[Especial guitarristas] Siete músicos de la escena local eligen su guitarra favorita y cuentan por qué

Secretos e historias detrás de las seis cuerdas de bandas como Almafuerte, Pez, Massacre, Él Mató a un Policía Motorizado y Riel, entre otros

Por  ROLLING STONE

enero 15, 2024

Ariel Sanzo, Marina Fages y Claudio “Tano” Marciello forman parte de esta selección de violeros.

Son seis cuerdas, un mango, el diapasón, el puente, las pastillas, el clavijero, los trastes, un cúmulo de elementos que pueden desmenuzarse técnicamente. Pero, más allá de los tecnicismos, no hay un instrumento que represente y encarne la energía del rock como lo hace la guitarra eléctrica. Y quién podría negar que, a veces, parece que el instrumento tuviera algo parecido a un alma. B.B. King, por caso, había bautizado Lucille a su guitarra, una de las más célebres en la historia de la música del siglo XX.

En esta producción especial, Rolling Stone convocó a diez guitarristas, entre los más activos de la escena local, para fotografiarlos con sus respectivos instrumentos. Y para que, además, cuenten la historia de ese artefacto con el que establecen un vínculo sagrado e indisoluble, una alianza con la que, a fuerza de riffs y melodías, se atreven a combatir todos los males de este mundo.

Claudio “Tano” Marciello

(Foto: Manuel Cascallar)

“De todas las guitarras que tengo me tuve que quedar con la legendaria Ibanez CN 250, de 1978. Yo la compré en 1980 y la conservo hasta estos días. Es la más emblemática de todas. Es un Frankenstein mío: le cambié el micrófono, le tuve que cambiar los trastes porque se gastaron, fui experimentando con distintos tipos de micrófonos para ver cómo sonaban, hasta que me quedé con unos Lindy Fralin, que fueron regalo de Ricardo Mollo”, dice esta leyenda del metal argentino.

“La guitarra era un caño, pero lo único que tenía eran esos micrófonos de muy baja amperancia, no le podía dar distorsión porque acoplaba, y por eso los fui cambiando. Estos que tiene ahora los descubrí cuando grabamos Piedra libre [Almafuerte, 2001). Yo le quería comprar a Mollo una Les Paul. Él me preguntó qué era lo que me gustaba de esa guitarra y yo le dije que el audio era diferente a todo lo que me había traído para grabar el disco. Ahí fue que me regaló esos micrófonos. Es una guitarra muy versátil. Si hago un tema super speed metalero, la viola va; si hago una balada o un solo, también. He tenido la oportunidad de venderla a muy buen precio, pero nunca quise. Hoy es de mi hija, se la regalé en un cumpleaños, en vivo, para que quede acá, en la familia”.

Marina Fages

(Foto: Manuel Cascallar)

“Me iba a ir a Japón y tenía ganas de comprarme una guitarra allá. Le pregunté a mi gran amigo Fernando Kabusaki, porque él toca mucho por allá, si tenía alguna marca para recomendarme y me sugirió la fábrica de guitarras Tokai, de la que él es muy fan”, cuenta Fages sobre su Tokai Breezysound. “Estaba buscando alguna guitarra que me pudiera rendir tanto con mi versión eléctrica como para mis canciones más limpias. Quería una Telecaster, entonces entré en la página de Tokai y cuando la vi me enamoré a primera vista. La encargué directo a la fábrica y cuando llegué a Japón ya me la habían enviado. La probé ahí mismo en la prueba de sonido y la estrené en ese mismo show. Me enamoré de esa guitarra en el instante y la bauticé Kaze, que significa viento”.

La compositora, cantante y guitarrista tiene una larga relación amorosa con la cultura japonesa y su Telecaster azul metalizada es un paso más. “Tiene un sonido gordote y hasta sin enchufar suena hermosa. Tiene dos micrófonos, uno en el mango, que es P90, y otro en el puente. La configuración que yo uso es en la mitad de los dos. Tiene muy buen ataque, el mango es cómodo y la terminación que tiene es medio custom, pero con pintura metalizada. Es hermosa y con ella grabé todo mi último disco, El mundo pequeño”.

Ariel Sanzo (Pez)

(Foto: Adán Jones)

“La vida me ha puesto un montón de guitarras en la mano, pero esta es ‘mi’ guitarra. Es una Gibson Les Paul Custom que en 1988 se la cambié mano a mano a Walter Giardino por una Fender Stratocaster que había heredado de mi hermano. Yo tenía una banda que se llamaba Descontrol y compartíamos sala de ensayo con Rata Blanca, que estaba empezando. No me sentía cómodo con la Stratocaster y después con el tiempo entendí por qué me gustan más las Gibson que las Fender. La escala, el tamaño que tiene, es más amable para mí. Además, las Stratocaster vienen con un micrófono simple bobina y las Gibson Custom con doble bobina, otro tipo de audio. Es una Ferrari y cuando la toqué encontré la distorsión que me gustaba. Tenía la oreja acostumbrada a Ace Frehley de Kiss, Steve Jones de los Pistols, y ellos tocaban Gibson Les Paul y con la Fender no me podía arrimar a ese audio”, explica Ariel Sanzo.

“Tengo otra Gibson igual, está en mejores condiciones técnicas, si se quiere, pero esta la moldeé con mi mano, hay una memoria táctil ahí. Durante muchos años fue mi única guitarra, grabé todo con ella: Los Minimal, Martes Menta, Fabulosos Calavera de los Cadillacs, los primeros de Pez y hasta nuestro último álbum, Ion”.

Mora Riel (Riel)

(Foto: Florencia Daniel)

“Desde que empezamos con Riel fui probando distintas guitarras, siempre modelo Jaguar, pero primero de marcas nacionales o de luthier. Hasta que conseguí esta Fender japonesa de los 2000, que se convirtió en mi favorita porque con ella terminé de encontrar mi sonido”, explica Mora Riel, integrante del cuarteto que, inicialmente, empezó como un dúo junto al baterista Germán Loretti.

Por el formato seminal, el desafío era lograr un audio distinto: “Tenía que completar las frecuencias más graves al tocar sin bajo. Aún hoy, que somos cuatro, mantengo ese sonido distinto que nos caracteriza”.
La Fender Jaguar acompañó a Mora en shows muy importantes como la sesión que realizaron para la radio KEXP de Seattle en el CCK, en 2022, o cuando compartieron cartel con DIIV en Mar del Plata, en 2017.

El Tordo (Massacre)

(Foto: Agustín Dusserre)

“Esta fue la primera guitarra ‘de marca’ que tuve. Es una Fender Lead I, americana, de los años 80”, dice Pablo Mondello, el Tordo. “Estaba hecha, en principio, para estudiantes. Me la regalaron mis viejos y se la entregaron con un defecto de pintura que por supuesto ellos desconocían y, a esa edad, yo tampoco vi. Con ella recorrí toda mi historia musical, grabé desde los primeros demos hasta el último álbum de Massacre”.

En más de tres décadas, el Tordo la arregló y la modificó muchas veces. Y aunque eso produjo cambios en la sonoridad, el músico la reconoce en su esencia. “Increíblemente, sirve para la música que hago, aunque tal vez no sirva para otros estilos. Tiene seis sonidos distinguibles, todo usables y accesibles en una misma canción o dentro de cualquier contexto, como, por ejemplo, al usar un equipo que no conozco. Por eso, con el tiempo quise adquirir otra del mismo modelo, marca y año pero, de las que he probado, ninguna sonaba como esta. Si bien sigue siendo una guitarra para el inicio de una carrera, la diferencia para mí es que llevo décadas con ella, y eso me da un background, un conocimiento”.

Gustavo Monsalvo (Él Mató a un Policía Motorizado)

(Foto: Florencia Daniel)

“Desde que empezamos a viajar con Él Mató tuve la posibilidad de comprarme varias guitarras, pero hoy mi favorita es una Fender Jazzmaster japonesa de 1994. Me gusta porque es una guitarra que te descoloca del lugar del guitarrista clásico del rock. Por eso creo que en Argentina no hay un guitarrista referente de la Jazzmaster”, dice Monsalvo.

“Mi guitarra de toda la vida es una Telecaster, que de hecho sigo usando, pero con esa guitarra el camino hacia el cliché del sonido es más fácil. Con la Jazzmaster no. Con excepción del género surf, que es como el genérico de esta guitarra, si la querés poner en otro lugar te descoloca un poco, saca otro sonido y, en lo personal, hace que me plantee una búsqueda diferente. Te saca de tu lugar de confort y pienso que de alguna forma, desde que hicimos La síntesis O’konor, que lo grabé con una Jazzmaster de 1967 que había en el estudio, logramos instalar una nueva forma de entrarle a la guitarra, de aportarle desde el instrumento otro estilo a las canciones”.

Valentina Cooke (Escorpia)

(Foto: Agustín Dusserre)

Fue su pareja, Gaspar Benegas –guitarrista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado–, quien le regaló a Valentina Cooke su guitarra favorita, confeccionada por el luthier Gustavo “Pipo” Nazaro con madera de lenga. “En 2019, él fue a dar un curso a Ushuaia para activar la producción de instrumentos con madera de la zona, y solamente se hicieron 10 ejemplares”.

Es un modelo similar a la Fender Telecaster y, entre sus virtudes, la guitarrista destaca que no se desafina jamás. “El sonido es muy versátil, sobre todo con los pedales, me permite tener un audio bien pesado y a su vez más dulce, como una viola de caja. Si lo tuviera que definir es un palabra, es eso, ¡versátil!”. Además, añade: “Es pesadisima, pero no hay caso… Cada vez que uso otra que no sea esta, termino diciendo: ‘¡No hay como mi Telecaster!’”.

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