iLe comenzó a trabajar en Como las canto yo casi que por impulso. Dentro de sí, siempre había querido grabar un disco que constara de sus propias interpretaciones de los boleros que marcaron su adolescencia, solo que no había encontrado el momento de hacerlo. Cuando por fin sintió que había llegado la hora, quiso incorporar grandes arreglos porque le daba miedo que cada canción perdiera su esencia, pero se desprendió de su visión de fanática para dar lugar a una instrumentación más minimalista que les diera un sonido crudo y directo. Con este concepto en mente creó Noches de Ronda, una serie de shows pequeños en distintos pueblos de Puerto Rico que se caracterizaron por su minimalismo y su cercanía con el público. “La pasamos demasiado lindo”, dice. “Era mi deseo. Uno siempre se prepara para lo peor porque siempre hay cosas inesperadas entre medio, pero lo inesperado fue lo que quería que fuera y mejor todavía”.
Te puede interesar:
iLe dice haber quedado contenta con el resultado, también en parte por la exploración de las distintas maneras en que se podía traducir el disco a un directo. Para ello la acompañaron varios guitarristas con los que grabó Como las canto yo, así como el músico chileno Martín Silva en el requinto, quienes le aportaron una “onda más ‘guitarrosa’”. “Siento que les da otro color y una fuerza distinta a las canciones”, comenta.
Uno de los objetivos de hacer sus Noches de Ronda era quitar las barreras entre artista y público, logrando presentaciones que retomaran el carácter callejero del bolero en el que la conexión musical y humana es lo que prevalece, aunque esto siempre ha caracterizado a su proyecto musical.
De a poco, iLe ha ido construyendo una comunidad que ella aún no sabe describir con exactitud, pero que le ha permitido tener libertad y un sentido de horizontalidad en el que nadie es superior a otros. “El otro día justo un amigo me dijo, ‘Me gusta tu público. Tienes un estilo de público que tiene los pies en la tierra”, apunta. Lejos del postureo en redes sociales o de la asistencia a conciertos netamente por el FOMO, sus seguidores se centran en vivir el momento y en disfrutar de la música en compañía de otros seres humanos que gozan de lo mismo. Precisamente es “esa familiaridad que trasciende todo lo demás” lo que más le gusta de dedicarse no solo a hacer música sino a interpretarla. “Siento que es otro tipo de lenguaje más emocional y eso, sobre todo hoy día, es lo que más necesitamos: conectar más a través de la emoción y no necesariamente a través de cosas visuales”, opina.
Detrás del micrófono, Como las canto yo ha sido todo un camino de autodescubrimiento y de romper con limitaciones que se había autoimpuesto por temor a faltarle el respeto al género, un proceso que a su vez le ha dejado buenos aprendizajes de cara a su próximo álbum de estudio. Al funcionar como un paréntesis entre su música original, el disco le dio la oportunidad de reconectar con una parte que había abandonado un poco y, al mismo tiempo, la llenó de energía e inspiración para seguir experimentando con sus canciones propias.
Desde la publicación de Nacarile hasta hoy, han pasado casi cuatro años y aunque en términos de industria pueda parecer mucho tiempo, ella es clara en afirmar que sus ritmos son distintos y que nunca ha buscado adaptarse ni satisfacer a nadie más. “Si voy deprisa es porque yo quiero ir deprisa; si voy un poquito más lenta, es por mí, porque me gusta siempre estar conectada un poco con mi intuición”, señala. Considera que está en un buen lugar a nivel compositivo, pero aún no puede explicar la dirección que tomará. Lo que sí puede adelantar es que está en medio de un proceso creativo que tiene su cabeza “en un montón de sitios” y a la vez enfocada en algo específico. “Estoy ‘pompeá’, como decimos aquí en Puerto Rico”, añade.
Para esta ocasión, ha querido interiorizar mucho más que no hay un camino inamovible que la dirija hacia cierto fin, por el contrario, cada situación puede tener más de una solución y que esta puede llegar en un instante, o bien, tardarse en aparecer. “Es como la vida misma, que no es una línea recta. Todo tiene su movimiento y sus vueltas, entonces estoy un poco partiendo desde ahí, pero todavía en proceso de descubrir muchas cosas más”, dice.
Sea lo que sea que traiga entre manos, es seguro que detrás estará su visión de acercar su música a más gente para que más personas la disfruten y sigan compartiendo con ella sus interpretaciones personales. Allí radica la verdadera satisfacción de lo que hace.


