Quizá no es para tanto: el álbum que encontró a Jaze

Un estudio de madera, un arcoíris en un sueño y canciones que aparecieron solas. Así nació el tercer álbum del intérprete peruano

marzo 31, 2025

Créditos: Sony Music

Jaze nunca tuvo que preguntarse si la música era su camino. Desde niño, la veía desplegarse frente a él en su núcleo familiar. Su padre, profesor de música para niños, llenaba las aulas con historias sobre instrumentos y melodías que creaba de oído. “Mi papá no estudió música, no lo dejaron, pero él es músico, es muy talentoso. Nació para ser músico”, dice Jaze con admiración. “Y gracias a él, desde muy chiquito fui muy confiado con los instrumentos, sentía que ya los podía tocar o que ya los conocía”.

Ahora, algunas décadas después, el intérprete peruano ha demostrado que la misma inquietud artística que lo marcó de niño, lo sigue impulsando hoy como un artista más consolidado. Aunque el freestyle lo catapultó a la fama, su propuesta siempre se ha llevado bien con la composición y la construcción de canciones que hablen desde un lugar más personal. “Mi proyecto tiene dos caras. Pero siento que todavía queda mucho por hacer y mucho por explorar alrededor”.

Entre sus primeras influencias había mucho del rock clásico y el folclor peruano. Con referentes como The Beatles, es difícil creer que un género como el rap haya sido el responsable de empujarlo sobre un escenario por primera vez. “Nunca había escuchado del freestyle. De hecho recuerdo que la primera vez que estuve frente a frente con ese mundo, unos amigos me invitaron al parque porque me dijeron que estaban improvisando. Yo no entendía, ¿improvisando qué?”.  Lo que vio lo dejó perplejo: dos personas componiendo con lo que ocurría a su alrededor. “Para mí eso era magia”, recuerda. Lo que siguió fue una obsesión absoluta por una disciplina que, sin saberlo, lo llevaría a la cima de las competencias y, eventualmente, a encontrar su verdadera voz.

Seis años después de haber empezado su carrera como solista, Jaze presenta su tercer álbum de estudio, Quizá no es para tanto, un trabajo donde se desvincula un poco del rap y explora sus habilidades compositivas y melódicas. “No necesariamente va por una línea rítmica, pero todo fue grabado en el mismo estudio y el sonido general es muy compacto. Tiene un hilo conductor”, explica. A diferencia de TOY LOKAZO, su antecesor, en este álbum, el intérprete se adentra en terrenos un poco más alternativos, en los que los temas llegaron espontáneamente. “Siento que pude introducir mejor esta esencia mía que es hacer canciones. Me sale muy naturalmente”.

Aparentemente muchas de estas canciones fueron escritas en 2021, incluso antes de que su segunda entrega se interpusiera en el camino. “No soy mucho de sentarme a componer, sino que me cae una idea de la nada, una melodía. Casi nunca es la letra primero”, señala. “En Quizá no es para tanto, no hubo nada pretencioso, no hubo una búsqueda consciente de ‘quiero hacer esto’, sino que sentí que todas las canciones me llegaron a mí. Yo solamente las hice, las bajé a la tierra y las aterricé”. 

A diferencia de sus discos anteriores, que nacieron de una idea conceptual previa, Quizá no es para tanto fue construyéndose sobre la marcha. “Mis dos álbumes anteriores nacieron del nombre del disco, apareció el concepto y ahí empecé a hacer las canciones. En cambio, este lo arranqué hace algunos años sin saber que sería mi tercer álbum”. Pero aunque su intento por alejarse del rap, sea intencionado o no, es casi imposible evadir de dónde vienes. “No termino de rapear porque estoy cantando, pero tampoco termino de cantar porque estoy rapeando. Soy un rap-autor del siglo XXI”, comenta.

El disco comenzó a gestarse en Buenos Aires, cuando aún vivía en Perú. “Me era difícil estar yendo y viniendo, sobre todo porque entonces yo era independiente”. Sin embargo, nada lo detuvo. “Grabé dos canciones, ‘No le mientas a mamá’ y ‘Las consecuencias’, y cuando las saqué, se volvieron las más escuchadas. Me di cuenta de que había descubierto un sonido”.

Tras su mudanza a Argentina, el proyecto tomó forma definitiva, aunque sin una ruta clara. “No tenía nombre el disco, no había un camino, ni la temática, no había nada. Solo había dos canciones y varias más que sentía que podían entrar en esa estética sonora”. Confiando en el proceso, fue grabando sin prisa hasta que una canción le dio sentido al conjunto. “Una de esas es la que le da el nombre al disco, ‘Quizá no es para tanto’, y cuando vi la mayoría de las canciones, me di cuenta de que el álbum se tenía que llamar así”.

El título, como dice Jaze, es lo mejor que le ha aprendido a la vida en estos últimos años. “Se trata un poco de lo increíble que es poder experimentar la vida y las cosas buenas de ella. Con lo inmenso que es el universo y la existencia, los problemas terrenales pueden parecer muy grandes, pero al final no son para tanto”. A nivel visual, la portada del disco, llegó a través de un sueño que tuvo antes de concebir el concepto final. “Me lo imaginé y armé un boceto de una foto mía en blanco y negro, en un fondo marrón y un trazo de arcoíris. Cuando me di cuenta de que el disco se llamaba así, todo hizo sentido”.

A pesar de ser su tercer trabajo de estudio, el cantautor peruano siente que ha vivido lo suficiente como músico para contemplar el camino recorrido desde otra perspectiva. “Este disco es mi devolución más sincera a la vida”, dice con un tono de alivio. “Siempre amé la música, pero muchas veces la hacía desde el ego, porque era en lo que era bueno. En este disco, me di cuenta de que la música no es algo que te pertenece, sino que existe y uno solo la canaliza”, explica.

El resultado es un álbum meticulosa, e irónicamente, trabajado. “Nunca me esforcé tanto por un proyecto. Fueron años de trabajo y fuimos muy minuciosos. Es algo muy prolijo, muy cuidado a nivel del sonido”. Con once canciones y tres colaboraciones sorpresa.

Pero antes de su lanzamiento, el intérprete tuvo algunas presentaciones en latinoamérica en su agenda. Luego de haber sido partícipe de grandes festivales como el Lollapalooza de Argentina, Jaze finalmente estuvo frente a frente con su público colombiano. “Estoy muy emocionado porque nunca toqué aquí y es uno de los países que más me escucha”, comentó días previos a su espectáculo. “Siempre quise venir a competir a Colombia, pero nunca se dio. Ahora vengo a tocar en un festival increíble, con artistas que admiro muchísimo”.

De cara al 2025, Jaze no tiene planes definidos más allá de girar el álbum. “Nunca había sentido tanta plenitud de haber terminado un proyecto y tengo muchas ganas de disfrutarlo”. Aunque ya existen un sinfín de canciones en los borradores, prefiere no apresurar el siguiente paso. “Me gustaría hacer un disco de fusión de hip-hop con folclor de mi país. Es algo que no se ha hecho y creo que hay ritmos como el festejo que tienen un groove increíble para rapear encima”. Sin embargo, por ahora, Jaze está en darle vida a este disco sobre el escenario. “Sale el disco y estoy pensando en armar el show, empezar a tocarlo y poder hacer una gira. Y ya lo demás se irá viendo, irá apareciendo”.

VALENTINA VILLAMIL

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