P&R: Stewart Copeland

“Los bateristas son el centro del mundo artístico”, dice con cara de póker el legendario -y siempre locuaz- músico de The Police.

noviembre 19, 2025

Cortesía prensa Stewart Copeland [Daniel Knighton]

Resulta fácil pensar que Stewart Copeland es un tipo complicado, pero esa puede ser una mirada más o menos superficial. Se trata más bien de un hombre convencido de su valor, de su experiencia, de su habilidad y de sus opiniones. De esas opiniones que lanza -sin inmutarse- sabiendo que va a desconcertar a su interlocutor, y que difícilmente encontrarán un contradictor que no sea Sting.

Al fin y al cabo, estamos hablando de un baterista que en apenas seis años (entre 1978 y 1983) logró ganarse un puesto entre los más respetados de su gremio en la historia del rock, y allí se ha mantenido.

Copeland parece más bien un tipo meticuloso, riguroso, divertido y terco (puedes buscar videos en los que discute con Sting), pero más allá de todo eso, es el hombre que puso el ritmo a clásicos como ‘Every Breath You Take’, ‘Roxanne’, ‘King Of Pain’  o ‘Message In a Bottle’, que después de 40 años siguen sonando por todo el mundo, generando toneladas de dinero, de las cuales no hablaremos en esta ocasión.


Me gustaría saber por qué elegiste la batería en vez de otros instrumentos.

Creo que la batería simplemente me cautivó, porque también toco la guitarra, el bajo e incluso un poco el trombón, y suelo pensar que podría haber sido guitarrista y, aunque nunca habría llegado a ser Andy Summers, podría haber tocado con los Ramones.

Puede parecer obvio, pero ¿qué tienen las baterías y la percusión que parecen conectar con todo el mundo?

Bueno, es que son el centro del universo musical. Obviamente, todo comienza con el ritmo y todo lo demás, la melodía, la armonía, son añadidos y sofisticaciones del elemento fundamental que es el ritmo, y el ritmo es el aspecto más importante de la música, porque, como sabes, la música es una forma de arte única porque usurpa físicamente el control motor de tu cuerpo, te hace mover de ciertas maneras. De hecho, la forma en que te hace moverte es extraña, es una manifestación sexual, la música te hace realizar movimientos corporales que serían muy extraños sin música. Rembrandt no logra eso, ni Shakespeare, ni la literatura, ni las películas, solo la música lo hace, y el aspecto de la música que hace que la gente mueva sus partes íntimas es el ritmo, por eso los bateristas son el centro del mundo artístico.

¿No crees que… [Risas]

[Imita la risa] Hay un poco de burla en esa risa. Tú sabes que es cierto, pero no estás completamente preparado para aceptar esta verdad obvia. Quizás incluso seas guitarrista.

[Risas] De hecho, antes yo tocaba la batería…

Ah, vale, vale, entonces esa risa significa que estás de acuerdo. Vale, sigamos.

Claro. Pero, ¿no crees que podría ser porque, en cierto modo, la gente piensa que cualquiera puede tocar la batería?

La gente entiende que el ingrediente principal para tocar la batería es ser cool, lo que no está claro es la causa y el efecto. ¿Tocar la batería hace que la gente sea cool? ¿O es que solo la gente cool toca la batería? No estamos seguros, los científicos y las universidades lo siguen debatiendo.

Stewart, ¿crees que la mayoría de la “gente normal”, es consciente de lo compleja que es realmente la música de The Police?

No, y diría que esa complejidad podría incluso ser irrelevante. Claro, llama la atención de la gente y parece gustarle, pero no creo que sea por la complejidad, creo que los elementos que funcionan son muy sencillos. Las canciones de Sting siempre tienen un coro sencillo que llama la atención.

Sí, los acordes de Andy son muy, muy complejos, y mis ritmos son neandertales, pero no creo que sea la complejidad lo que atrae a la gente. Creo que, en realidad, es la simple realidad de una buena melodía y una buena frase pegadiza para el coro. Aunque estoy haciendo todas estas declaraciones sesgadas, en realidad estoy muy contento de que los músicos sofisticados aprecien las sutilezas internas de nuestro trabajo. Hablo como un hombre común, pero soy tan esnob como cualquier otro.

Stewart, ¿cómo describirías Police Deranged for Orchestra como espectáculo en vivo?

Es orquestal. Lo describiría como escuchar canciones de Police cantadas por The Supremes, con las tres cantantes de soul al micrófono. Y realmente interpretan las canciones, no puedes tener a un solo hombre haciendolo, no puedes reemplazar a Sting con un solo hombre, eso sería un suicidio para el pobre bastardo.

Por eso llegué a la fórmula de tener tres mujeres, por conveniencia. Pero, al seguir este camino, he descubierto todo un género musical al que nunca había prestado atención, que es el R&B con los grupos de chicas, como The Chantels, y también los grupos de chicos, los Four Tops y todo eso, todo un género que nunca había descubierto. Ese es un aspecto; el otro aspecto es el orquestal. La única manera de sustituir a Andy es con una gran orquesta; además, los arreglos son diferentes. He cometido un sacrilegio con estas melodías, pero resulta que la gente no se ha venido lanza en ristre y, de hecho, les ha gustado mucho, porque hay suficiente para que la gente las reconozca y les evoque recuerdos y emociones de la historia de la canción, pero también hay sorpresas, hay elementos nuevos que las refrescan. Así que es una combinación de todo lo nuevo, y luego estoy yo tocando, como siempre.

Hace un par de años entrevisté a Sting y le dije que había tocado con bateristas como tú, con Vinnie Colaiuta, Manu Katché, Josh Freese, algunos de los mejores bateristas de la historia, en mi opinión, y le dije que mucha gente piensa que una banda es tan buena como su baterista. Entonces él respondió que eso significaba que había tenido algunas de las mejores bandas del mundo.

¡Bien por él! Es un pensador ágil.

[Risas] Sí, ¿qué opinas tú?

¿De los bajistas?

[Risas] ¡Por favor!

De mis diez mejores amigos, creo que ocho son bajistas.

Buenísimo, ¿puedes nombrarme a algunos de ellos?

Stanley Clarke, Armand Sabal-Lecco, Les Claypool, Trevor Horn, Sting, ¿cuántos van? Chris Chaney; por alguna razón no hay tantos guitarristas. Supongo que Rusty Anderson es el único guitarrista que es mi mejor amigo, con quien me río, y también hay algunos cantantes, pero principalmente bajistas.

En cuanto a que una banda necesita un gran baterista, deberíamos analizar detenidamente la palabra “gran”, porque algunas personas pensarían que un gran baterista es el que tiene la batería más grande, el que puede tocar un millón de notas por segundo y el que puede tocar en compases complejos, polirritmias y cosas así, pero no, yo definiría la grandeza de una manera muy simple: el pulso.

Charlie Watts y Ringo Starr no tenían pirotecnia, pero son grandes bateristas por un simple ingrediente, que más necesitan, que es el pulso, el ritmo, y por eso los grandes bateristas no se hacen, nacen. Puedes practicar todo lo que quieras, todo el día, y desarrollar una técnica increíble, y seguirás siendo un baterista de mierda; tienes que nacer con ello.

Ringo Starr no practica 50 horas al día, simplemente tiene ese factor X con el que nació y eso es lo que lo convierte en un gran baterista. Así que sí, una gran banda necesita un gran baterista, pero eso no significa que el baterista tenga que ser King Kong.

¿Cómo te ves a ti mismo como compositor?

Bueno, como un genio loco, un artista desconocido, subestimado, trascendental, un cambio de paradigma, un punto de apoyo en el mundo cultural, algo así…

Vale, ¿puedes explicarlo con más detalle?

[Risas] No lo sé, ese es tu trabajo. A mí me gusta mi música, todo me sale de forma instintiva, no tengo tiempo para tomar prestadas ideas de nadie más que de mí mismo, y estoy muy agradecido de tener el don de la composición, de que la música me salga de la cabeza constantemente. Si es buena o no, eso lo decidirás tú, pero me sale.

Muchos músicos que conozco, grandes músicos que tocan increíble, no componen, la música no les sale de la cabeza a todas horas; cogen su instrumento, pueden tocar algo, pero esa corriente musical —que es la razón por la que yo era compositor de bandas sonoras— no existe para ellos.

Un gran violinista que conozco, que toca el primer violín en el Met de Nueva York, un músico de cinco estrellas, me dijo una vez: “Bueno, este verano voy a escribir un concierto para violín”. Y yo pensé, “No, no lo harás. Si fueras compositor, ya habrías escrito diez conciertos para violín. No puedes decidir componer algo, porque obviamente ese río no fluye por tu cerebro. Eres un músico increíble, con un talento y unos dones increíbles y todo eso, pero la composición no es uno de ellos”.

La composición es diferente a tocar y, de hecho, puedo decirlo porque soy dos clases diferentes de músico: como baterista soy un neandertal, un hijo de puta peludo de 360 kilos que se balancea entre los árboles, y como compositor soy profundamente sensible y meticuloso, y seguro para los niños.

[Risas] Después de escuchar algunas de tus composiciones, me gustaría saber qué opinas sobre el concepto de la llamada world music.

Me encanta.

¿Qué opinas sobre el hecho de que la música africana y oriental sea tan ignorada por la cultura occidental?

Bueno, eso es inevitable, porque a la gente le gusta lo que le resulta familiar, y yo tengo la suerte de haber crecido al otro lado del mundo, por lo que quizá sea más abierto de mente que la mayoría de la gente. Crecí rodeado de música árabe y, en general, no me parece que la música del otro lado del mundo sea marginada. Me encanta la música india.

Ahora mismo me está gustando mucho la música gangster mexicana, y la razón de mi mentalidad abierta es que no crecí en Cleveland, Ohio, expuesto solo a lo mismo que todos los demás. Y en cuanto a la world music, no hay razón para esperar que la gente de Michigan o de cualquier lugar de México, se interese por determinada música. No tienen por qué hacerlo, la música es voluntaria, y lo entiendo. Me gustaría acercarle la música del mundo a mucha gente, pero no lo considero una gran injusticia.

Ok, ¿qué tipo de música mexicana estás escuchando ahora mismo?

Muchas trompetas, los mexicanos tocan muy bien las trompetas.

¿Banda?

¡Banda, sí! En mi cuenta de Instagram, mi baterista del mes fue un mexicano llamado Pablo Esquivel, que toca en lo que parece ser una banda de bodas, y todos van disfrazados, todos van con uniforme y en cada video lleva un uniforme distinto, no sé de qué va todo eso, pero se puede ver, porque hay una cámara fija en el baterista, que es un genio, es increíble, es la Tercera Guerra Mundial en la batería.

Se ve que el público apenas les presta atención, es como una boda o algo así, pero es increíble, y estoy seguro de que todos los demás músicos de la banda son igual de exóticos, así que eso es lo que me gusta en este momento.

Por último, ¿qué opinas de la música que domina las listas mainstream hoy en día?

No sé mucho sobre eso. De los Grammy, no conozco ni un solo artista; a menos que sea yo y esté ganando [risas].  Y ¿por qué debería saberlo? Tú sabes, tengo setenta y tantos años, no soy relevante en ese sentido. Mis siete hijos me mantenían al tanto de lo que pasaba cuando los llevaba al colegio, escuchaba lo que ellos elegían en la radio, pero mi última hija, la menor, ahora tiene 25 años, ya no va al colegio, así que perdí el contacto con el mundo de la música moderna hace unos siete u ocho años. Cuando se fue a la universidad, esa fue la última vez… Kendrick Lamar, eso fue lo último que escuché que estaba de moda.

También escucho la radio en mi auto, escucho música según mi estado de ánimo, como todo el mundo; si estoy de este humor, escucho música de los 60, si tengo otro estado de ánimo, escucho la de los 80, y de otro humor, que es lo más frecuente, escucho lo que me envía Spotify. Aunque odio Spotify, lo escucho mucho, y me envía cosas nuevas que nunca había escuchado antes.

Me gusta IDLES y me gustan Sleaford Mods porque están cabreados; por alguna razón, aunque soy un caballero anciano, amable y padre de muchos hijos, la música enojada me hace feliz.

RICARDO DURÁN

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