Este martes los ministros del Interior de los países miembros de la Unión Europea llevaron a cabo una videoconferencia de carácter extraordinario para analizar la crisis migratoria en Ceuta. Tras la reunión, el comisario europeo de Migración, Magnus Brunner, sostuvo que lo ocurrido había sido una “prueba” de la resiliencia europea y de la solidez de la seguridad fronteriza. El diplomático se dirigió a los medios y afirmó que, a su parecer, Europa había superado el test.
La Comisión Europea informó que, en general, hubo un consenso respecto a la necesidad de combatir las redes de tráfico de personas, reforzar las devoluciones y las fronteras de sus países miembros, profundizar las asociaciones con países no pertenecientes a la UE y mejorar la capacidad de anticipación. Los ministros también resaltaron la importancia de desarrollar sistemas de alertas tempranas como inteligencia previa en zonas fronterizas y monitoreo de redes sociales.
Pese a que en el encuentro se destacó la pronta respuesta del gobierno de Pedro Sánchez frente a la situación y los representantes expresaron su solidaridad con España, estos fueron enfáticos en que la comunicación en momentos de crisis debe mejorar y ser más coherente, especialmente en tiempos en los que predomina la manipulación de información.
En una rueda de prensa posterior, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, expresó que la reunión había sido “constructiva” y reiteró ante los medios que los servicios nacionales de información no emitieron ningún informe que permitiera prever lo que sucedió. “Si hubiera habido alguna posibilidad de que algo así pudiera pasar (…), se hubiera [dado] un aviso, una comunicación, a las más altas instancias”, afirmó.
Marlaska también informó que le pidió a Italia reconsiderar la suspensión del acuerdo Schengen que impuso a España al considerar insuficiente su respuesta al ingreso masivo de migrantes a Ceuta. En ese sentido, el ministro subrayó que el espacio Schengen no se vio comprometido y nunca se vio en peligro ya que los controles migratorios entre la ciudad autónoma y el territorio peninsular no se han removido.
Las cifras oficiales han establecido que entre el 30 y 31 de julio, cerca de 72,000 ciudadanos marroquíes —hombres, en su mayoría— ingresaron de manera irregular al enclave español al norte de África. Se estima que 80 migrantes murieron en el intento, algunos de ellos por ahogamiento y otros al quedar atrapados en la estampida humana. Actualmente, 70,000 han regresado a Marruecos, mientras que alrededor de 2,000 continúan en la ciudad.
La problemática ha generado críticas respecto a las políticas migratorias de Sánchez, como la regularización de inmigrantes. Asimismo, durante el fin de semana se presentaron protestas en Madrid con presencia de grupos de ultraderecha, mientras que en redes se conocieron videos de manifestantes haciendo el saludo nazi.


