‘La Habana de Fito’: así es el film que refleja el amor de Páez por Cuba y su desencanto con la Revolución

Esta semana se estrena 'La Habana de Fito', el imperdible documental de Juan Pin Villar que repasa el extenso vínculo entre el rosarino y el pueblo, los artistas y el gobierno de Cuba

Por  HUMPHREY INZILLO

abril 29, 2024

En una charla con el cineasta Pin Villar, Fito repasa su vínculo con La Habana desde la terraza de un hotel de la capital cubana.

GENTILEZA PRENSA

“Habana a tus pies, no sabría como amarte de otra forma, Habana a tus pies, pasa el tiempo y tu recuerdo no se borra”. La canción, una carta de amor a la capital cubana, que incluye una mirada crítica a los funcionario del gobierno de ese país, se llama “Habana” y Fito Páez la compuso para su disco Abre (1999). Pero el vínculo del rosarino con Cuba había empezado mucho antes, en 1987, cuando llegó por primera vez a la isla para cantar en el Festival de Varadero. Fito estaba destrozado: pocos meses antes habían asesinado a sus tías en Rosario. Y ese viaje a Cuba, propiciado por Pablo Milanés, fue como un abrazo. Desde entonces, se fundió en un idilio con el pueblo cubano, con sus colegas, los músicos y otros integrantes del ecosistema artístico. Entre ellos, el cineasta Juan Pin Villar.

“Mi primer recuerdo de Fito son sus tenis de diferentes colores y un choque de manos, posiblemente la madrugada siguiente a su primera presentación en Varadero”, evoca el cineasta. “Sí estoy seguro de que [el trovador] Santiago Feliú fue quien me lo presentó. Y que por esos días, Pablo Milanés me lo había mencionado. Pero yo era muy poco rockero en español. No tengo ADN de rockero y, además, estaba muy cerca de la Nueva Trova y de los movimientos musicales similares a ellos. Por eso, cuando Ilega Fito no me impacta. Son el tiempo y los encuentros los que me van convirtiendo, simultáneamente, en su amigo y su fan”.

Pin Villar y Fito, con La Habana de fondo.

Juan Pin Villar es el director de La Habana de Fito, el documental que formó parte de la programación del Bafici y que a partir de este jueves se puede ver en las pantallas de la cadena Cinépolis. El eje del film es una larga conversación que Pin Villar y Páez mantuvieron en 2017. “Fue una conversación que tuvimos tres años antes de empezar a hacer la película, en 2017. Inicialmente, sólo quería archivarla para mis nietos. Pero durante la pandemia el productor Ricardo Figueredo me propuso aplicar a un fondo y terminarla”, confiesa.

Además de un sorprendente y valiosísimo material de archivo, la película también incluye testimonios de Pablo Milanés, Cecilia Roth, Carlos Alfonso y Ele Valdés [del prestigioso grupo Síntesis], del actor Luis Alberto García Novoa, la escritora Wendy Guerra y Rafa Escalona (integrante de Redpem, la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica), entre otros.

El film fue inicialmente censurado en Cuba, en abril de 2024, pero luego fue exhibido (incompleto) en la televisión de ese país, sin autorización de sus realizadores. “Lo político es una de las diferentes miradas que rodea el documental”, reflexiona el director. “Por suerte, no es la única, Vivimos en un mundo absolutamente distinto a aquel. Pero sin dudas, la censura, robo y posterior exhibición ilegal del documental generaron un debate extra fronteras dentro del gremio que originó la fundación de la Asamblea de Cineastas Cubanos; una de las vanguardias del pensamiento creativo que intenta cambiar el país. Sin dudas, inicialmente, todo esto nos potenció, pero nuestro documental se defiende cuando lo ves. Solo hay que dejarlo navegar”, argumenta.

Aunque fue el trovador Santiago Feliú quien propició el encuentro incial entre Páez y Pin Villar, el punto de inflexión en la relación entre el músico (cineasta y escritor) rosarino y el cineasta cubano fue Pablo Milanés. “Pablo construyó un puente de complicidad absoluta entre nosotros”, relata Pin Villar. “La relación entre Silvio Rodriguez y mi papá es muy similar a la de Pablo con Fito. En un momento muy difícil de sus comienzos, mi padre lo protegió. A través de la amistad entre ellos dos, Ilegué a conocer a Pablo. Yo era un adolescente cuando comenzó realmente nuestra amistad. Y nos mantuvimos conversando hasta pocos días antes de ingresar en el hospital camino al infierno de los trovadores”.

Sería de un reduccionismo absurdo referirse a Fito como un rockero, porque su educación sentimental tiene tanto del rock, como de Piazzolla, Jobim, el folclore argentino, el jazz… Sin embargo, su actitud en esos años era 100% rockera. Y me imagino que no era sencillo ser rockero en Cuba por los años 80. ¿Cómo se percibía el rock en la isla por esos años? 

Son años de mucha represión a los rockeros. Se institucionaliza su exclusión porque se ideologiza el género. El gobierno mira el rock como a la música del imperialismo. Oficialmente, se persiguen el pelo largo, el uso de blue jeans, y la homosexualidad. Casi todos los rockeros cubanos han pasado, cuando menos, por un interrogatorio de la policía secreta. Tampoco ayuda que somos un país culturalmente machista, de muchísima propaganda ideológica y criminalización de los atributos visuales del rock. Todo eso mantiene marginados a los rockeros.

Dirías que la figura de Fito fue importante para la percepción que había del rock en Cuba, especialmente de las autoridades y puntualmente de Fidel? Pienso, por ejemplo, en la estatua de John Lennon que está en el parque de El Vedado, y que se inauguró recién en el nuevo milenio… Quizás en los 80 era impensable ese homenaje…

La develación de la estatua de Lennon me parece el intento de una generación con aspiraciones políticas por limpiar a su mentor y protector, Fidel Castro, de su responsabilidad en la persecución y criminalización del rock y de los rockeros. De paso, los situaba en una posición ventajosa con sus opositores políticos. La tarde en que Silvio y Fidel develaron la estatua, me senté a escasas dos filas de Fidel. Muy cerca de nosotros, al costado izquierdo, detrás de una valla que nos separaba, los rockeros gritaban: ”Fidel, los de verdad estamos de este Iado”.

Puede entenderse al film como una historia entre un artista y un país, pero en verdad una de las virtudes de la película es trazar una mirada sobre la historia política, social y cultural de Cuba en los últimos 35 años. ¿Coincidís con esta idea? ¿Fue una búsqueda consciente?

De cierto modo coincido, es evidente el matiz político del documental. Pero así es toda mi obra, y por eso me han censurado muchas veces. El documental es mi lienzo, mi partitura, mi hoja en blanco. Me expreso a través del trabajo. Y también me sorprendo de la narrativa que va surgiendo durante el montaje. Tengo claro lo que quiero contar, pero el camino para llegar es de exploración permanente.

Más allá de la extensa y cálida entrevista en esa terraza de La Habana, ¿Cuán involucrado estuvo Fito en el film? ¿Participó creativamente de alguna manera?  

Fito se ha comportado como el amigo al que le cuentas tus proyectos desde la idea y todo lo que te devuelve es positivo, entusiasta, de apoyo. Lo dio todo sin preguntar. Abierto. Confiado. Y con mucha humildad. Me dejó hacer ”mi” documental. Pero siempre estuvo al tanto. Se involucró apasionadamente y creó junto con Cimafunk, Pablo Milanés y Pancho Céspedes, un arreglo hermosísimo del tema ”Habana”. Me hizo ese regalo. Y como ves, la estructura del documental, le debe mucho a la estructura de su canción.

¿Y qué pensó cuando la vio terminada?

Creo que se emocionó cuando lo vio. Pero eso habría que preguntárselo a él.

En sus declaraciones, Páez muestra un profundo amor por el pueblo cubano, sus amigos y sus artistas, y una fascinación inicial por la Revolución. Pero también un desencanto, no necesariamente vinculado a las ideas, pero sí a los métodos y los funcionarios que la llevaron a cabo, Incluso con el propio Fidel… ¿Compartís esa visión de Fito? 

Si no compartiera su visión me hubiera costado trabajo incluirla en el documental. Igual que dibujo a mi gusto el rostro de una mujer, divido la boca en labios, los ojos alegres, voy colocando lo que imagino será su rostro, así funciono con las ideas. Ellas son los elementos que utilizo para dibujar el rostro del documental. Su narrativa.