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[Especial guitarristas] Mariano Roger: “De chico era fan de Johnny Marr, una especie de Phil Spector de la guitarra”

El músico de Babasónicos habla de sus guitarras favoritas, de sus influencias y de su nuevo rol en la banda: "Ahora tenemos una dinámica más de orquesta"

Por  SEBASTIÁN RAMOS

enero 5, 2024

Fernando Gutiérrez

“Elegí dos guitarras. Una es la histórica, con la que más toqué en Babasónicos, y la otra es mi favorita hoy, con la que grabé los últimos dos discos”, se disculpa Mariano Roger por no poder escoger una sola guitarra para este especial de guitarristas, mientras posa con las dos. “La primera es una Gretsch japonesa, modelo Jet que compré en 1996 y que fue la única que usé entre 1998 y 2003, de Miami hasta Infame. No es una Gretsch antigua, ni nada. El audio de la guitarra está muy emparentado con la búsqueda de Miami, medio western, con palanca, se aplicaba bien en ese momento. Y a la vez, es una guitarra versátil, algo que la Les Paul no tanto, que es más para el rock o para un sonido baladístico. Pero a pesar de ser más western o rockabilly, también tiene un tono limpio y rockea, me servía para tocar toda nuestra gama de temas”.

“A partir de Infame, con los viajes y eso, empecé a comprarme otras guitarras. Tenía más Les Paul, más pinceles, entonces en un momento la había dejado de lado y la empezó a usar Diego (Rodríguez), en la época de Impuesto de fe él usaba esta guitarra. Poco después hubo un incendio en el estudio y esta guitarra estaba en la sala y quedó muy dañada, muy mojada, y quedó tirada. Un día la compra un tipo como proyecto para reconstruirla y le perdí el rastro. Al tiempo, mi amigo Diego Cuarto, que se ocupa de mis guitarras, me dice que la Gretsch volvió a aparecer en el radar y que había quedado buenísima. Se había reconstruido de manera cosmética, pero también hubo que hacerle trabajos electrónicos y mecánicos. Me gustó y la volvimos a comprar. Es la guitarra Highlander. Es la guitarra que más usé en los 30 años de Babasónicos. Ahora hay una parte del show que no puedo tocar si no es con esta guitarra, temas nuevos incluso, como ‘La izquierda de la noche’. Tiene algo espiritual y algo simbólico”.

¿Y la otra?

La otra es esta Telecaster Custom negra de 1972, que está relacionada mucho a Keith Richards, porque la usaba en los 70. Hoy es mi guitarra favorita porque es la de los últimos discos, la de Discutible y Trinchera. Tengo otras iguales a estas, pero esta guitarra es la mágica, no tiene mucha explicación. Algún técnico te dirá que los micrófonos tienen la exacta cantidad de magnetización, es difícil conseguir estas guitarras originales y sanas, sin que se les haya cambiado nada, esta tiene las clavijas originales, todo. Desde que la compré pasó a ser mi guitarra número uno. Por ahí pruebo con otras, pero después termino grabando con esta. Es mágica. Se adapta a todo, tiene poderes. Tengo guitarras iguales, hasta del mismo año, pero ninguna guitarra es igual.

“Esta es mi guitarra favorita hoy, con la que grabé los últimos dos discos”, cuenta Mariano Roger (Foto: Fernando Gutiérrez)

¿De chico ya las guitarras te llamaban la atención?

Las guitarras siempre me produjeron fascinación, iba a Promúsica en Mar del Plata, en los 70 y miraba las Fender, que las importaban, y me quitaban la respiración, me parecían algo inalcanzable. Tendría 9 o 10 años. Ya más grande iba a la casa de instrumentos Blues y siempre me llamaron mucho la atención las guitarras.

¿Y seguías a algún guitarrista en especial?

Cuando era chico era fan de Johnny Marr, pero también de Van Halen. Tenía un espectro amplio. Johnny es más visible por ahí en mi forma de tocar que Eddie. Johnny era el hombre orquesta, con la guitarra orquestaba, una especie de Phil Spector de la guitarra, y siempre fue medio mi favorito. Eso en los 80, cuando era adolescente. Acá en Argentina me gustaba mucho Julio Moura, me gusta mucho Ricardo Serra como guitarrista rítmico, que por ahí nadie lo rescata tanto, me gustan mucho los rítmicos, más que los que solean. Gustavo Cerati también es increíble, más allá de lo que hace cuando solea. Soy más fan de los guitarristas con swing. Si veo a AC/DC veo más a Malcolm que a Angus, me atrapa más eso. Es innegable que Angus es un showman, pero Malcolm es el motor. Keith Richards, con Charlie Watts, son maestros del ritmo, son los que llevan todo adelante. Me gusta cuando el guitarrista y el baterista se ponen la banda al hombro. Me engancho más con esa parte de la guitarra, cuando es el motor de una banda.

“Las guitarras siempre me produjeron fascinación”, dice Mariano Roger. (Foto: Fernando Gutiérrez)

¿Y tu rol como guitarrista cambió dentro de la banda?

Creo que nosotros cambiamos un montón. Nuestra música cambió mucho. Todo el proceso de Impuesto de fe, nos alteró el ADN. Creo que entendimos algo que no habíamos entendido en ese momento. Hasta ahí éramos una banda que metía una presión conjunta, un ataque masivo, todos empujando. Impuesto de fe nos enseñó algo que creo que es lo que devino en Discutible y Trinchera, donde las cosas no van todas al mismo lugar, entran y salen, y mi rol como guitarrista también. Tal vez escuchás un disco nuestro de los 90 o los primeros 2000 y es como una banda más lineal y nosotros ahora estamos en una búsqueda donde todo es más dramático y orquestal, donde aparece algo y después desaparece. Todo tiene más aire y más silencio y cada ejecutante se tiene que acostumbrar a esa forma de tocar. No puedo pretender estar tocando todo el tiempo, porque ni siquiera lo quiero hacer, entro en alguna parte y listo… en los shows a veces no estoy tocando. Es una dinámica medio de orquesta.

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