Malmö 040 y la nostalgia de Cuando éramos felices sin saberlo

Los miembros de la banda barcelonesa exploran todo el camino que han recorrido juntos y el que queda por delante
Malmö 040

Cortesía Acqustic

La infancia es la época de la vida en la que se sueña con ser un deportista profesional, con ser astronauta, puede que incluso con ser una estrella del rock, vivir de la música y cantar en estadios llenos de personas cantando esas canciones, vitoreando y celebrando el son de la música. Una ilusión que compartían los miembros de Malmö 040 cuando se conocieron en el colegio, un sueño que han cumplido con creces y que viven todos los días. Ahora cuentan con sencillos de gran éxito, un EP y dos álbumes de estudio, en el que se incluye el más reciente, Cuando éramos felices sin saberlo.

Te puede interesar: Quizá no es para tanto: el álbum que encontró a Jaze

Si hay una palabra que define a este nuevo proyecto a la perfección, esa es la nostalgia. “Nos dimos cuenta a medida que hacíamos el disco que las canciones tenían siempre un tono muy nostálgico en las letras y en la música”, dice la banda. Un sentimiento que podemos encontrar en aquellas cosas que dejamos atrás, como en el tema ‘Llévame a casa’ o en eso que pudo haber sido y nunca fue como en ‘¿Por qué será?’.

La nostalgia también obliga a mirar al pasado, a darse cuenta con el tiempo de que todo ha valido la pena, como cuentan los músicos en ‘Todo’, uno de los singles de este nuevo disco en el que la batería tiene un enorme protagonismo, como en el último tema, ‘La vida está hecha de pequeños grandes momentos como este’. Este instrumento da fuerza a muchas de las canciones, aunque también encuentran momentos de calma como en ‘Voy a estar’ que tiene un sonido más acústico.  

Aún así, a pesar del nombre del álbum y lo que transmite, esto no quiere decir que los miembros del grupo sean menos felices ahora, de hecho todo lo contrario, esta es una carta de amor al camino que han recorrido juntos. “El título hace referencia a valorar realmente lo felices que éramos antes sin ninguna expectativa, cuando comenzamos a tocar en el colegio”, comenta el grupo a ROLLING STONE en Español.

Fue precisamente en esta época cuando Carlos, Víctor, Nacho, Joanet y Gonzalo comenzaron su viaje musical, cada uno con sus especialidades, con sus gustos y sus preferencias musicales. Ya sea el estilo británico de Interpol, las influencias rockeras de Brian May o incluso el grupo Pignoise, con quienes hicieron la colaboración que da nombre al disco. Es esa amistad y esa afinidad que comparten desde pequeños la que les ha mantenido unidos en esta aventura. “Es la fórmula que nos hace funcionar, el hecho de ser amigos hace que cuando hay algún problema o algo no vaya bien, lo solucionamos y eso siempre lo llevamos por delante”, añade la agrupación.

Desde aquel momento en el que se unieron para cumplir este sueño, no han parado de trabajar y ahora llenan todas las salas a las que van. “Esto es algo que tenemos que disfrutarlo y vivirlo, sobre todo por toda esa gente que ha confiado y ha comprado una entrada. Cuando lo pensamos es increíble”, comentan.

El escenario se llena de luces cada vez que suben y las voces de los fans cantando las canciones a veces pueden nublar la vista, pero los de Malmö 040 se mantienen con los pies en la tierra y cercanos a sus raíces, a su familia y a sus amigos. Tal y como comentan los miembros del conjunto, la industria de la música puede ser una industria muy cruel, pero están agradecidos con el gran equipo humano que les acompaña allá donde la música les lleve: “El motor de la banda es lo que rodea a la banda. Sin nuestro equipo, sin nuestros amigos y sin nuestras familias, no sería lo mismo”. 

Una gran lección que deja este joven grupo en Cuando éramos felices sin saberlo, es que con perseverancia siempre se puede seguir hacia adelante y elevarse a las estrellas, pero echar la mirada atrás puede ser un gran impulso para recordar todos los sacrificios y los buenos momentos que han allanado ese camino.

SEBASTIÁN STREFEZZA

  • 00:00
00:00
  • 00:00