El cine de verano es una tradición que va más allá de la taquilla. Es un ritual cultural que condensa espectáculo, evasión y memoria colectiva. Desde que el término blockbuster redefinió el calendario de estrenos, estos meses soleados se convirtieron en el escenario donde Hollywood mide fuerzas y lanza apuestas desmesuradas, capaces de transformar a una película en fenómeno mundial…o en un sonoro fracaso. El verano de 2025 no fue distinto. nos entregó historias que rozaron lo inolvidable y producciones que se hundieron bajo su propio peso. Este listado, organizado de lo peor a lo mejor, es tanto un mapa del desencanto como una celebración de los títulos que lograron brillar en medio del ruido.
40. Smurfs
Dir. Chris Miller
El regreso de los pequeños seres azules quiso actualizar la fórmula para una nueva generación, pero terminó atrapado en su propio artificio digital. Ni la nostalgia funciona como anzuelo, ni la animación mediocre logra distinguirse en un mercado saturado. El resultado es una película ruidosa y olvidable, más interesada en vender mercancía que en construir una aventura entrañable. Rihanna no debió haber participado en este terrible reboot.
39. I Know What You Did Last Summer
Dir. Jennifer Kaytin Robinson
El revival de este clásico del terror adolescente pretendía surfear la ola nostálgica, pero se quedó en un ejercicio torpe y sin pulso. Entre sustos previsibles y un guion que recicla fórmulas gastadas, la cinta nunca encuentra una voz propia. Lo que en los noventa era tensión generacional, aquí se reduce a clichés reciclados que apenas logran sostener la atención del espectador.
38. Dracula: A Love Tale
Dir. Luc Besson
El director de El quinto elemento firma un Drácula que es pura parodia involuntaria: colores barrocos, maquillaje excesivo y un Caleb Landry Jones convertido en un Prince decadente que bordea lo ridículo. Ni la opulencia visual ni la música de Danny Elfman logran esconder un guion vacío, repetitivo y falto de sensualidad. Más cercano a la comedia de Mel Brooks que al mito de Bram Stoker, este Drácula solo arranca risas incómodas donde debería despertar miedo. ¡Y esas gárgolas!
37. Aztec Batman: Clash of Empires
Dir. Juan Meza-León
La animación mexicana producida por DC y Warner busca trasladar el mito del Caballero Oscuro al corazón del imperio azteca, con un joven guerrero que adopta la identidad de Batman para enfrentarse a Hernán Cortés. La propuesta brilla en su ambición y en la fusión de iconografía prehispánica con la estética del cómic, aunque el guion se tambalea entre la solemnidad histórica y la obligación de complacer al fan service. Aun así, la película se siente distinta y arriesgada dentro del saturado universo DC, un intento digno pero fallido de ampliar el mito hacia nuevas geografías y lecturas culturales.
36. Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – The Movie: Infinity Castle
Dir. Haruo Sotozaki
Esto no es cine: es un fan service hipertrofiado que solo cobra sentido en una sala repleta de fieles dispuestos a celebrar cada guiño como si se tratara de un evento diseñado para hacer videos de TikTok. Más que narrativa, lo que ofrece es un montaje de secuencias brillantes y agotadoras, un infomercial de dos horas y media que dilata la trama y desperdicia un tiempo que bien podría invertirse en ver la serie (muy buena, por cierto). El resultado es una experiencia hueca y que confunde la exaltación del fandom con el arte cinematográfico.
35. The Conjuring: Last Rites
Dir. Michael Chaves
La franquicia de los Warren parece haber agotado su propio expediente. Con cada entrega, la saga se siente menos interesada en el horror atmosférico y más en repetir sustos mecánicos como quien marca casillas en una lista. Last Rites es un ritual cansino. Abusa del efectismo sonoro, se demora en arrancar, carece de tensión genuina y confirma que el universo de The Conjuring se convirtió en un negocio más que en un relato de terror con alma.
34. Ballerina
Dir. Len Wiseman
El primer spin-off del universo John Wick en cine y el segundo en general (no podemos olvidar la fallida serie The Continental) prometía estilizar la violencia con la gracia de un ballet, pero lo que entrega es una coreografía repetitiva donde el artificio pesa más que la emoción. Ana de Armas cumple con solvencia en pantalla, pero la inepta dirección del artífice de la espantosa saga de Underworld reduce su arco a un desfile de peleas interminables que no aportan nada nuevo al género. La cinta se siente como un intermedio extendido entre capítulos de la saga principal, más funcional que memorable.
33. Big Bold Beautiful Journey
Dir. Josh Greenbaum
Lo que quiso ser una road movie entrañable sobre el descubrimiento personal termina naufragando en la acumulación de lugares comunes. La química entre Margot Robbie y Colin Farrell nunca despega, atrapada en un guion que confunde sensibilidad con sentimentalismo barato. La película pretende celebrar la vida como un viaje luminoso, pero su discurso resulta tan forzado y predecible que lo único que logra es recordarnos cuántas veces hemos visto esta misma historia mejor contada.
32. Padre no hay más que uno 5: Nido repleto
Dir. Santiago Segura
La saga que alguna vez funcionó como comedia familiar fresca ya parece un sketch estirado más allá de toda lógica. Santiago Segura insiste en exprimir hasta la última gota de una fórmula agotada, confiando en la inercia de la taquilla más que en un verdadero ingenio narrativo. Lo que queda es un desfile de gags reciclados, un humor predecible y un retrato de lo doméstico que se siente cada vez más artificial. El público ríe por costumbre, no por sorpresa.
31. Sketch
Dir. Seth Worley
Esta comedia de aventuras familiares con tintes fantásticos y mensajes subliminales religiosos parte de una premisa atractiva: un personaje que literalmente dibuja su destino. Sin embargo, la ejecución nunca logra equilibrar la ligereza del humor con la ambición de la fantasía. Con apenas 92 minutos, Sketch avanza con ritmo ágil, pero sus gags resultan desiguales y la trama carece de la chispa necesaria para sostener el viaje. El resultado es simpático y pasajero, más un divertimento efímero que una película con vocación de permanencia.
30. Nobody 2
Dir. Ilya Naishuller
El regreso de Bob Odenkirk al papel de justiciero anónimo confirma que las segundas partes rara vez superan el golpe de frescura del original. Lo que en la primera película era violencia catártica y humor negro aquí se convierte en una fórmula repetida con menos sorpresa y más ruido e incoherencia. La acción sigue siendo efectiva, pero el guion carece de riesgo y termina pareciendo un refrito de John Wick sin la elegancia coreográfica. Un entretenimiento pasajero, condenado al olvido.
29. The Naked Gun
Dir. Akiva Schaffer
El intento de resucitar la saga que Leslie Nielsen convirtió en culto solo demuestra lo difícil que es recrear un humor tan absurdo como preciso. La nueva versión apuesta por gags desbordados y guiños nostálgicos, además Liam Neeson y Pamela Anderson hacen su mejor esfuerzo, pero carece del timing cómico y de la ironía ingenua que hacían funcionar a la original. Lo que antes era un carnaval de carcajadas inteligentes, escatológicas e irreverentes, hoy se siente como un pastiche forzado, más pendiente de rendir tributo que de encontrar su propio pulso.
28. M3GAN 2.0
Dir. Gerard Johnstone
La segunda muñeca más temida del cine reciente (después de Annabelle), regresa con nuevas coreografías de horror tecnológico y una puesta en escena que, aunque menos sorprendente que la original, mantiene cierto encanto perverso. La secuela se beneficia de la ironía y el humor negro, pero no logra escapar del déjà vu narrativo. La amenaza que antes era fresca ahora resulta predecible. Aun así, ofrece un entretenimiento camp más que aceptable al estilo de La novia de Chucky y confirma que M3GAN se ha instalado con comodidad en la cultura pop.
27. HIM
Dir. Justin Tipping
Jordan Peele produce esta mezcla insólita de terror y deporte que busca renovar el género a través de un lente psicológico. Protagonizada por Marlon Wayans y Tyriq Withers, la película propone un escenario en el que la cancha se convierte en campo de batalla mental, jugando con la tensión entre disciplina física y obsesión destructiva. Con 96 minutos de duración, HIM apunta a ser más un experimento atmosférico que un susto convencional. Un retrato inquietante de la competencia como pesadilla.
26. Lilo & Stitch
Dir. Dean Fleischer Camp
La nueva versión en acción real del clásico de Disney conserva la ternura del relato original y la química entrañable entre la niña hawaiana y su extraterrestre azul. Dean Fleischer Camp, director de Marcel the Shell with Shoes On, aporta un toque delicado y artesanal que suaviza el peso de los efectos digitales. Aunque algunos momentos no alcanzan la magia vibrante de la animación de 2002, Lilo & Stitch logra emocionar y conectar con nuevas audiencias, recordándonos que la verdadera familia se elige tanto como se hereda.
25. The Roses
Dir. Jay Roach
La nueva versión del clásico de los ochenta apuesta por un enfoque más íntimo y analítico, con Olivia Colman y Benedict Cumberbatch entregando interpretaciones sólidas que sostienen el drama con convicción. Aunque la cinta pierde parte del filo corrosivo que distinguía a la cinta original de 1989, logra explorar con matices la descomposición de un matrimonio de alta sociedad. Menos excesiva y más contenida, The Roses funciona como una curiosidad elegante, aunque quizás no deje la misma huella en la memoria colectiva.
24. Materialists
Dir. Céline Song
Después del reconocimiento obtenido con la sobrevalorada Past Lives, Celine Song regresa con una comedia romántica que observa las tensiones entre amor, dinero y deseo en la gran ciudad. Song llega a superar su debut, con una película que se beneficia de diálogos ágiles y de la química entre su elenco. Materialists tiene el encanto de un retrato generacional que, aun con cierta ligereza, logra reflejar dilemas contemporáneos sin perder frescura ni sensibilidad.
23. K-Pop Demon Hunters
Dir. Maggie Kang, Chris Appelhans
La mezcla de ídolos juveniles con aventuras sobrenaturales suena, en principio, como un exceso de artificio, pero la película encuentra su encanto en la energía vibrante de su propuesta. Con coreografías espectaculares, colores explosivos y un humor ligero, K-Pop Demon Hunters funciona más como espectáculo pop que como relato profundo. No es una obra trascendental, pero cumple con ofrecer una experiencia divertida y desenfadada, especialmente pensada para fanáticos que buscan música, acción y fantasía en un mismo paquete.
22. 28 Years Later
Dir. Danny Boyle
El regreso del director al universo que redefinió el cine de zombis despierta inevitables expectativas. Aunque la película no alcanza el impacto disruptivo de la original 28 Days Later, ofrece una puesta en escena vigorosa y una mirada madura a la desesperanza colectiva. La tensión visual sigue siendo marca de la casa, Ralph Fiennes se roba el show y la atmósfera logra transmitir paranoia y urgencia. 28 Years Later es menos revolucionaria, pero consigue ser un regreso digno que mantiene viva la llama de una saga ya legendaria.
21. The Life of Chuck
Dir. Mike Flanagan
Adaptando el relato de Stephen King, Flanagan se aleja del terror para explorar la vida de un hombre común desde una perspectiva íntima y fragmentada. La película combina un primer acto lleno de tensión, con un segundo acto melancólico y un tercero con toques de realismo mágico, y aunque no todos los episodios alcanzan la misma fuerza, el resultado es una obra sensible sobre la fugacidad del tiempo y la importancia de los pequeños gestos. Sin embargo, The Life of Chuck confirma a Flanagan como un narrador versátil, capaz de emocionar sin necesidad de recurrir al miedo.
20. Autos, mota y rocanrol
Dir. J.M. Cravioto
El cineasta mexicano conocido por su energía visual se adentra en una comedia desbordada de excesos, donde coches veloces, marihuana y guitarras eléctricas se mezclan en una celebración del desmadre juvenil. La película sobre el concierto de Avándaro no busca sutilezas. Apuesta por el humor directo, el ritmo frenético y la música como combustible narrativo. Autos, mota y rocanrol puede resultar caótica, pero precisamente ahí encuentra su encanto, como un viaje de carretera en el que lo importante no es el destino, sino la fiesta en el camino.
19. Jurassic World: Rebirth
Dir. Gareth Edwards
La saga jurásica vuelve a rugir con una entrega que busca reconciliar el espectáculo de efectos visuales con una narrativa más sobria y a la vieja guardia. Gareth Edwards imprime su sello visual grandilocuente, privilegiando la escala y el asombro, aunque el guion sigue atrapado en dilemas ya conocidos: humanos contra corporaciones y dinosaurios convertidos en armas. Sin embargo, hay momentos de genuino asombro y una atmósfera más contenida que distingue a Rebirth de sus dos anteriores predecesoras. No reinventa la franquicia, pero le da un respiro de dignidad y emoción a un universo que parecía extinguirse.
18. Karate Kid: Legends
Dir. Jonathan Entwistle
La película que une generaciones apuesta por el encuentro entre Ralph Macchio, Jackie Chan y un nuevo elenco que intenta revitalizar la saga. Legends funciona como un homenaje a la historia iniciada en los ochenta y como una extensión del fenómeno televisivo de Cobra Kai. Aunque el guion recurre a fórmulas conocidas (la disciplina, la rivalidad, la superación), logra emocionar al poner en diálogo pasado y presente. No es una revolución del género, pero sí un capítulo entrañable que confirma la vigencia de una historia que sigue inspirando a nuevos públicos.
17. Caught Stealing
Dir. Darren Aronofsky
Basada en la novela de Charlie Huston, esta incursión de Darren Aronofsky en el thriller criminal tiene a Austin Butler como protagonista absoluto. Ambientada en el Nueva York de los noventa, la historia sigue a un ex beisbolista arrastrado a un mundo de violencia y corrupción. Aronofsky aporta su sello intenso, con una puesta en escena oscura y momentos de brutalidad estilizada. Si bien a veces se siente como la burda imitación de los trabajos de Martin Scorsese (After Hours), Quentin Tarantino (True Romance) y Guy Ritchie (Snatch), Caught Stealing logra mantener al espectador atrapado, consolidándose como un relato feroz sobre el azar y la supervivencia.
16. Freakier Friday
Dir. Nisha Ganatra
La nueva versión del clásico cambia-cuerpos recupera a Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan, quienes regresan con complicidad y un guiño nostálgico que eleva la propuesta. Aunque la fórmula sigue siendo predecible, la película logra actualizar su humor y darle un aire fresco gracias a la dinámica entre generaciones. Una comedia ligera y entrañable, perfecta para un verano donde la risa y la empatía son más importantes que la originalidad.
15. The Bad Guys 2
Dir. Pierre Perifel
La secuela de la exitosa cinta animada de DreamWorks mantiene el espíritu juguetón de la original, con un grupo de villanos carismáticos que siguen debatiéndose entre la picardía y la redención. Aunque la trama no alcanza la frescura de la primera entrega, el humor visual, la energía de los personajes y la animación estilizada sostienen el entretenimiento. The Bad Guys 2 confirma que hay vida en esta pandilla de forajidos animados, incluso si el truco empieza a sentirse menos novedoso.
14. Elio
Dir. Adrian Molina
Pixar apuesta por la aventura intergaláctica con un niño tímido que, por accidente, se convierte en embajador de la Tierra ante civilizaciones alienígenas. La película destaca por su imaginación visual y por un guion que mezcla humor y ternura. Puede que Elio no alcance la maestría de los grandes títulos del estudio, pero ofrece un viaje entrañable sobre la identidad, la valentía y la posibilidad de encontrar nuestra voz incluso en medio del universo más vasto.
13. The Phoenician Scheme
Dir. Wes Anderson
Con su estilo minucioso y visualmente reconocible, Wes Anderson entrega una fábula coral que mezcla conspiraciones antiguas con melancolía contemporánea. La película despliega escenarios simétricos, paletas de colores precisas y un elenco coral enredado en una trama donde el absurdo se cruza con la ternura. Aunque algunos podrán verla como un ejercicio de estilo llevado al límite que no fluye (se extraña al director de fotografía Robert Yeoman), The Phoenician Scheme conserva algo de ese aire poético y juguetón que convierte a Anderson en un autor capaz de transformar incluso una intriga en un bello cuento ilustrado.
12. Together
Dir. Michael Shanks
Protagonizada por Alison Brie y Dave Franco, esta inquietante mezcla de drama íntimo y horror corporal convierte la codependencia de pareja en una pesadilla física. La premisa (dos amantes que se mudan al campo para recomponer su relación y terminan literalmente deformados por una fuerza sobrenatural) funciona como metáfora radical de la pérdida de identidad en el amor obsesivo. Michael Shanks maneja con pulso el contraste entre lo cotidiano y lo grotesco, y aunque su tono extremo puede resultar incómodo, Together consigue dejar una huella perturbadora y singular en el panorama del terror contemporáneo.
11. How to Train Your Dragon
Dir. Dean DeBlois
El salto a la acción real de la exitosa saga animada de los estudios Dreamworks despertó tantas dudas como expectativas. Dean DeBlois, responsable de la trilogía original, retoma el mando para trasladar la historia de Hipo y Chimuelo a un registro más realista, sin perder la calidez que hizo entrañables a sus personajes. Aunque algunos efectos digitales no alcanzan la magia de la animación, la película logra capturar la emoción de la amistad improbable y el descubrimiento de la valentía. How to Train Your Dragon es un regreso respetuoso y emotivo, pensado tanto para la nostalgia de quienes crecieron con la saga como para nuevas audiencias.
10. F1
Dir. Joseph Kosinski
Con Brad Pitt al volante y el artífice de Top Gun: Maverick en la dirección, esta superproducción convierte la Fórmula 1 en un espectáculo cinematográfico de velocidad y adrenalina. La mezcla de filmaciones en pistas reales, tecnología de punta y el magnetismo de su protagonista dan como resultado una experiencia inmersiva que vibra en cada curva. Aunque la trama no se aparta demasiado de los clichés del deporte y la redención personal, F1 logra emocionar y transmite la sensación de estar dentro del monoplaza, haciendo de la sala de cine una extensión del circuito.
9. T̶h̶u̶n̶d̶e̶r̶b̶o̶l̶t̶s̶*̶ The New Avengers
Dir. Jake Schreier
Concebida como un único capítulo bisagra, la película junta al “escuadrón suicida” de Marvel como un equipo de antihéroes encargado de operaciones encubiertas y, al mismo tiempo, el correspondiente relevo del equipo de héroes, que encuentra su pulso en ese cruce de tonos. Cinismo y humor seco en la primera mitad; épica luminosa y sentido de pertenencia en la resolución. Aun con signos de fatiga del género, el montaje es vigoroso y la química coral alcanza momentos de chispa genuina. Más que reinvención, es realineación. Una pieza de transición que ajusta el tablero y deja encaminadas nuevas dinámicas sin perder del todo la emoción del gran espectáculo.
8. Bring Her Back
Dir. Danny Philippou, Michael Philippou
Los hermanos responsables del fenómeno Talk to Me, regresan con otra historia de terror que combina lo íntimo con lo inquietante. Bring Her Back apuesta por un tono más ambicioso, explorando el dolor de la pérdida y los riesgos de abrir puertas que deberían permanecer cerradas. Con atmósfera tensa, un pulso visual enérgico y ecos de fábula oscura, la película confirma que los Philippou saben cómo perturbar y emocionar a la vez. Puede que no tenga la frescura sorpresiva de un debut, pero mantiene intacta su capacidad de incomodar y atrapar al espectador.
7. Fantastic Four: First Steps
Dir. Matt Shakman
El reinicio del cuarteto fantástico busca reconciliar a Marvel con una de sus franquicias más maltratadas en el cine. Matt Shakman logra un tono luminoso y familiar que devuelve a Reed, Sue, Johnny y Ben la humanidad y la química que siempre debieron tener en pantalla. Con un reparto sólido, una dirección de arte retro exquisita y un guion que equilibra aventura y corazón, la película se siente como un verdadero primer paso hacia algo mayor, más que como un simple reboot. Aunque todavía arrastra algunos errores y excesos del modelo Marvel, First Steps consigue emocionar y dejar la sensación de que, por fin, los Cuatro Fantásticos tienen un lugar digno en el universo cinematográfico.
6. Un poeta
Dir. Simón Mesa Soto
Filmada en 16 mm, la obra del director colombiano se mueve entre lo grotesco y lo tierno, entre la ironía y la compasión. Ubeimar Ríos compone a Óscar Restrepo, un hombre que carga en el cuerpo la derrota, pero que insiste en escribir como si todavía fuera posible hallar belleza en medio de la decadencia. La película observa sin juicio, con una textura rota que se convierte en metáfora de un mundo que tritura ilusiones. Un poeta es un retrato feroz y a la vez frágil de alguien que, en su torpeza y obstinación, guarda la fe romántica en que la palabra aún puede salvar lo cotidiano.
5. Sinners
Dir. Ryan Coogler
El director de Black Panther mezcla horror gótico, blues y fantasmas raciales en una apuesta tan ambiciosa como excesiva. Michael B. Jordan encarna a dos hermanos que regresan al Delta para enfrentar una fuerza ancestral, y aunque la primera parte brilla por su retrato social, el salto al terreno sobrenatural resulta desbordado. Sinners no es perfecta, pero su blues, su furia visual y su urgencia moral la convierten en una de las propuestas más intensas del verano.
4. Weapons
Dir. Zach Cregger
El autor detrás de Barbarian confirma su talento con un rompecabezas coral que mezcla terror y thriller en imágenes de puro escalofrío. El punto de partida (17 niños saliendo de sus casas a las 2:17 a.m. bajo los acordes de Beware of Darkness de George Harrison) queda grabado como una pesadilla poética que marca el tono de la película. Con un elenco afinado, Cregger construye una historia fragmentada donde cada capítulo tensa la cuerda hasta el límite. Influencias de The Witches, Children of the Corn, The Shining o Midsommar se entrelazan en una atmósfera inquietante, mientras Amy Madigan se roba la función con un personaje destinado a convertirse en mito moderno del género. Weapons no da respuestas absolutas, pero sí sacude con fuerza: habla del abuso, de los infiernos ocultos en los hogares y de las fuerzas invisibles que manipulan desde los márgenes.
3. Superman
Dir. James Gunn
Con su capa nueva pero corazón clásico, Superman renace como un canto a la esperanza en plena era del cinismo. James Gunn no reinventa el mito, pero lo viste con luz y ambición. No partimos del origen, sino de un héroe ya en pleno vuelo, enfrentando guerras culturales, dilemas morales y un mundo que duda de su propia bondad. David Corenswet encarna a un Clark Kent lleno de dudas, Rachel Brosnahan aporta tenacidad periodística a Lois Lane y Nicholas Hoult redefine a Lex Luthor como un antagonista obsesivo que no quiere destruir al héroe, sino reescribir su lógica en los medios.
El mayor acierto de Superman es no perder de vista al ser humano detrás del emblema. En medio de batallas cósmicas y CGI omnipresente, la película acierta mejor cuando se retrae, cuando permite al héroe tambalearse, fallar, hacerse vulnerable. Sí, hay exceso de ideas y personajes (la secuela ya se anuncia) y un clímax digital que a ratos se desborda. Pero cuando funciona, el filme consigue lo que pocos en el género: que creamos que la bondad todavía puede cargarse al hombro a un mundo roto.
2. The Long Walk
Dir. Francis Lawrence
La adaptación del relato distópico de Stephen King funciona como una marcha lenta hacia el horror existencial. Un grupo de jóvenes son obligados a caminar sin descanso bajo amenaza de muerte. Con Cooper Hoffman y David Jonsson entregando humanidad al absurdo, el filme desnuda la brutalidad del espectáculo, la competencia impuesta y la solidaridad como acto de rebelión. Aunque la violencia repetitiva puede incomodar y dislocar, The Long Walk se sostiene en su tensión ética: caminar o morir, sin concesiones o giros reconfortantes.
1. One Battle After Another
Dir. Paul Thomas Anderson
¡Al diablo con los blockbusters! Lo que necesitamos es más cine político. Paul Thomas Anderson toma el mito revolucionario, lo descompone y lo vuelve a armar con la aspereza de quien sabe que las batallas no se dan de una sola vez y consciente de que se aproximan vientos de guerra. Con Leonardo DiCaprio como un ex insurgente obligado a rescatar a su hija, Sean Penn como un antagonista implacable, Teyana Taylor al filo del fuego y un conjunto coral que respira conflicto, One Battle After Another no teme ser excesiva, fragmentada, ruidosa y contradictoria. En esos pliegues está su fuerza. No es perfecta (en su vastedad a veces cojea la tensión narrativa), pero es audaz, urgente y magnética. Esta es una película que exige ser vista, pensada y discutida mucho después de que caiga el telón.


