Vivir Quintana viene a despertar nuestra empatía por las mujeres que purgan condena

En su segundo álbum, Cosas que sorprenden a la audiencia, la mexicana explora temas poco visibilizados en la sociedad y nos explica que “hay que entender que ellas [las mujeres en situación de cárcel] no son solamente el suceso que les pasó…”

Jesus Cornejo

Vivir Quintana tiene muy claro el mensaje que quiere transmitir con su música. No está aquí para cantar otra canción más de amor para la radio; Vivir está aquí para despertar la empatía de todos con respecto a los sucesos que ocurren en el país. En esta ocasión, su voz se convierte en eco de las mujeres que entrevistó durante años; no canta por ella, sino por quienes no han podido hacerlo por sí mismas.

Cosas que sorprenden a la audiencia, lanzado esta primavera, es un proyecto que estaba en marcha mucho tiempo antes de que Vivir iniciará oficialmente su carrera en 2018. Al haberse tomado una década para realizarlo, este disco podría representar el hito más ambicioso de su carrera. Esta gema musical, desde su perspectiva, tenía que ser ejecutada por un productor que comprendiera el mensaje. No podía ser producida sin generar un vínculo verdadero con las mujeres protagonistas de  sus historias y tenía que contarse con la poderosa carga narrativa que los corridos encarnan.

Lo que Vivir ha construido a través de la música es una comunidad con mujeres de todas partes. Tan fuerte es el vínculo, que ellas mismas al encontrarse en una situación de vulnerabilidad acuden a Quintana por apoyo, quien siempre está atenta a escucharlas.

Así es como, durante los 34 minutos hipnotizantes de este álbum, Vivir se convierte en el megáfono de estas historias que nunca han sido escuchadas.

Jesus Cornejo

“Han sido 10 años. Al principio batallé, ya que no tenía la visibilidad que tengo ahorita”, cuenta Vivir sobre el arduo trabajo que le ha tomado su segunda entrega. La cantante era cuestionada en las cárceles cuando iba a visitar a las mujeres, el simple hecho de mantener un contacto era bastante complicado y varias de las mujeres no tenían la certeza de compartir su historia.

El primer tema del álbum, ‘Era Él o Era Yo’, le tomó mucho tiempo hasta que pudo conocer la historia. Un mes y medio después de que contactó a la protagonista, finalmente aceptó. “Esa primera vez que fui a su casa no le hice ninguna entrevista, sino fue crear el vínculo. Le dije, ‘Otro día vengo y platicamos de tu historia, porque ahorita quiero no solamente conocer a la morra que estuvo privada de su libertad física, sino a ti’. Hay que entender que ellas no son solamente el suceso que les pasó. Y así fue con las otras compañeras”.

El mayor sentimiento que ha alimentado el disco ha sido la empatía: “El momento en que logramos sentir empatía por alguien que está privado de su libertad física, entonces entendemos que son como nosotros y tienen derecho a que sus voces sean escuchadas y a que sus historias sean contadas”, dice Quintana. “Lo que quiero es despertar la empatía de la gente. Estas historias lamentablemente pasan en nuestro país. ‘Y, ¿qué puedo hacer para que no pasen?’ Empezar desde la resistencia que hay dentro”.

El arte puede ser uno de los mejores vehículos para visibilizar mensajes… a veces incómodos, pero necesarios. En este caso el sonido acompaña la narrativa, y es por ese motivo que el productor que estuviera a cargo de un disco marcado por relatos íntimos y potentes, debía comprender la sensibilidad con la que se debía abordar. “Platiqué con algunos productores y les decía, ‘¿Por qué crees tú que es importante este disco?’ Me acuerdo que uno me dijo, ‘Ay, no sé, güey, pero te voy a hacer un sonido bien fregón’. Yo sabía, no es por ahí”.

Fue entonces cuando llegaron dos productores que conectaban verdaderamente con el propósito del disco de la forma como Vivir esperaba. “Uno de ellos se llama Héctor Crisantes. Me acuerdo que lo primero que hizo fue presentarme a toda su familia en el estudio, y dijo, ‘Quiero que nos platiques a todos por qué es importante este disco’. Entonces, cuando alguien trata de entenderlo, ya hablamos un lenguaje en común”. Tanto la producción de Héctor como la de Icautli acompañan la voz de Vivir con arreglos bellamente construidos, sin eclipsar en ningún momento a las verdaderas protagonistas de este álbum, las historias.

A diferencia de otros artistas, la motivación no viene de una posible nominación a premios, crear un proyecto profundo, que trascienda a nuevas generaciones, es el verdadero propósito. “Quiero que cuando ella [su sobrina] tenga 40 años, diga, ‘Ya entendí por qué mi tía hacía todo lo que hacía’”. Voltear hacia atrás y contemplar un verdadero cambio en la sociedad, en las nuevas generaciones, uno en el que ella contribuyó, eso es lo que realmente la motiva. “Este lenguaje poético cotidiano para conectar con la gente, eso es lo que yo quiero recuperar siempre y no perderlo”. 

Vivir también exhibe en sus canciones nuestros prejuicios: “Nos sorprende que [la mujer encarcelada] no sienta culpa, pero no nos sorprende que el padre violaba a su hija todos los días. Entonces, la canción dice, ‘Ni sufro de conciencia, ni muero de tristeza, son cosas que sorprenden a la audiencia’. Hay que contar la historia de estas mujeres. No las retrato como heroínas, sino que quiero contar sus historias en primera persona. Es necesario que ellas las cuenten, porque como siempre digo: ‘Yo no canto para ellas, sino yo canto con ellas’. Eso es lo que logra la música: acompañar y resistir junto a las compañeras”. 

Jesus Cornejo

LUCÍA RIVA PALACIO SMITH

Redactora

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