“Silencio en el set”: Tragedia en la grabación de Sin senos sí hay paraíso sacude el sector audiovisual colombiano

El ataque, que se produjo durante el rodaje de la cuarta temporada de la serie colombiana, dejó un herido y tres personas fallecidas, planteando varias preguntas sobre las condiciones de trabajo en la industria

abril 22, 2026

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El rodaje de la serie Sin senos sí hay paraíso en el centro de Bogotá se transformó en una escena de horror el pasado 18 de abril, cuando a las afueras del set de grabación un sujeto con arma blanca atacó a varios miembros de la producción, dejando dos personas fallecidas y un integrante del equipo gravemente herido. Lo que inicialmente fue confusión y versiones cruzadas ha ido tomando forma con el avance de las investigaciones, que hoy permiten reconstruir con mayor claridad lo ocurrido y perfilar a los implicados en una tragedia que sacudió a la industria audiovisual colombiana.

Los hechos ocurrieron en el sector de Los Laches, en la localidad de Santa Fe. Según los reportes recopilados por las autoridades y confirmados por distintos medios, el atacante llegó caminando al lugar y, sin mediar palabra, se abalanzó contra miembros de la producción. El primer ataque tomó por sorpresa a quienes estaban en el set, desatando una reacción inmediata de pánico. En medio del caos, varios integrantes del equipo intentaron intervenir para detener al agresor, lo que derivó en un forcejeo que terminó siendo fatal.

El responsable fue identificado como Josué Cubillos García, de 24 años, quien, de acuerdo con la información recopilada por las autoridades, presentaba antecedentes de problemas de salud mental, entre ellos episodios de psicosis y esquizofrenia. También se investiga la posible influencia de sustancias psicoactivas en su comportamiento. Las indagaciones han establecido que el joven ya había estado en el sector un día antes del ataque, protagonizando episodios de alteración, lo que hoy forma parte de las líneas de investigación para entender cómo logró acercarse nuevamente al equipo de grabación sin que se activaran alertas previas.

El ataque dejó un saldo de tres personas fallecidas, incluido el propio agresor. Las víctimas fueron Henry Alberto Benavides Cárdenas, quien se desempeñaba como conductor de la producción, y Nicolás Francisco Perdomo Corrales, asistente del equipo. Ambos murieron como consecuencia directa de las heridas ocasionadas durante la agresión y en medio del intento por contener al atacante. Cubillos, por su parte, falleció durante el mismo episodio, luego de ser reducido por integrantes del equipo que reaccionaron para evitar que continuara el ataque.

Además de las víctimas mortales, una persona resultó gravemente herida y fue trasladada a un centro asistencial, donde permanece bajo atención médica especializada. Aunque su identidad no ha sido ampliamente divulgada, desde la producción y el entorno del equipo se han hecho llamados públicos a la solidaridad y a acompañar su recuperación, lo que da cuenta de la gravedad de las lesiones sufridas.

En un primer momento, las autoridades capturaron a dos trabajadores del equipo de producción, Jorge Alexander Correa, de 19 años, y Nelson Alfonso Sanabria, de 29, quienes hacían parte del componente logístico de la serie. Ambos fueron detenidos por su presunta participación en los hechos y enfrentaron señalamientos por homicidio; sin embargo, durante las audiencias no aceptaron los cargos y alegaron haber actuado en legítima defensa. Con base en los primeros elementos de prueba —incluidos videos y testimonios—, un juez ordenó su libertad mientras avanza la investigación, por lo que continuarán vinculados al proceso. Este giro permitió descartar la hipótesis de un ataque coordinado y reforzó la tesis de que se trató de una reacción del equipo para contener al agresor. 

La Policía Metropolitana de Bogotá ha insistido en que todo apunta a un hecho aislado, perpetrado por un solo individuo y sin motivaciones relacionadas con robo, sicariato o estructuras criminales. La principal línea de investigación se centra en el estado mental del agresor y en las circunstancias que permitieron que llegara hasta el lugar del rodaje. En paralelo, las autoridades revisan cámaras de seguridad y recopilan testimonios para reconstruir minuto a minuto la secuencia del ataque.

Desde la producción de la serie se emitió un comunicado en el que se calificó el hecho como un episodio imprevisible, ocurrido en un espacio abierto donde, pese a contar con medidas de seguridad, no fue posible anticipar una agresión de esta naturaleza. También se informó que se activaron los protocolos de emergencia tras el incidente y que se está brindando acompañamiento a las familias de las víctimas, al tiempo que se colabora plenamente con las autoridades en el desarrollo de la investigación. Las grabaciones fueron suspendidas de manera indefinida mientras se evalúan las condiciones para retomar el proyecto.

El impacto del caso ha trascendido el ámbito judicial y ha generado una profunda conmoción en el gremio audiovisual colombiano. Actores, técnicos y productores han expresado su dolor y solidaridad, al tiempo que han hecho llamados urgentes para revisar y reforzar los protocolos de seguridad en rodajes, especialmente aquellos que se realizan en espacios públicos. La tragedia ha reabierto el debate sobre las condiciones laborales del personal técnico, la exposición a riesgos y la necesidad de una mayor articulación con las autoridades locales para garantizar entornos seguros durante las producciones.

Mientras avanzan las investigaciones, el ataque en el rodaje de Sin senos sí hay paraíso deja no solo un saldo trágico de vidas perdidas, sino también una serie de interrogantes sobre la prevención, la seguridad y la responsabilidad en este tipo de escenarios. En una industria acostumbrada a recrear la violencia frente a las cámaras, lo ocurrido en Bogotá recordó de forma brutal que, fuera del guion, los riesgos pueden ser tan reales como devastadores.

GABRIEL CAVALLO

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