¿Por qué odian a Nickelback?

La agrupación canadiense estrenará un documental que abordará las críticas y odio que ha recibido desde sus inicios. Aquí un breve repaso del (posible) porqué de esas burlas.

Por  MELISA PARADA BORDA

agosto 2, 2023

Ryan Peake, Daniel Adair, Chad Kroeger y Mike Kroeger de Nickelback, 2005.

Gerry Broome

Cuando los hermanos Mike y Chad Kroeger fundaron Nickelback junto con Ryan Peake en 1995, no se imaginaron que lo que inició como un proyecto de covers terminaría por convertirse en uno de los actos musicales con más éxito comercial de los 2000… y también en uno de los más odiados. 

El odio hacia la agrupación será retratado en Hate to Love: Nickelback, documental dirigido por Leigh Brooks que será proyectado en el Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre.

“En los 2000 no había ninguna banda en el planeta que sonara tanto en la radio como lo hacía Nickelback”, dice uno de los testimonios en el tráiler. “Toda esa exposición desencadenó una reacción. Ellos fueron víctimas de la cultura de la cancelación mucho antes de que este fenómeno se llamara así”, se escucha más adelante. El avance enseña parte de los memes y los apodos que han tenido, pero también se enfoca en el recibimiento positivo y el apoyo que el grupo ha sentido por parte de sus fans.

Irónicamente, el director del largometraje admitió hace unos cuantos meses que antes de unirse al proyecto cinematográfico no sabía mucho sobre Nickelback, pero sí recordaba cómo “no estaba de acuerdo” con el corte de cabello de Chad Kroeger, ni con su forma de vestir. Lo cierto es que la estética que manejaba la banda al momento en que ‘How You Remind Me’ estalló en las emisoras no difería mucho de lo que se veía por esa época de cabellos con gel y jeans anchos.

Entonces, ¿por qué Nickelback se convirtió en la burla del rock dosmilero? Bueno, no hay una respuesta concreta y a lo largo de estos más de 20 años de su existencia, diferentes medios, expertos en música y miembros del mundo académico han estudiado las posibles razones. 

Algunas tienen mayor justificación que otras pero, en general, no hay una razón de peso que excuse las burlas que ha recibido el proyecto, pues estas pasaron el límite de la crítica para convertirse algo más allá. 

De hecho, se cree que esta moda de odiarles se enardeció luego de que en 2003, el comediante Brian Posehn dijera en el programa Tough Crowd with Colin Quinn: “Nadie habla sobre los estudios que demuestran que la música mala hace violentas a las personas, por ejemplo, escuchar a Nickelback me hace querer asesinar a Nickelback”. Un año antes, la agrupación tuvo que bajar de un escenario en Portugal cuando el público comenzó a arrojarle botellas y piedras.

Kroeger y compañía han sido acusados de tener letras misóginas en sus trabajos previos como ‘Something In Your Mouth’ de Dark Horse (2008) o ‘Midnight Queen’ de Here And Now (2011). Pero si bien esta crítica tiene sentido, sobre todo si proviene desde una preocupación genuina por la reducción de la mujer a un objeto de deseo, es difícil de tomar en serio cuando quien la hace escucha bandas como Mötley Crüe y Def Leppard sin cuestionar el contenido de sus canciones. Así que el odio desproporcionado hacia Nickelback bien podría reducirse a una cuestión de “quién es más metal que quién” o a un asunto de no tener dónde encajar.

A finales del siglo pasado y comienzos del actual, el hecho de que Roadrunner Records –que manejaba bandas como Deicide, Death y Sepultura– firmara al grupo canadiense causó revuelo entre en mundo del metal. Figuras prominentes en el género se indignaron al enterarse de que el sello financiaría a un acto cuyo sonido no les parecía lo suficientemente pesado. Inclusive Corey Taylor, quien ha sido uno de sus mayores detractores, se lo tomó personal: “Me alegra que puedan usar nuestro dinero para que Nickelback pueda ser feliz. Es un asunto muy serio para mí y si llego a ver a alguno de esos malditos, va a ser brutal”, dijo el músico hace casi dos décadas.

Con el paso de los años, los intérpretes de ‘Photograph’ –junto con otras bandas de post-grunge y rock alternativo como Hinder y Seether– fueron categorizados ofensivamente como “bro-rock”, algo así como la variante “light” y “radio-friendly” del rock y el metal. Esta característica les permitió sonar en una gran cantidad de estaciones radiales de diferentes estilos musicales, razón por la que Kroeger cree que el público comenzó a detestarles.

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“Cuando tu rango es tan amplio, es casi imposible dejar de escuchar a la banda aún si no te gusta”, dijo el cantante en mayo pasado. “Y si intentas cambiar el dial tres veces y dices, ‘Ahí está su canción rock en la emisora rock, su canción pop en la emisora pop y, ¡por Dios! Ni siquiera puedo sintonizar la country para librarme de estos tipos’… Ese tipo de sobresaturación puede molestarle a la gente, pero al final del día solo somos un grupo que hace música”.

A Nickelback y a sus miembros se les acusó de haber marcado la muerte del grunge, de haber arruinado al post-grunge, de ser “posers”, de no tener talento ni carisma, de ser solo “unos niños bonitos” y de hacer música comercial. Sin embargo, los hermanos Kroeger, Peake y Daniel Adair continúan haciendo música, llegando a publicar su décimo álbum de estudio, Get Rollin’, el año pasado.

“Hacemos lo que hacemos y no escuchamos a los críticos, ni a los que nos odian”, le comentó  Mike Kroeger a Rolling Stone en Español. “Nos esforzamos más por cumplirle a nuestros fans. Ese es el apoyo que necesitamos y tenemos bastante claro lo que nosotros queremos también. Somos más de los tipos que nos reímos y seguimos, realmente no importa mucho, al final seguimos viviendo de lo que nos gusta incluso después de tantos años”. Nickelback ha sido y probablemente seguirá siendo un chiste dentro de la comunidad del rock y el metal, pero ya no le importa (o no tanto).