Flávio Bolsonaro huye a Estados Unidos y desde allí se proclama como “líder” de Brasil

Tras perder las elecciones presidenciales frente a Lula, el excandidato abandonó el país junto con su familia pese a una orden judicial para entregar sus pasaportes. Su recorrido por Argentina y Ecuador terminó en Miami, desde donde anunció que dirigiría la oposición y denunció una supuesta persecución política

octubre 30, 2026

RICARDO ARDUENGO / Getty Images

La derrota electoral, una orden judicial y un viaje bajo el radar de las autoridades marcaron los tres días que separaron a Flávio Bolsonaro de la presidencia de Brasil y lo llevaron hasta Miami. El senador, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, salió del país después de perder la segunda vuelta frente a Luiz Inácio Lula da Silva, en medio de una investigación por presunto lavado de dinero. Desde Estados Unidos, transformó su salida en un gesto político: rechazó los resultados electorales y se presentó como el líder de una oposición que, según él, ya no puede actuar libremente en su país.

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La derrota y el rechazo a los resultados

El domingo 25 de octubre, Flávio Bolsonaro perdió la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas frente a Lula. El actual mandatario obtuvo 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79 % de los votos válidos, mientras que el senador del Partido Liberal (PL) recibió 59.826.041, el 48,21 %. La derrota llegó después de que Flávio se impusiera en la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, y alimentara las expectativas de un regreso de la familia Bolsonaro al Palacio de Planalto.

Sin embargo, el candidato no reconoció el resultado. Anunció que buscaría anular las elecciones y cuestionó la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) de permitir que los centros de votación que todavía permanecían abiertos extendieran la jornada hasta las 19:00. Bolsonaro sostuvo que la medida había alterado el resultado, aunque los datos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE) registraron 34.393 votos emitidos después de las 17:00 en territorio brasileño.

Mientras el senador denunciaba supuestas irregularidades, su partido reconoció la victoria de Lula. El resultado también fue respaldado por los datos oficiales del organismo electoral, que permiten consultar la evolución del escrutinio.

La orden judicial y la promesa de quedarse

El lunes 26 de octubre, un día después de la derrota, el senador publicó un video en sus redes sociales en el que confirmó que la Policía Federal le había solicitado entregar sus pasaportes por orden del juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal. La medida se produjo en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero en la que también está involucrado el abogado Willer Tomaz, amigo de Bolsonaro. Ambos niegan haber cometido irregularidades.

La investigación sobre el senador se desarrolla en un contexto de creciente presión judicial sobre la familia Bolsonaro. En este caso, las autoridades investigan posibles operaciones financieras irregulares y vínculos empresariales que podrían comprometer a Flávio. La orden para entregar sus documentos de viaje convirtió su eventual salida de Brasil en un asunto de especial relevancia.

Pese a ello, Bolsonaro aseguró que cumpliría la decisión judicial y negó que tuviera intención de abandonar el país. Dijo que permanecería en Brasil para organizar la oposición al Gobierno de Lula, una promesa que no duró más de 24 horas.

La orden de entregar los pasaportes también coincidió con declaraciones de su hermano Eduardo Bolsonaro, quien había sugerido públicamente que Flávio debía abandonar Brasil si perdía las elecciones y asumir desde el exterior el liderazgo de la oposición.

Una salida entre versiones contradictorias

El martes 27 de octubre, la ubicación del senador se convirtió en un misterio. Durante la madrugada, Infobae informó que Bolsonaro habría salido de Brasil y que tenía previsto viajar a Estados Unidos en un avión privado desde Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones, cerca de la frontera brasileña. Inicialmente, las autoridades migratorias argentinas afirmaron que no tenían registro de su ingreso al país.

La incertidumbre se prolongó durante varias horas. Bolsonaro había incumplido el plazo para entregar sus pasaportes, fijado para el mediodía del martes, y fuentes policiales brasileñas informaron a Reuters que los documentos habían sido cancelados. El senador, sin embargo, disponía también de nacionalidad italiana, obtenida en 2023, un detalle que resultaría determinante para reconstruir su itinerario.

A lo largo de la tarde, fuentes citadas por Reuters confirmaron que Bolsonaro ya se dirigía a Estados Unidos. El Gobierno estadounidense anunció que permitiría la entrada del senador y de su familia, que recibirían visados. Su salida se produjo así mientras seguían sin conocerse públicamente todos los detalles de cómo había abandonado Brasil y cruzado la frontera.

La ruta se aclaró posteriormente. Según las autoridades migratorias argentinas y los reportes de prensa, Bolsonaro cruzó por tierra a Argentina junto con su esposa y sus dos hijas a través del puente internacional Tancredo Neves, que conecta Foz do Iguaçu con Puerto Iguazú. Lo hizo utilizando un documento italiano, mientras que su familia viajó con pasaportes brasileños.

La diferencia entre la orden judicial y la forma en que logró viajar es importante: la medida exigía entregar los documentos de viaje, pero las autoridades no habían confirmado inicialmente su paradero ni todos los detalles de su desplazamiento. La reconstrucción posterior permitió establecer que la familia llegó a Argentina con documentos válidos para el cruce fronterizo, pese a que el senador había incumplido el plazo fijado por la justicia brasileña.

De Puerto Iguazú a Miami, vía Ecuador

Poco después de cruzar la frontera, la familia abordó un Gulfstream G400 de la compañía argentina Baires Fly, que esperaba en el aeropuerto de Puerto Iguazú desde el lunes. El avión despegó pasada la medianoche del miércoles 28 de octubre y se dirigió a Guayaquil, Ecuador, donde aterrizó durante la madrugada para repostar combustible.

La aeronave volvió a despegar aproximadamente media hora después con destino a Miami. Los registros de seguimiento de vuelos citados por Reuters y EL PAÍS permitieron reconstruir las escalas hasta la llegada a Florida. El avión aterrizó en el aeropuerto ejecutivo de Opa-locka, al norte de Miami, durante la mañana del miércoles. Allí, Flávio Bolsonaro descendió acompañado de su esposa y sus dos hijas.

Su llegada ocurrió después de que la Administración de Donald Trump confirmara que concedería visados a la familia. El presidente estadounidense, aliado político de los Bolsonaro, dijo que habría autorizado su entrada y cuestionó las elecciones brasileñas, aunque sin presentar pruebas que respaldaran las acusaciones de fraude.

La reacción en Brasil fue distinta. Lula calificó de vergonzosa la salida del senador, quien había asegurado que se quedaría en el país para organizar la oposición. La huida también reavivó el recuerdo de Jair Bolsonaro, que viajó a Florida tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula y se negó entonces a reconocer de inmediato su derrota.

De “presidente electo” a “líder de Brasil”

Horas después de aterrizar en Miami, Bolsonaro publicó una carta dirigida al pueblo brasileño y a la comunidad internacional en su cuenta de X. En una primera versión, se declaró el “verdadero presidente electo” de Brasil y afirmó que le habían arrebatado la victoria mediante un supuesto fraude. El documento también acusaba al Gobierno de Lula y a sectores del Poder Judicial de perseguir políticamente a la familia Bolsonaro.

Esa versión fue eliminada y reemplazada por otra en la que el senador se presentó como “líder de Brasil”. El cambio no modificó el núcleo de su mensaje: rechazó la legitimidad del resultado electoral y defendió que había abandonado su país para proteger a su familia y continuar su actividad política desde un lugar seguro.

En la carta, Bolsonaro agradeció al presidente argentino Javier Milei por su apoyo y a Donald Trump y al pueblo estadounidense por recibirlo. También comparó su salida con la de figuras históricas que dirigieron movimientos políticos desde el exilio, entre ellas Charles de Gaulle y José Martí.

“No huí de Brasil, salí por Brasil”, escribió, al argumentar que permanecer en el país le habría impedido ejercer el liderazgo que, según él, sus seguidores esperan. Afirmó que la justicia brasileña estaba siendo utilizada con fines políticos y describió el escenario nacional como un régimen de excepción. Estas declaraciones corresponden a su propia interpretación de los acontecimientos: no constituyen pruebas de fraude electoral ni de persecución judicial.

El episodio abrió una nueva etapa en la estrategia política de Bolsonaro. Después de perder las elecciones y abandonar Brasil en medio de una investigación judicial, anunció que dirigiría la oposición desde Estados Unidos. Su capacidad para convertir esa declaración en una estructura política efectiva, así como las consecuencias judiciales de su salida, quedan por verse.

GABRIEL CAVALLO

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