El rock ha marcado el ritmo del mundo desde el siglo XX. Ha habido altibajos, tendencias y movimientos —como la psicodelia de los 60 con Janis Joplin o el pop punk de los 2000 con My Chemical Romance—, pero el género nunca ha muerto en realidad.
Es cierto que mucha gente sigue escuchando los clásicos, exclusivamente, pero existen bandas como Los Zigarros, decididas a mantener vivo ese sonido rock & roll. ‘Hablar, Hablar, Hablar…’ es uno de sus grandes éxitos y funciona como un buen punto de partida para examinar ese camino que iniciaron en 2013 con su álbum debut autotitulado.
Desde entonces, se han ganado la reputación de ser quienes preservan ese estilo de groove y diner rock. Sin embargo, no temen experimentar con su sonido; su último disco, Acantilados, resultó ser uno de sus trabajos más luminosos hasta la fecha, temas como ‘Aullando en el desierto’, ‘Casarme contigo’ y ‘100.000 bolas de cristal’, provocan salir a buscar pareja y conducir hacia el atardecer.
Esa etapa culminó con una gira en 2025 que, según comentaron para RockFM, los dejó agotados y con ganas de tomarse un respiro antes de abordar el siguiente proyecto… algo que no sucedió como lo planearon. “Fue curioso porque, realmente, el disco fue planeado con la compañía para grabarlo en diciembre de este año, pero, de repente, 3 meses después de parar, nos salieron 15 canciones y dijimos, ‘¡hostia, que esto ya está!’”, afirmó Álvaro al recordar esas sesiones iniciales.
Ahora, un año y 8 meses después, se preparan para volver a la carretera con una nueva tanda de Carne con patatas (el título de su nuevo álbum que sale el 30 de octubre).
Descansar, cocinar y “cocinar”
Björk describió salir de gira como el “castigo” que viene con un nuevo ciclo musical para un artista. Aunque bastantes disfruten ir por el mundo, siempre hay consecuencias por el ritmo que demanda el itinerario de presentaciones en vivo, una realidad que sienten los hermanos. “Llega un momento en el que te vuelves completamente loco de tanto viajar, estar fuera de tu casa…”, admite Ovidi.
Sí, tienen sus maneras de recuperar energías como pasar tiempo en casa, no atender el teléfono, cocinar y estar con sus seres queridos. Una “vida tranquila, lo que nosotros necesitamos porque estamos todo el rato viviendo lo contrario”, apunta Ovidi, “Pero en seguida, ya estábamos trabajando de nuevo, no sé si descansamos mucho, simplemente, cambiamos de realidad”.

Alvaro describió el proceso de elaborar el nuevo proyecto como algo muy natural, “la verdad. Nos juntamos, Ovidi vive en Mallorca y nos fuimos… Alquilamos una casa en la montaña allí en Mallorca y… ¡Salió!
Fue tan natural que teníamos cogido el viernes, sábado y domingo. El domingo por la mañana nos fuimos a ver un mercado de un pueblo a comprar verdura y a irnos de comilona, porque, en dos días, fuimos pegando las canciones. Algunas ya venían un poco hechas”.
Según Ovidi, la urgencia de terminar el proceso en poco tiempo se debe a que deseaban que se sintiera fresco y que no querían estar dándole vueltas a estructuras por 4 meses… Eso es con suerte, porque “hay veces que puedes estar en un año dándole vuelta a las mismas canciones, lo cual es un infierno”, “para que al final, algunas no salgan incluso”, añadió Álvaro.
Los hermanos crean música de una manera espontánea, como explicó Ovidi, “nos sale así, nos emocionan y, entonces, pasan el filtro y entran en los discos. No es nada deliberado. Si nos sale una canción hardcore como ‘Yo no soy tu enemigo’, una balada como ‘Necesito una cerveza’, o nos sale un blues como ‘La huelga mundial’, como nos emociona y nos gusta, lo grabamos”.
El fogón, la sartén y el lavaplatos
Algo que cambió en este nuevo álbum fue la producción que, por primera vez, la hicieron por su cuenta, un proceso que “disfrutaron como niños”. De nuevo, se debe al estilo rock & roll que buscan representar por medio del sentimiento de urgencia y varias cuestiones desearon evitar como “perder el tiempo” encontrando un sonido particular, como dice Ovidi, “las primeras tomas son las buenas, casi siempre”.
Para Los Zigarros, se inicia mejor grabando las bases en directo y, para sacar una buena rola de Rock & Roll, consideran que es muy importante “captar una interpretación buena de la banda”, “una fotografía de ese momento”, eso sí, con el acompañamiento de un buen ingeniero de sonido. Ambos se complementan sónicamente con Ovidi siendo el más atrevido de los dos, según Álvaro.
En pocas palabras, Ovidi cree que, “una manera de verlo sónicamente, para los guitarristas que vayan a leer esta entrevista, Álvaro es un poco más… Tiene un sonido un poco más humbucker, es decir, de guitarra un poco más gruesa. Yo creo que tiene bastantes influencias de 70s, como de guitarra de riff, acordes potentes, y es muy melódico también en los solos.
Yo creo que soy más de guitarra single coil, que es como si fuera más Fender. Una guitarra un poco más limpia, más delgada, más rítmica y lo cual es perfecto porque, a grosso modo, yo soy guitarra rítmica y Álvaro es guitarra solista. Cubrimos las dos caras sónicas que es perfecto para poner uno en el lado derecho y uno en el lado izquierdo de los speakers”.
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Sin embargo, aunque disfrutaron de este “proceso cognitivo”, fue desafiante, expresó Álvaro, “Claro, el que lleva la batuta, el que tiene que organizarlo todo eres tú, porque no tienes a nadie a quien lo esté haciendo. Parece que no, pero es un montón de curro. En cambio, yo llegaba, me daban la guitarra, lo grababa todo y todo estaba bien, pero ¡Hostia! Aquí atrás hay un montón de trabajo que ha hecho o alguien para que todo esto esté en el sitio y que podamos hacer play y grabar un disco.
Hasta que no lo haces tú y te das cuenta de lo difícil que es… porque, claro, conforme nos fuimos metiendo en el proceso, te das cuenta de que los productores no solamente arreglan canciones y te ayudan a acabar canciones si lo necesitas o acabar letras o tal, sino que se ocupan de un montón de cosas de estudio, de hablar con los músicos, de un montón de cosas que nos hemos ido dando cuenta a lo largo de la grabación”.
Las entradas
El primer sencillo de esta nueva era fue ‘Un mundo mágico’, un tema de rock & roll brillante y optimista que habla acerca de seguir siendo rockeros incluso si ya son mayores. Básicamente, celebran el poder continuar “salir tocando por ahí” en un mundo mágico de rock, ya que lograron todo lo que una vez quisieron. En el video se muestran dibujos y recortes de revistas traídos a la vida, inspirados en las estéticas punks de los noventa.
Álvaro profundizó, “El mundo mágico en el que vivimos los músicos que tenemos bandas que funcionan y que pueden seguir haciendo discos si la gente viene a vernos y tal…. Es como lo más… Es como haber cogido el billete de Willy Wonka, estar todo el día ahí en la fábrica de chocolate y no te lo puedes creer, dice, ‘¿cómo puede ser que esta sea mi vida?’. ¡Joder! ¡Es que no me lo puedo creer!”.
El segundo sencillo, ‘El mundo es cosa de hombres’, es más fuerte y tiene un tinte crítico a los hombres “torpes e inseguros” que habitan entre nosotros, en lugares cotidianos y hasta en el gobierno. El video muestra a hombres con máscaras sangrientas pasando por maquinaria apocalíptica manchada por pintura rosa neón que se contrasta con el ambiente lleno de colores negros, grises y marrones.
Los vídeos musicales han suscitado cierta polémica debido al uso de inteligencia artificial en sus elementos visuales. Al respecto, los hermanos admiten que no les preocupa el uso de la IA; de hecho, tampoco les importan los comentarios, ya que “no tienen redes sociales”. No obstante, Ovidi aclaró que, en el vídeo de ‘Un Mundo Mágico’, que la tecnología se utilizó únicamente, para darles movimiento y para retocarlos. Afirma que cada uno de los fotogramas están hechos a mano, dibujados o pegados de recortes de revistas. Además, los dibujos fueron hechos por Álvaro.
El plato fuerte
Este nuevo proyecto significa un cambio temático, el dueto expresó que las letras “reflejan un poco la realidad, el estar harto de los seres humanos y del mundo en general”, un ejercicio de desahogo que Ovidi confiesa que llevaba “muy dentro desde hace tiempo y necesitaba sacarlo”. “Es un tema que tiene peso, que todo el mundo se puede sentir identificado porque todos vivimos la misma realidad al poner la tele o al levantarnos o cuando hablamos con nuestro vecino”, añadió.
Sin embargo, este no es un álbum activista o “panfletario”, es más “como un vómito de un momento de misantropía, de sentirse fuera de… de no comprender el mundo. Realmente es eso. Yo creo que son sensaciones que tenemos un poco todos en este momento”.
Este concepto lo complementan con un plato de carne con patatas, el símbolo de la portada que presenta el álbum como un manjar “suculento y delicioso”. Ovidi explica que la intención era hacer una referencia que componga una imagen que combine el pop, el punk y esa estética “warholiana”. Además, quisieron continuar la tradición de los discos de jazz, blues y rock & roll de los años 50 que mostraban la comida sureña como un símbolo de su arte. “La temática de la comida también era un símbolo sexual, es verdad que podía ser símbolo sexual también. Es lo que quieras que sea realmente, pero es evocador”, añadió Ovidi.

El postre
El rock no ha muerto, es más, ha estado resurgiendo durante los últimos años desde diferentes ramas, derivados y proyectos inspirados en el género. Ovidi considera que es un tema cíclico, “la caída de la popularidad del mundo latino urbano en algún momento tiene que pasar por una cuestión cíclica, o sea, es imposible que dure más ya, por favor, o sea, es muy infernal”.
Sin embargo, les llama la atención una tendencia del rock, y es que, a pesar de la gran cantidad de bandas indie, alternativas, postpunk, entre otras, “vende un montón de entradas y llena estadios, pero no sale en la radio”, algo que Ovidi notó al ver el documental de Oasis, Don’t Look Back In Anger.
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Como veteranos en el género, siguen escuchando a muchas bandas actuales como, por ejemplo, a Ovidi le fascina Lemon Twigs, Black Lips, Daniel Romano y Amyl and the Sniffers; mientras que a Álvaro le encanta Jhonny B. Zero (una banda de Valencia) y ha estado disfrutando de todo el catálogo de Abba, un ejercicio que, francamente, le alegraría el día a muchos.
También se dedican a la compraventa de guitarras y otros equipos de grabación antiguos a través de “Reverb”, una plataforma para entusiastas de la música. Es más, durante la entrevista, Ovidi mostró un micrófono Toshiba de los 50 que compró hace poco.
A pesar del retador desarrollo del disco, el flujo orgánico de canciones y las lecciones de producción que acumularon los dejaron con las baterías recargadas. Entran a un nuevo ciclo con la confianza de que podrán hacer discos como este “las veces que queramos”, como dice Ovidi.
Hoy, esperan con ansias volver a salir de gira en enero de 2027. Saben que esta será “una de esas giras”, uno de esos momentos que les recuerda por qué aman lo que hacen. Con estos aprendizajes y con pocas semanas para el inicio de algo nuevo, llegaron a una dulce conclusión. En el futuro se ven “haciendo discos y tocando cada vez mejor… Divirtiéndonos y grabando discos… Es que realmente nos encanta lo que hacemos, es una vida increíble”.
Ambos concuerdan con la reflexión final de Ovidi, “La música te mantiene… Esto sí es un cliché, pero es la pura realidad, o sea, te mantiene joven, es el elixir de la vida. Me encanta lo sencillo que vivo, me encanta estar siempre pensando en la música, me mantiene ahí excitado todo el rato, mirando el mundo con frescura… Entonces, es imposible que quiera otra cosa”.


