La audición

Una película alemana que nos muestra cómo la disciplina y la exigencia, sin la alegría por lo que se hace, nos lleva al fracaso y a la frustración

Ina Weisse 

/ Nina Hoss, Simon Abkarian, Ilja Monti, Serafin Mishiev

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía

Nina Hoss es quizás la actriz más destacada del cine alemán en los últimos diez años. Su madre fue una reconocida directora y actriz de teatro y la pequeña Nina debutó en el radioteatro a la edad de siete años, para luego aparecer por primera vez en las tablas a los catorce y pasar a la televisión y a la gran pantalla a finales de los años noventa, con importantes títulos como La Masai blanca, Las partículas elementales, Una mujer en Berlín, Bárbara, Phoenix, El hombre más buscado y Regreso a Mountauk.    

Para esta mujer hija de actriz y quien comenzara desde muy joven en una carrera altamente competitiva y exigente, su papel protagónico en la cinta La audición probablemente se haya sentido como algo muy cercano y personal. En la segunda película dirigida por la actriz Ina Weisse, luego de El arquitecto, Hoss hace un excelente trabajo interpretando a Anna Bronsky, una profesora de violín quien, oponiéndose a sus colegas, apuesta por Alexander Paraskevas (encarnado por el violinista Ilja Monti), un joven tan retraído como talentoso. Anna es una violinista frustrada que no sabe cómo amar, que es hija de un hombre incapaz de expresar cariño y que ve en Alexander un reflejo de su propia vida.

Las inseguridades y la coraza emocional de Anna, así como las frustraciones producto de unas ambiciones no cumplidas, han hecho mella en la relación con su pareja Philippe (Simon Abkarian), un fabricante de instrumentos musicales quien es diametralmente opuesto a su padre. Asimismo, la relación que mantiene con su hijo Jonas (Serafin Mishiev), un chico que heredó el talento musical de su madre, pero que siente envidia de la atención de puesta por ella en Alexander, es igualmente compleja y difícil. 

Esta es una cinta incómoda y dislocadora que nos recuerda a La profesora de piano (el retrato psicosexual altamente perturbador de Michael Haneke) y Whiplash (la obra maestra de Damien Chazelle acerca de un profesor de música que trasgrede los límites entre la enseñanza, la exigencia, el maltrato y la obsesión). 

El pedagogo norteamericano John Dewey consideraba a la motivación como una parte fundamental del proceso de enseñanza aprendizaje, entendida como la alegría y el disfrute frente a lo que se enseña, se aprende y se realiza.  La película de Weisse nos subraya de una manera particular cómo a lo largo de nuestra vida se nos enseña a tener disciplina y constancia, pero no a disfrutar lo que hacemos. Esta puede ser la clave para explicar el porqué de nuestras amarguras, desilusiones y fracasos.