octubre 16, 2022

Al interior de La jauría

La cinta colombiana ya es considerada entre las mejores producciones cinematográficas de la filmografía nacional

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía Cine Colombia

El primer largometraje del bogotano Andrés Ramírez Pulido se desarrolla en un centro de rehabilitación experimental en medio de la selva. Allí, un joven llamado Eliú (Jhojan Estiven Jiménez) se encuentra pagando una condena por haber asesinado a un hombre que confundió con su padre, en compañía de su amigo y cómplice “El Mono” (Maicol Andrés Jiménez). La jauría continúa con la tradición de un cine sobre niños y adolescentes que han perdido su infancia y juventud, y que se remonta a títulos como El limpiabotas de Vittorio De Sica y Los olvidados de Luis Buñuel, cintas que, a su vez, influenciaron el trabajo de Héctor Babenco (Pixote), Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) y, por supuesto, Víctor Gaviria (Rodrigo D, La vendedora de Rosas).

Al respecto dice su director: “Algo que siempre ha estado en mí consiste en dejar todas las referencias cinematográficas a un lado para poder sentirme un poco más libre. No quiero explorar la mirada de otro, sino tratar de encontrar mi propia mirada. Pero sin duda alguna, hay cineastas que me han influenciado, y las películas que más me conectan, no son solamente latinoamericanas, sino de todo el mundo. Sin embargo, ellas poseen algo en común y es que tratan sobre niños y adolescentes”.

Cortesía Cine Colombia

Partiendo de esa base, cuando le pedimos a Ramírez Pulido hacer una pequeña lista sobre esas películas, él nos respondió: “Quizás no vaya a citar a grandes maestros del cine, sino más bien a un grupo de pequeñas obras que me han conectado emocionalmente. Hay una bellísima cinta holandesa llamada Cowboy de Boudewijn Koole, acerca de una madre que no está y donde un padre y un niño intentan superar ese duelo. También está Corpo celeste, la ópera prima de Alice Rohrwacher, sobre una niña que hace una catequesis… No puedo dejar de lado a Los cuatrocientos golpes de Truffaut. Me parece que hace parte de esa tradición sobre niños perdidos a la que te refieres. Y, por supuesto, está la hermosa Crónica de un niño solo de Leonardo Favio, que hace parte integral de mis películas favoritas.

La jauría es un trabajo orgánico y visceral, en el que un grupo de jóvenes se enfrenta a la oscuridad de la naturaleza humana, Por eso es casi imposible, cuando se piensa en ella, no pensar en el cine de Víctor Gaviria. Ramírez Pulido, quien pertenece a una nueva y muy talentosa generación de nuevos cineastas coincide en ese punto; “Mi película intenta responder al paternalismo que tenemos los directores colombianos frente al cine de Víctor Gaviria. Y no lo digo como una actitud de rechazo. Yo considero que Gaviria es “el papá de los pollitos” y nuestra generación de cineastas ha estado muy influenciada por él, por Carlos Mayolo y por Luis Ospina. Creo que Gaviria hizo dos obras muy importantes, no solo paraquienes hacemos cine, sino para toda la cultura audiovisual en Colombia. Es inevitable que el cine de Gaviria no permee a los cineastas colombianos de hoy en día. Personalmente, no tuve presente de una manera consciente a Gaviria cuando hice La jauría, pero la película sí responde a un cine social latinoamericano hiperrealista.

Uno de los aspectos más impresionantes de La jauría está en las poderosas actuaciones de todo su elenco. Ante la pregunta de cómo se logró que estos actores naturales lograran impactar en la pantalla, Ramírez Pulido confiesa que le apasiona la dirección de actores, y que su película le debe mucho al proceso que llevó a cabo en sus cortos El edén, que estuvo en la Berlinale y Damiana, que estuvo en Cannes. Estos le llevaron a buscar una actuación orgánica y creíble en un contexto como el nuestro, tan influenciado por la obviedad de las telenovelas.

Cortesía Cine Colombia

Todo esto ha hecho parte de una búsqueda marcada por la intuición, la preparación y el acompañamiento. Como resulta apenas lógico, en esa búsqueda el casting ha sido fundamental. “Salimos a la calle a buscar chicos y vimos más de dos mil quinientos en Ibagué”, dice el director. “También intenté separarme de ese imaginario colectivo de chico marginal delincuente latinoamericano, para buscar otro sabor y otro aroma en ellos”. Le interesaba mostrar de otra manera los entornos violentos en los que crecen estos muchachos, y Eliú, el protagonista, es una evidencia clara de esa intención. “Su relación con la violencia no es por atracción, sino que es más bien algo implícito en su naturaleza”.    

En mayo de este año, la cinta ganó el Premio de la Semana de la Crítica en el Festival Internacional de Cine de Cannes, y Ramírez Pulido fue galardonado con el premio de la Sociedad de Autores y Compositores Dramáticos. Estos reconocimientos confirman a La jauría como una experiencia cinematográfica explosiva, y una de las mejores películas colombianas del año.

Parte de su gran encanto radica en una pregunta que plantea Ramírez Pulido: “¿Podemos ser diferentes, podemos superar el círculo de violencia que heredamos?”. Seguramente encontraremos parte de la respuesta en esta sorprendente película, disponible desde el jueves 20 de octubre en las salas de Cine Colombia. Las entradas pueden adquirirse en www.cinecolombia.com

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