Conocé al cerebro detrás de Biribiri Records, el mashup como una de las bellas artes

Quién es Joaquín Daglio, el autor de cruces tan insólitos como Chuck Berry cantando un cuarteto cordobés con la banda de Bruce Springsteen o la combinación entre clásicos de The Cure y Fito Páez

Por  FERNANDO FRATANTONI

julio 7, 2023

¿Hay alguna conexión misteriosa entre The Beatles y Los Palmeras? ¿Algún hilo rojo que conecta a Robert Smith con Fito Páez? Joaquín Daglio piensa que sí. Bajo el nombre de Biribiri Records, desde sus redes sociales, trabaja con esa idea, sin quedarse sólo con el juego de opuestos e intentando llevar el arte del mashup a otro nivel. Unos meses atrás, Fito Páez sorprendió al público que colmaba la cancha de Vélez al tocar con su banda una combinación furiosa de “Boys Don’t Cry”, de The Cure, combinada con su “Cable a tierra”, inspirada justamente en un cóctel preparado antes por Biribiri Records; para el asombro aún mayor de Joaquín, testigo de cómo una de sus creaciones llegaba a otra inesperada dimensión. “Esa versión la trajo directamente Fito, se copó cuando escuchó el mashup, la ensayamos y salió así”, explicó Gastón Barenberg, baterista de Páez a Rolling Stone.
Fito no es el único músico consagrado que se rinde a los encantos de Biribiri. Juanchi Baleirón, guitarrista y cantantes de Pericos, fue uno de los primeros en celebrarlo desde sus redes: “A mí Biribiri me sorprende siempre, no solamente es la cuestión musical técnicamente lograda sino también es el Ingenio de encontrarle la vuelta. Más allá de que las melodías, la tonalidad, el tempo, el beat o  el ritmo peguen unas con otras, la osadía de hacerlo con cosas que ya te van a generar humor cuando lees el título. Yo tengo algunas favoritas, por ejemplo la de Chuck Berry con la banda de Springsteen cantando “Asado y Fernet”, aunque no es un mashup, me produce risa automáticamente. Es sólo una imagen con otra música. Pero los mashups me vuelven loco, se los festejo porque son geniales, tiene sorpresa musical, humor, picardía y un juego muy entretenido. Es parte de las cosas buenas que tiene la red y a los que somos músicos nos encanta.” ¿Pero quién es Biribiri y cómo se gestan estas canciones? En esta entrevista, Joaquín Daglio lo cuenta.

Tus trabajos tienen que ver con el sonido y las canciones… ¿sos músico de profesión?

Empecé desde muy chico a tocar la guitarra y a partir de los 17 años a dar clases, y estuve haciendo eso hasta los 30. En paralelo, estudiaba Diseño de Imagen y Sonido. Nunca me encontraba muy enganchado con lo audiovisual y por eso me dediqué básicamente a vivir de la música. Durante esos años también me largué a aprender piano y acordeón. No llegué a profesionalizarme con algún músico importante pero si aprendí a componer y leer partituras, la base más importante la tengo. Llegué a tocar en Cemento o lugares similares durante esos años, pero en bandas que no duraban nada y que eran parte de esos festivales que tenían quinientas bandas en el cartel. Lo bueno de esas experiencias es poder descubrir bandas de otros géneros, absorber y disfrutar de cosas que en mi casa no escuchaba. Desde hace casi quince años tengo una banda que se llama La Mar en Coche, un proyecto más cercano al café concert que me divierte.

Quién es Joaquín Daglio, el autor de cruces tan insólitos como Chuck Berry cantando un cuarteto con la banda de Bruce Springsteen o la combinación entre un clásico de The Cure con otro de Fito Páez
Joaquín Daglio, una usina de momentos hilarantes en clave mashup.

¿Cuándo te diste cuenta de que podías encontrar similitudes entre canciones de distintos géneros?

Haber crecido durante los 90 y la aparición de internet en el medio fue una revolución para un melómano como yo. La aparición de Emule, Napster o Kazaa fue como un antes y un después para la gente que le gusta escuchar música. Pensá que antes para encontrar discos tenías que ir a una disquería o a una feria como la del Parque Rivadavia. Y de un día para otro, podías tener discografías completas con solo apretar Enter, o inclusive ir a esas ferias del Centenario o Rivadavia y comprar cds con discografías en mp3. Yo creo que si a esa revolución la combinas con un profesor de guitarra que es como un karaoke portátil para cualquier fogón, tenés algo. Escuchar y tocar tanto también me hizo aprender que las armonías son lo más importante de una canción. Tengo mucha data sobre eso: el cantante de mi banda me dice que soy como una rockola de armonías. Es como que tengo la facilidad de acordarme específicamente esa parte de las canciones. En bandas que amo, como los Beatles, de principio a fin. Pero también en otras bandas que no son favoritas pero que puedo “desarmar en mi cabeza” y encontrar similitudes con otras canciones.

Igual no considero que esto de acordarme de las armonías tenga que ver con ser músico o saber de composición. Es otra cosa, es algo medio matemático combinado con haber escuchado mucha música. Uno puede encontrar algo en común entre canciones que pueden estar en distintos bpm (beats por minuto), “rastrillar” con la cabeza y encontrar similitudes con otras canciones que hayas escuchado a lo largo de toda tu vida. Cuando empezó Internet y adquirí algunas herramientas de sonido me divertía ver cómo se podía “desguazar” una canción, ver el funcionamiento e inclusive modificarla. Es raro porque nunca fui curioso para entender otro tipo de cosas: nunca desarmé nada, ni siquiera sé como funciona un toma corriente.

 ¿Cómo fue que empezaste con los mashups? ¿Cuál fue el primero?

Cuando empecé a trabajar en Masiva (que es una productora) yo pasé por todos los departamentos: fui guionista, director e inclusive músico. En enero de 2016 teníamos mucho laburo y Juanchi, un compañero de laburo que estaba usando instagram me preguntó sobre el funcionamiento de los loops, como se hacían y si me divertía poder hacer algunas cosas con entrevistas a futbolistas o periodistas. Me dijo algo que me gustó: si podía encontrarle algún tipo de “musicalidad” a las palabras, a la forma de hablar. Estuve trabajando en esos videos, pero no les encontraba lo “divertido”: para llegar al resultado final tenía que modificar demasiado la voz, modificarla, subir el pitch (que es ajustar la afinación y el tono de un audio) o bajarlo. Manejaba el Protools muy rudimentariamente. Usaba a veces el Audacity pero el que me cambió todo fue un software que venía en una grabadora de sonidos que compramos en la agencia. El software era el Studio 1, algo sencillo que se usa actualmente también de manera profesional y que tenía muchas facilidades y me embalé completamente con eso. Hablé con Fran Bissone, un amigo que sabe mucho de mastering y compresión, para aprender bien sobre esa parte de la grabación porque extraer la voz de una canción era más complicado que ahora, iba a tener que reemplazar secuencias para que quedara bien. Ahora, con la inteligencia artificial, todo ese laburo que hacía en esa época se puede hacer de manera más rápida y queda mejor. Mi primer mashup fue uno con “Every Little Thing…” de The Police y el tema “Despacito” de Luis Fonsi. Lo hice en julio de 2016, sin otra expectativa que la de compartirlo con el equipo del laburo, de una manera muy rudimentaria (teniendo en cuenta las posibilidades tecnológicas que ya existían hace 7 años), pero consciente de que cada detalle sumaba a la construcción de ese encuentro. Lo terminé sin necesidad de aislar voces ni de recurrir a manuales técnicos, guiado por mi intuición musical y conociendo los límites de mis herramientas de audio. Cuando finalmente lo pude escuchar como una unidad, no dudé en subirlo al canal de Biribiri Records que apenas tenía 100 suscriptores en Youtube con unos pocos videos musicales. Tuvo muy buena recepción, los suscriptores llegaron a 500 en menos de una semana.

Uno de los hits de Biribiri Records fue la combinación entre Los Palmeras y los Beatles, ¿cómo se te ocurrió?

Esa quedó muy bien y fue uno de los hits de Biribiri. Un día, estábamos hablando de música con un amigo y de la nada me preguntó qué era lo que que hacía que una canción como “Bombón Asesino” funcionara tan bien y quedara en la cabeza de la gente. La volví a escuchar en ese momento y me gustó mucho el principio, con ese acordeón que “invita” a la canción, es como un “llamador”. Y la canción como que nunca pierde su conexión a la tierra, ese “Bombón asesino” remarcando en la “o” de bombón y remarcando “asesino” pero que se baile. Y en ese momento mientras escuchaba me hice la típica pregunta que me hago siempre como fan de los Beatles… “esto seguro que los Beatles ya lo hicieron”. Con ese “bum bum bum” para remarcar lo grave, se me vino esa batería de Ringo y ese ritmo que siempre mantiene como un loop en “Come Together”. Me di cuenta de que “Bombón…” y “Come…” estaban en Re menor ambas, entonces corrí a la computadora y empecé a ver qué podía hacer y salió así. La base de Lennon la saqué de la original de Abbey Road y el video es de John Lennon tocando solista en Nueva York.

¿Cómo trabajas en las ideas de los mashups que se vienen?

Cuándo empecé a tener un cierto nivel de “éxito” en la web, no me puse a pensar que tenía que sacar un mashup por semana o con un calendario. Lo que no quería era forzar las ideas, quería que salgan bien. Entonces empecé a tener carpetas en la computadora donde tiraba ideas, cosas que me venían a la mente cuando escuchaba canciones. Yo no quiero que las canciones queden como “ingeniosas”, quiero que queden bien, que sean armónicas. Yo también siempre fui abierto a los géneros a escuchar la música como música, no quedarse encasillado en un solo lugar. Por eso, quizás por mi amplitud musical, puedo encontrar cosas en lugares diferentes. Otro disparador es en la imagen [todos los mashups de Biribiri tienen un video que acompaña, que junta a los dos artistas en un videoclip]: o sea que lo visual para mí es tan importante como el mashup. Combinar, por ejemplo, a Alejandro Lerner con Iron Maiden tiene que quedar bien en el sonido y también en lo visual.

¿Te pasa que a veces querés juntar dos canciones y no van?

A veces hay que bancarse la ansiedad, traté de probar “Bohemian Rhapsody” con muchas canciones y no lograba engancharla con ninguna. En un momento trabajé con Beto Casella para Bendita tv que le gustó lo que hacía. Y durante un año le mandaba videos todas las semanas. Un día se me vino a la cabeza Esperando la carroza y todas las referencias a la Mamá Cora, todos los “mamá”. Ahí logré algo que no había pensado… canciones pero con películas. Quedó muy gracioso y me gusta mucho el resultado final.

¿Tuviste repercusión con algunos de los homenajeados?

El cantante de Los Palmeras [Rubén Deicas] me dijo que estaba muy contento por haber logrado cumplir el sueño de cantar con los Beatles (se ríe). El primero que me sorprendió fue Juanchi Baleiron, de los Pericos, que escuchó uno que había combinado a Pericos con Peter Gabriel y tiró muy buena onda en redes. El segundo fue Ricardo Mollo que también tiró buena onda con uno que hice con Divididos y los Beatles. Soy hiper fanático de Sumo de toda la vida y con este mashup traté que el video quede bien, me gusta que parece que Divididos está tocando con los Beatles, que haya cruce de mirada y que parezca íntimo.

¿Lo de Fito Páez en Vélez te sorprendió?

La cantidad de mensajes que me llegaron avisándome que Fito había hecho el bis de Vélez con la versión en vivo del mashup que hice para él fue increíble. Para mí fue una declaración de principios, voy a sacar algo de la red y lo voy a recrear. Fue un hecho artístico, como humanizar algo que había hecho una máquina. Muchos de los mensajes decían que Fito no había mencionado a Biribiri, pero eso es básicamente lo de menos. Para mí fue increíble, siento como que me invitó a su fiesta de cumpleaños. Arrancó diciendo “Surprise” y tocó algo que armé yo con mi computadora para más de 80.000 personas. Un regalazo.