La salsa sigue viva y NIA lo comprueba

El disco más reciente de la cantante y compositora canaria, Romería negra, es una declaración de que nunca hay que olvidar las raíces

septiembre 28, 2026

Cortesía prensa

Cuando se busca una carrera como músico, llega un punto en el que surgen dudas sobre si debe mantenerse fiel a su visión y construir un proyecto sólido paso a paso, o bien, si es mejor caer en fórmulas preestablecidas que garanticen un éxito inmediato, pero con el riesgo de que este sea efímero. A NIA le quisieron hacer creer que su sonido que bebe de la salsa y otros ritmos caribeños parecía “antiguo”, pero ella siempre ha tenido claro el camino hacia el que quiere dirigir su música y ha confiado en que es mejor rodearse de un público fiel y no de uno que vaya de paso. “Con este género tampoco se puede hacer eso”, dice sobre la búsqueda del “hit instantáneo”. “No creo que Héctor Lavoe o Willy Chirino pensasen, ‘Voy a hacer un hit’. No, porque ellos pensaban en contar y en dar lo que tenían dentro”.

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Con esto en mente, a finales de mayo pasado publicó Romería negra, un EP en el que continúa declarando el orgullo que siente por sus raíces canarias y su herencia como mujer negra que ya había enseñado en su primer larga duración. El disco suena a salsa, bolero, mambo y chachachá, pero también experimenta con un poco de música de club y corridos tumbados; es allí es donde radica la diferencia entre PaloSanto (2024) y este nuevo trabajo. Esta vez, la cantante quiso seguir ahondando en su identidad al tiempo que exploraba otras corrientes que, aunque parecen ser lejanas de su sonido insignia, tienen mucho que ver con la temática de corazones rotos que marca sus letras.

NIA juega con la definición de “romería”, relacionada con el jolgorio, y la contrasta con canciones que hablan sobre relaciones que llegan a su fin, por lo que el EP termina siendo una celebración del desamor. Cuando se habla de rompimientos o se viven de primera mano, es natural que el foco siempre esté sobre lo negativo, sin embargo, ella quería dar un vuelco de perspectiva. “Al final te das cuenta de que en el desamor se aprende muchísimo. Hay cosas que te hacen crecer y te hacen darte cuenta de las cosas que no quieres que te vuelvan a pasar. Incluso hay algo bonito, porque al final has querido muchísimo”, comenta.

Romería negra abre con ‘Te aconsejo que me olvides’, un tema que reconoce que a veces somos nosotros mismos los que le hacemos daño a quienes queremos. El tono cambia en ‘Qué pena’ y ‘Las ganas de odiarte’, donde los papeles se invierten, pero más allá del lamento, ambas canciones envían un mensaje de amor propio. ‘Tienes pendiente’ con Ms. Ambar es un corrido tumbado que se centra en el despecho y proporciona ese espacio de reflexión necesario para decir adiós de forma definitiva. Esta es la única colaboración en todo el EP y está inspirada en ‘200 copas’ de Karol G, pues NIA deseaba dedicarle una canción a su mejor amiga que pudieran cantar juntas en un bar tomándose unos shots de tequila. Los últimos dos cortes del disco, ‘Tiene que ser él’ y ‘Titi que fluya’, se presentan como los más luminosos ya que hablan de inicios y nuevas ilusiones.

Tal como hizo con PaloSanto, se juntó con productores que tuvieran una sensibilidad particular por la salsa, como el productor cubano Alean Imbert, con quien trabajó en varias canciones de su primer LP. La relación de trabajo de ambos ha fluido tan bien que cuando NIA le presenta una maqueta, él ya es capaz de decirle, “Yo creo que tu sonido es este y que esto, cuando la gente lo escuche, va a decir, ‘Esto es NIA’”. “Para la salsa, sí que es verdad que he intentado contar con él siempre. Tiene que ser él”, afirma la artista.

Imbert no es el único productor del álbum, de hecho, cada canción cuenta con uno distinto que le aporta variedad al trabajo entero. Por ejemplo, ‘Tiene que ser él’ fue coproducida por Alberto Martín y Sergio Vargas —este último también es su guitarrista. O, en el caso de ‘Tienes pendiente’, al tratarse de un género que se salía del área de experticia de la canaria, contó con el apoyo de Kenji Domínguez de Suena Tribu.

NIA describe esta nueva etapa como “más libre” puesto que pudo trabajar sin tantas presiones y reunió un equipo que sí creía en su visión de la música. Parte de esa libertad de la que habla tuvo que ver con la creación de su propio sello, Guaracha Records, y aunque admite que el proceso de ser una artista independiente que le apuesta a los ritmos tropicales no ha sido fácil, asegura que todo el esfuerzo vale la pena una vez ve materializadas las ideas que tiene en mente.

La cantante y compositora desea seguir estableciendo su nombre dentro del mundo de la salsa, siempre levantando en alto la bandera de Canarias: “De lo más orgullosa que estoy es de dónde he nacido, de cómo me han criado, de [venir de] una familia humilde. En Canarias hay riqueza musical, hay riqueza gastronómica; es un paraíso. Entonces, me gusta que la gente pueda conocer mi raíz a través de mi música. Yo siempre digo que para contar algo, hay que ser honesto y entregar tu verdad. Soy canaria con mi acento, mis palabras, mi todo, y lo intento reflejar en la música”.

Cada vez que entrega un disco, sea corto o largo, dice sentir un vacío que le impulsa a seguir creando cada vez más, por lo que pese a que desea llevar el mundo sonoro que creó en Romería negra a distintas ciudades, ya está pensando en lo que quiere para su futuro. “Aun siendo un sonido que asociamos a lo que escuchábamos de pequeños, se pueden hacer muchísimas cosas con la salsa”, apunta. “La salsa no está muerta y cada vez más artistas están en el número uno. Para mí, del género nace todo, entonces quiero seguir ahondando en ella y hay muchas historias que contar. Se pueden hacer muchísimas cosas con la salsa”. NIA se emociona al hablar de la música que la apasiona, tanto que se le salen un poco las lágrimas cuando lo hace. Agradece que artistas como Bad Bunny y Nathy Peluso aprovechen sus plataformas para que la gente se dé cuenta de que el género está más vivo que nunca, y es crítica con quienes lo consideran obsoleto. Aun así, se enfoca en lo positivo y su objetivo más claro, que engloba al resto, es el siguiente: “Yo quiero que la gente me reconozca como ‘NIA, cantante de salsa’”.

Ya lo está logrando.

MELISA PARADA BORDA

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