septiembre 13, 2022

Godard ha muerto. Larga vida a Godard.

Muy pocos realizadores han tenido un efecto tan profundo en el desarrollo del séptimo arte como Jean-Luc Godard

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Getty Images

Desde sus inicios como crítico y ensayista en la revista Cahiers Du Cinéma, pasando por sus días como parte del movimiento conocido como la Nouevelle Vague y luego, como un verdadero autor independiente, Godard siempre fue un verdadero poeta de la imagen que redefinió la forma de hacer y de ver películas.

Con su prodigioso talento para la experimentación y la exploración, Godard trabajó durante los períodos más fértiles en la historia del séptimo arte. En los años cincuenta, el Godard de la Nueva Ola Francesa, nos entregó los clásicos del cine Sin aliento, Una mujer es una mujer, Vivir su vida, El pequeño soldado, Los carabineros, El desprecio, Banda aparte, Una mujer casada, Alphaville, Pierrot el loco, Masculino Femenino, Made in U.S.A., Dos o tres cosas que yo sé de ella, La chinoisey Weekend.

La etapa revolucionaria y militante del director se distingue por obras como El placer de aprender o Tout va Bien. Y en su época tardía, nos entregó unos trabajos verdaderamente vanguardistas como lo fueron Nuestra música o Adiós al lenguaje.

Godard, quien a menudo se retrata como un hombre solitario, huraño e incomprendido, fue de personalidad fuerte y radical, pero también un trabajador incansable, comprometido con sus causas políticas y un gran colaborador. Es evidencia de ello su trabajo como parte del colectivo experimental Dziga Vertov junto a Jean-Pierre Gorin, como los primeros cortometrajes de sus colegas y también críticos Eric Rohmer y Jacques Rivette, los cuales produjo e inclusive, actuó en ellos.

Los cortos dirigidos por Godard hacen parte integral de su obra. Entre ellos se destacan el documental Operación concreta y los pícaros Una mujer coqueta y Todos los chicos se llaman Patrick (escrito por Rohmer), así como el ejercicio magistral de edición y montaje Una historia del agua, inicialmente filmado por Truffaut, pero que luego Godard se encargaría de terminar. Se podría decir que su ir y venir de la crítica a la realización, lo llevó a una serie de homenajes a sus directores favoritos, pero también a una serie de revisiones y reinvenciones del lenguaje cinematográfico, que lo convirtieron en uno de sus más grandes autores. Godard fue alguien que nos mostró una nueva forma de entender el cine y de proyectarlo hacia el futuro. Puede que haya dejado este mundo terrenal, pero su espíritu y su legado continuará presente en sus películas y en las películas de la mayoría de los directores contemporáneos.

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