muchas veces tomamos ante el conflicto armado en Colombia.

Lila Downs, México

Lila Downs habla varios idiomas y lenguas nativas de México como una forma de reivindicar y reconocer la importancia de los pueblos indígenas que han intentado sobrevivir a pesar de la historia. Al igual que otras mujeres en esta lista, la cantautora mexicoestadounidense ha encontrado que la música es el mejor lenguaje para expresar el inconformismo y denunciar las injusticias sociales, enfocando su trabajo en la defensa de los derechos de las personas migrantes e indígenas.

Marilina Bertoldi, Argentina

Al igual que Javiera Mena, Marilina Bertoldi se ha encargado de difundir el mensaje de que enunciarse como mujer lesbiana es un acto político, especialmente en un sociedad que ha plagado la palabra de connotaciones negativas. En 2018 recibió el Gardel por su álbum Prender un fuego, y al momento de subir a recibir el premio dijo: “La única persona que no es hombre que ha ganado este premio fue Mercedes Sosa hace 19 años: hoy lo gana una lesbiana”.

Miss Bolivia, Argentina

María Paz Ferreyra nació en Buenos Aires, pero se bautizó a sí misma como Miss Bolivia porque fue la calle en la que creció, además de gustarle el juego de palabras. Su música fusiona ritmos como la cumbia, el dancehall, el hip hop y el reggae, mientras escribe versos en contra de la violencia de género, la discriminación y el abuso de poder. “Creo que la herramienta transformadora de la música tiene que ver con la comunicación. Más allá de la belleza de la música, tengo un compromiso con el texto”, dice en el libro Cantoras todas.

Mon Laferte, Chile

Era octubre de 2019 y un grupo de estudiantes chilenas promovieron una ‘colatón’ en el metro de Santiago en forma de protesta al alza del valor del pasaje, un acto que desencadenó el que quizás haya sido uno de los mayores estallidos sociales en América Latina de los últimos tiempos. Un mes después en la alfombra de los Premios Grammy Latino, Mon Laferte usaba un pañuelo verde y destapaba su pecho para difundir el mensaje, “En Chile torturan, violan y matan”. Aquel gesto fue solo una muestra de las luchas que defiende la chilena radicada en México, como los derechos de la comunidad LGBTIQ+, el derecho de las mujeres por decidir sobre sus cuerpos y la violencia estatal.

Rebeca Lane, Guatemala

Cinco mujeres hoy han sido asesinadas/Y a la hora por lo menos 20 mujeres violadas/Eso que solo es un día en Guatemala”, recita Rebeca Lane en su sencillo de 2017, ‘Ni una menos’. Su repertorio incluye más canciones de denuncia de las violencias contra las mujeres, pero ha comentado que sus rimas también buscan plasmar su lucha por la memoria histórica desde el anticapitalismo y la anarquía. En 2015 se unió a artistas como Wendy Sulca y Ana Prada para ‘Poder elegir’, tema que buscaba defender el derecho de las mujeres a elegir.

Sara Hebe, Argentina

La música de la cantautora argentina se ha convertido en un infaltable en las manifestaciones feministas a lo largo y ancho de América Latina, siendo el verso de su tema ‘:·: A.C.A.B.’, “Nadie se suicida en una comisaría/Yo abortaría por si se hace policía”, uno de los más usados a modo de arenga. Sara Hebe no se guarda nada, y usa su hip hop visceral para denunciar la violencia de género, el racismo y la corrupción.