El director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, renunció a su cargo este martes 17 de marzo tras manifestar su desacuerdo con la guerra que el gobierno encabezado por Donald Trump mantiene contra Irán. La decisión lo convierte en el primer alto funcionario de la administración que abandona su puesto en protesta por el conflicto.
Kent anunció su salida a través de una carta pública dirigida al presidente Donald Trump, en la que explicó que su decisión respondía a motivos de conciencia. “Tras mucha reflexión, he decidido dimitir de mi puesto como director del Centro Nacional de Contraterrorismo, con efecto a partir de hoy”, escribió en su cuenta de X.
After much reflection, I have decided to resign from my position as Director of the National Counterterrorism Center, effective today.
— Joe Kent (@joekent16jan19) March 17, 2026
I cannot in good conscience support the ongoing war in Iran. Iran posed no imminent threat to our nation, and it is clear that we started this… pic.twitter.com/prtu86DpEr
“No puedo, con la conciencia tranquila, apoyar la guerra en curso en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso ‘lobby’ en Estados Unidos”, declaró el ahora exfuncionario.
Kent también cuestionó la información que, según él, llevó a la administración a respaldar la ofensiva militar. “Esta cámara de eco se utilizó para engañarlo y hacerle creer (a Trump) que Irán representaba una amenaza inminente para Estados Unidos y que, si atacaba ahora, existía un camino claro hacia la victoria”, afirmó, añadiendo una comparación entre la situación actual y algunos precedentes en la política exterior estadounidense: “Esto fue una mentira y constituye la misma táctica que utilizaron los israelíes para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Iraq, que costó a nuestra nación las vidas de miles de nuestros mejores hombres y mujeres. No podemos volver a cometer este error”, señaló.
A pesar de sus críticas, el exdirector del organismo antiterrorista expresó respeto hacia el mandatario y recordó que había respaldado su visión de política exterior durante años. “Apoyo los valores y las políticas exteriores con las que usted hizo campaña en 2016, 2020 y 2024, y que implementó en su primer mandato. Hasta junio de 2025, usted comprendía que las guerras en Medio Oriente eran una trampa que le costó a Estados Unidos las valiosas vidas de nuestros compatriotas y agotó la riqueza y prosperidad de nuestra nación”, escribió.
En otro fragmento de la carta, Kent pidió al presidente reconsiderar el rumbo de la estrategia estadounidense en la región. “Usted puede cambiar el rumbo y trazar un nuevo camino para nuestra nación, o permitir que sigamos cayendo hacia el declive y el caos”, afirmó.
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La respuesta por parte del gobierno fue inmediata. La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, emitió un extenso comunicado con el fin de desacreditar a Kent después de que se publicara su carta de renuncia. Trump, afirmó Leavitt en una publicación en X, “contaba con pruebas sólidas y contundentes de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos”. La secretaria de Prensa añadió que dichas pruebas “se recopilaron a partir de numerosas fuentes y factores”.
Kent, exmiembro de fuerzas especiales del Ejército y antiguo agente de inteligencia, había asumido la dirección del Centro Nacional de Contraterrorismo en 2025, desde donde coordinaba la estrategia estadounidense frente a amenazas terroristas globales. Su renuncia expone nuevas tensiones dentro del gobierno sobre el alcance y las consecuencias de la guerra en Medio Oriente.
Antes de cerrar su carta, el funcionario se despidió con un mensaje final dirigido al mandatario: “Fue un honor servir en su administración y servir a nuestra gran nación”.
La salida de Joe Kent no solo marca la primera dimisión de alto nivel dentro de la administración de Donald Trump por la guerra contra Irán, sino que también deja al descubierto las tensiones internas que atraviesan al gobierno estadounidense frente al rumbo de su política exterior en Medio Oriente. Mientras la Casa Blanca defiende la ofensiva militar y sostiene que existía una amenaza real, la renuncia del exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo evidencia que dentro del propio aparato de seguridad persisten dudas sobre las razones y las consecuencias del conflicto.

