Crecer rodeado de música no necesariamente significa querer dedicarse a ella. Para Filip Clements, hijo de Magne Furuholmen, integrante de a-ha, durante mucho tiempo significó precisamente lo contrario. La necesidad de encontrar una identidad propia lo llevó a alejarse de la música, probar distintos caminos y buscar una vida que no estuviera determinada por el apellido de su padre. Pero la música terminó encontrándolo de nuevo.
Soft Apocalypse es el resultado de ese recorrido. Un álbum que reúne canciones nacidas de años de experimentación y que representa también un cambio importante en la manera de trabajar de Clements: después de pasar buena parte de su proceso creativo escribiendo, grabando y produciendo prácticamente todo por su cuenta, comenzó a rodearse de músicos, productores y colaboradores que ayudaron a llevar sus canciones hacia un sonido más amplio, orgánico y cinematográfico.
Entre ellos estuvieron Martin Terefe y Catherine Marks, productores ganadores del Grammy, además de músicos como Tord de The Wombats. La experiencia significó para Clements enfrentarse por primera vez a un ambiente profesional en el que debía aprender a defender sus ideas, escuchar otras opiniones y, al mismo tiempo, entender que el disco seguía siendo suyo.
“Intenté encontrar mi propia identidad”, explica Filip al recordar sus primeros años. Ser hijo de un músico reconocido implicaba una expectativa inevitable: “Todos tenían esa expectativa, me preguntaban, ‘Entonces, ¿vas a hacer música también?’”. Por eso decidió alejarse durante un tiempo, incluso cuando la música ya era parte importante de su vida.
La distancia, sin embargo, terminó llevándolo de regreso. Durante su paso por el ejército descubrió un piano dentro de una iglesia y comenzó a pasar las noches tocando y escribiendo. Para Magne, aquel momento fue una señal de que su hijo finalmente estaba encontrando su propio camino.
“Uno intenta correr para irse lejos de algo y luego… es un proceso natural”, recuerda Magne. “Todos tienen que hacer su propio camino. Creo que cuando estás listo, estás listo”.
Encontrar una voz lejos de la sombra familiar
La historia de Filip no es simplemente la de un músico que nació en una familia musical. También es la de alguien que necesitó demostrarle, principalmente a sí mismo, que podía construir una identidad artística independiente.
Magne reconoce que su hijo tuvo que atravesar ese proceso. Él mismo cuenta que, a diferencia de Filip, nunca tuvo que vivir bajo la sombra directa de un familiar cercano que ya hubiera construido una carrera musical. Por eso entendió la necesidad de que su hijo tomara distancia y descubriera qué quería hacer.
La ironía es que, después de años intentando escapar de la música, Filip terminó regresando exactamente al lugar del que había tratado de alejarse: un piano, unas canciones y la necesidad de convertirlas en algo propio.
El proceso comenzó de manera casi artesanal. Durante años, Clements funcionó como una banda de un solo hombre: componía, cantaba, tocaba instrumentos y producía sus propias canciones. Magne recuerda haber escuchado decenas de ellas y haber reconocido en ese proceso algo de su propia juventud.
Pero Soft Apocalypse representó un cambio.
Filip comenzó a colaborar con Thor —con quien asegura haber escrito alrededor de 60 canciones— y posteriormente trabajó con Martin Terefe y Catherine Marks. La dinámica modificó su manera de entender la creación. Él se concentró cada vez más en las letras mientras otros colaboradores aportaban desde la producción y la instrumentación.
“Eso me impulsó para escribir mejor, como estaba rodeado de personas tan talentosas”, cuenta.
El sonido de Soft Apocalypse
Una de las características que atraviesan el álbum es precisamente esa combinación entre una escritura personal y un sonido construido colectivamente. En conversación con Rolling Stone en Español, Clements destaca especialmente el trabajo de los músicos que participaron en las sesiones.
El baterista había trabajado previamente con Robbie Williams y James Blunt, mientras que el bajista Tord, de The Wombats, aportó su experiencia a unas canciones que buscaban conservar una sensación natural y orgánica.
“Intenté expresar lo que quería”, explica Filip. “Escribir estas canciones se sintió cohesivo y natural a medida que trabajábamos”.
Para Magne, esa transformación también fue evidente desde afuera. El músico de a-ha había visto a su hijo trabajar prácticamente solo durante años y tuvo la oportunidad de observar cómo se enfrentaba a una situación completamente diferente: un estudio grande, músicos experimentados, productores con carreras consolidadas y múltiples opiniones alrededor de cada canción.
La experiencia implicaba aprender a ceder en algunos momentos y defender determinadas decisiones en otros.
Filip reconoce que fue un desafío, pero también una de las experiencias de aprendizaje más importantes de su carrera. “Es una situación completamente diferente a estar solo y tomar todas las decisiones”, dice. Al mismo tiempo, destaca que el equipo que lo acompañó no solo tenía talento, sino que estaba dispuesto a ayudarlo a encontrar lo mejor de sus canciones.
Una de las canciones que mejor representa ese proceso es ‘A Million Miles Away’, escrita junto a Martin Terefe y Catherine Marks. Para Clements, trabajar en ella implicó enfrentarse directamente al síndrome del impostor: llegar por primera vez a un estudio profesional y encontrarse rodeado de productores con Grammys.
Pero también fue una manera de convertir esa inseguridad en parte de la canción.
“Fue agradable tener esa canción como la primera, era una forma de abordar ese tema de una y canalizarlo a través del arte”, explica. Poco después, la relación con los productores se volvió más natural y Clements comenzó a sentirse cómodo expresando sus propias opiniones.
Cuando una canción cambia el rumbo de un álbum
Dentro de Soft Apocalypse hubo canciones que terminaron definiendo el universo del disco. Una de ellas fue precisamente la que le dio su nombre.
Para Clements, ‘Soft Apocalypse’ abrió una dimensión más oscura y cinematográfica. ‘A Million Miles Away’ también tuvo un papel importante, porque amplió los límites sonoros que habían establecido las primeras canciones trabajadas junto a Tord, entre ellas ‘Weightless’ y ‘Corners’.
El reto pasó entonces de construir canciones individualmente a conseguir que todo el álbum funcionara como un viaje.
“¿Cómo nos aseguramos de que esto se perciba como un viaje a lo largo de todo el álbum?”, se preguntaron durante el proceso. Esa búsqueda terminó ayudando a definir la identidad de Soft Apocalypse.
El legado de ‘Take On Me’
Hablar con Magne Furuholmen inevitablemente lleva a a-ha. Y hablar de a-ha inevitablemente lleva a ‘Take On Me’.
La canción, lanzada en 1985, se convirtió en uno de los mayores fenómenos de la cultura popular y trascendió ampliamente la historia de la banda. Casi cuatro décadas después, Furuholmen sigue encontrándose con personas de distintas generaciones que reconocen inmediatamente la canción.
Lo interesante para él es que ‘Take On Me’ ya no pertenece exclusivamente a a-ha.
“Sentimos que era pegadiza y que abriría las puertas a nuestro universo”, recuerda. Pero nunca imaginaron que terminaría convertida en “una especie de himno universal, intergeneracional”.
Para Furuholmen, esa es precisamente una de las particularidades de la cultura popular: llega un momento en que una canción deja de pertenecerle a quien la creó.
“Esa canción ya no nos pertenece en absoluto. Simplemente, está ahí fuera y le pertenece a todos los demás”, afirma.
Al mismo tiempo, reconoce que el éxito de ‘Take On Me’ permitió que a-ha tuviera una plataforma desde la cual continuar desarrollando su carrera y construir un catálogo que, según considera, contiene muchas canciones que merecen mayor atención.
Padre e hijo: dos músicos, dos caminos
Aunque la música terminó convirtiéndose en un punto de encuentro, Magne y Filip no han construido una carrera juntos. De hecho, su relación musical parece funcionar precisamente porque ambos han respetado la independencia del otro.
Han estado juntos en el estudio algunas veces, especialmente durante las primeras etapas de Filip, pero nunca desarrollaron un proyecto formal como compositores o productores.
La conversación incluso termina en tono de broma. Cuando Filip le dice a su padre que no han vuelto a trabajar juntos “desde que me volví bueno”, Magne responde: “Ahora voy a intentar revivir mi carrera con tu éxito. Se han invertido los papeles”.
Más allá de la broma, esa inversión de roles resume buena parte de la historia detrás de Soft Apocalypse. Magne no aparece como el productor que intenta abrirle puertas a su hijo, sino como alguien que observa, escucha y ofrece su opinión cuando Filip se la pide.
“Este es el show de Filip”, había explicado anteriormente. Su papel ha sido más cercano al de un compañero de conversación que al de un mentor que intenta imponer una dirección.
Y esa distancia parece haber sido importante para que Clements pudiera construir una carrera que no dependiera del legado de su padre.
El siguiente paso
El proceso ya comenzó a trasladarse a los escenarios. Clements terminó recientemente una pequeña gira que se desarrolló durante la primavera y el verano, con conciertos en Londres, distintas ciudades del Reino Unido y Noruega, además de festivales como Parken Festival, donde se presentó ante unas 5.000 personas. También tiene prevista una presentación en Oslo junto al bajista Tord de The Wombats.
Todavía hay planes por anunciar, pero Filip asegura que las novedades llegarán a través de sus canales oficiales.
Para Magne, mientras tanto, ya existe un momento que resume todo el camino recorrido por su hijo: verlo por primera vez frente a una audiencia en un festival.
Recuerda que Filip estaba nervioso. Pero también recuerda lo que sintió al verlo sobre el escenario: “Esto es muy bueno, y estoy muy orgulloso”.
Después de años intentando descubrir quién quería ser lejos de la música, Filip Clements parece haber llegado finalmente a un lugar propio dentro de ella. Soft Apocalypse no solo representa el comienzo de una carrera solista: también es el resultado de aprender cuándo alejarse de una herencia y cuándo regresar a ella para transformarla en algo nuevo.
Y, desde la habitación de al lado, su padre parece estar disfrutando el proceso.


