Duna: parte dos criticada por falta de representación del Oriente Medio y el Norte de África

A pesar de que la historia está bastante influenciada por estas culturas, críticos afirman que no hay inclusión suficiente en cuanto a talentos y narrativas.

Por  VALENTINA VILLAMIL

marzo 27, 2024

Warner Bros.

La secuela de la adaptación de Denis Villeneuve de la obra de Frank Herbert Dune, ha sido una de las películas más aclamadas por la crítica en este último tiempo, gracias a sus impresionantes efectos visuales y cinematográficos. Sin embargo, tras el lanzamiento de su segunda entrega a principios de febrero de este año, algunas personas están expresando su preocupación por la falta de inclusión y representación de Oriente Medio y el Norte de África (MENA por sus siglas en inglés) en Duna: parte dos.

Partiendo de que la película en sí tiene muchas referencias de Oriente Medio y el Norte de África, características que Herbert plasmó en la obra original, la secuela profundiza en el planeta desértico de Arrakis y sus habitantes nativos, los Fremen. Sin embargo, a pesar del mundo creado inspirándose en estas culturas, los críticos sostienen que la adaptación cinematográfica se queda corta a la hora de honrar y representar adecuadamente estas influencias.

En el centro de estas preocupaciones está la cuestión del reparto, en el que la representación de los personajes Fremen, fundamentales para la narración, carece de una personificación auténtica por parte de actores MENA. Aunque la novela original y las obras posteriores estaban muy influidas por las culturas de Oriente Medio y Norte de África, e incorporaban elementos como la lengua árabe, las prácticas islámicas y los acontecimientos históricos, las adaptaciones cinematográficas han sido criticadas por su falta de inclusión en este sentido.

Los críticos señalan que sólo unos pocos actores de Oriente Medio y Norte de África han interpretado papeles importantes entre los Fremen, con excepciones como Souheila Yacoub, que interpreta a Shishakli, quien tiene sus raíces en Túnez, África. Esta infrarrepresentación se considera una oportunidad perdida de reflejar la diversidad cultural del universo de Duna y de ofrecer oportunidades a los actores MENA en papeles importantes.

Warner Bros.

Además, los cambios realizados en el proceso de adaptación, como las alteraciones del lenguaje y la terminología, han sido criticados por diluir las influencias MENA presentes en la obra original de Herbert. Por ejemplo, se ha considerado que la sustitución de términos como “yihad” por “guerra santa” y las modificaciones de frases emblemáticas como “larga vida a los combatientes” borran el contexto árabe y musulmán de la narración.

Los críticos sostienen que estas decisiones no sólo ignoran las raíces culturales de la película, sino que también socavan sus temas de antiimperialismo y resistencia. Al dejar de lado las influencias de Oriente Medio y Norte de África, la película no capta plenamente la esencia de la visión de Herbert ni el comentario sociopolítico que encierra su narrativa.

“Intenté ser lo más fiel posible a las imágenes que tenía en mi mente cuando leí el libro cuando era joven”, dijo Villeneuve en conversaciones con The Nerds of Color cuando se estrenó la segunda parte. “Y esa idea de que el mundo de los Fremen estaría inspirado en la cultura del norte de África y Oriente Medio, cultura que, por cierto, me encanta, porque es un mundo muy complejo, en la mente de Frank Herbert estaba la idea de que algo poderoso saldría de África. E intenté respetar sus ideas. Por eso hice el casting como lo hice. Y realmente siento que estoy en lo correcto al hacerlo de esta manera. Me parece auténtico, honesto y fiel al libro”.

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Pero la falta de representación va más allá de los miembros del reparto y afecta a la representación general de las culturas y pueblos de Oriente Medio y el Norte de África en la película. A pesar de inspirarse en estas culturas, las adaptaciones han sido criticadas por perpetuar los estereotipos y exotizar los elementos inspirados en Oriente Medio sin comprometerse auténticamente con las comunidades de las que proceden.

“Una de las cosas que más oímos cuando se trata de contratar a gente de Oriente Medio o a gente morena es que no hay suficiente talento”, dice Amani Al-Khatahtbeh, fundadora de MuslimGirl.com a Variety. “Sin embargo, la industria no duda, ni se plantea el reto de elegir a actores de esos orígenes para los papeles estereotipados de terroristas o villanos. Convenientemente, nos sobran actores de Oriente Medio cuando se trata de representaciones negativas”.

A la luz de los conflictos mundiales y los desplazamientos que se están produciendo en la región de Oriente Medio y Norte de África, los críticos sostienen que Hollywood tiene una mayor responsabilidad a la hora de representar con precisión estas culturas y traer a occidente una representación mucho más acertada y libre de estereotipos de estas culturas.

“Los acontecimientos mundiales exigen una mayor responsabilidad por parte de Hollywood para hacer lo correcto con nuestras historias. Procedemos de culturas sólidas e históricas, y nuestras voces están ligadas a nombres, personas y experiencias reales, no a material anónimo para el entretenimiento. La forma en que se nos retrata en los medios de comunicación influye directamente en la percepción que la gente tiene de nuestras comunidades, que ya se enfrentan a una opresión y una complacencia indecibles”, añade Al-Khatahtbeh.

“Especialmente ahora que el mundo es testigo de la lucha global contra la colonización en tiempo real en las redes sociales, sería un fracaso de Hollywood suprimir esos temas de una historia como Duna que está tan claramente inspirada en esos movimientos”.

Por el momento, ni Villeneuve, miembros del reparto o productores se han pronunciado sobre las crecientes críticas. Sin embargo, se espera que este llamado mejore el tema de la inclusión y representación de estas culturas para sus próximas entregas.

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