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enero 7, 2022

Un recorrido por la trayectoria del gran Edgardo Román

El actor colombiano falleció tras una larga lucha contra el cáncer

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Radio Nacional de Colombia

Sin duda alguna, Edgardo Román fue uno de los mejores actores colombianos. Un actor de carácter con una apariencia dura, inevitablemente ligada al teatro, la televisión y el cine de los años 70 y 80, que construyó su carrera a partir de personajes perversos y atemorizantes, pero también idealistas y sensibles.  

Román inició su carrera artística hace cincuenta años. Trabajó en el teatro como actor, profesor e investigador, cuando la ASAB (la Academia Superior de Artes de Bogotá) se conocía bajo el nombre de la Escuela de Teatro del Distrito Luis Enrique Osorio. En los años setenta y ochenta participó de los montajes teatrales del TPB y del Teatro Nacional de las obras de Chéjov como El aniversario, El oso, Pedido de mano y Sobre el daño que hace el tabaco; Medea de Eurípides; La zapatera prodigiosa de García Lorca; Romance de lobos de Valle Inclán; I Took Panamá de Luis Alberto García; y Aquí no paga nadie de Dario Fo, por nombrar algunas. Fue director del grupo de teatro del Banco Cafetero de 1982 a 1986, y en los años noventa fundó el Laboratorio de Investigación Artística y Teatral Actuemos, donde desarrolló el método de “actuación orgánica”, fundamentado en las teorías de Stalisnavski.

La primera incursión de este actor bogotano en la televisión fue con la telenovela Recordarás mi nombre (1976), para luego destacarse por sus contundentes participaciones en La abuela (1978); El virrey Solís (1981), Los premios (1983), Tiempo de morir (1985), Romeo y Buseta (1987-1992), Caballo viejo (1988), Los pecados de Inés de Hinojosa (1988), Amar y vivir (1989), Cuando quiero llorar no lloro (1991) y Crónicas de una generación trágica (1993). Sin embargo, fueron sus interpretaciones del trágico caudillo Jorge Eliécer Gaitán en El bogotazo (1988), miniserie que hizo parte del programa Revivamos nuestra historia; y la del mariscal de campo Manuel Belaunzarán en Maten al León (1989) de Jorge Alí Triana, las que dejaron una huella indeleble en la memoria de los televidentes colombianos.  

Román llegó al cine en 1979 haciendo parte del elenco de Colombia Connection de Gustavo Nieto Roa, Luego trabajaría en Remolino sangriento, cinta dirigida por Roberto Bianchi Montero y Jorge Gaitán; Padre por accidente (1981) de Manuel Busquets; Ajuste de cuentas (1983), del chileno radicado en Colombia Dunav Kuzmanich; Cóndores no entierran todos los días (1984) del belga Francisco Norden; El embajador de la India (1987) de Mario Ribero; Técnicas de duelo (1988), La estrategia del caracol (1993) y Águilas no cazan moscas (1994) de Sergio Cabrera; y La historia del baúl rosado (2005) de Libia Stella Gómez, por mencionar algunas. 

El actor también participaría en las producciones italianas Crónica de una muerte anunciada (1987) de Francesco Rossi junto a Ornella Muti; y Carrera al peligro (1987) de Tommaso Dazzi junto a Franco Nero; así como en la miniserie española Operación Jaque (2010) donde encarnó al infame Mono Jojoy.  

En el último mileno, Román trabajaría en los seriados La reina de Queens (2000), Amantes del desierto (2001), Los reyes (2006), Hasta que la plata nos separe (2007), Pura sangre (2007), El fantasma del gran hotel (2009), Metástasis (2014), la versión colombiana de Breaking Bad; y La gloria de Lucho (2019), su última aparición en la televisión. 

El actor estaba combatiendo un cáncer desde hace varios años, y su tratamiento se complicó a partir de la pandemia causada por el COVID-19. Su legado continúa con el gran número de actores que ayudó a formar y con el trabajo de su hijo, el también actor Julián Román.

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