Niu Lai, el producto de cinco años de trabajo duro de Xin Yumeng, un hombre de 34 años que se educó en diseño de paisajes y Sun Lifang, su madre de más de 60 años. Con una inversión inicial de USD $200, su ascenso acelerado a la fama internacional ha resultado en ganancias superiores a los 4 millones de dólares.
Según Aurelio, un hablante nativo de chino, graduado de la Universidad de Estudios Extranjeros de Guandong, el título significa “una vaca” o “llamar a una vaca” en un sentido similar a decir “ven vaca, ven”. En las palabras de Yumeng, la película cuenta la historia de un becerro recién nacido que alcanza sus sueños de convertirse en un feroz guerrero. La narrativa también funciona como una reflexión de los aprendizajes de su propia vida.
A pesar de la crítica negativa inicial que emitieron las redes por la baja calidad de la animación, denominada como “peor que la IA” o “algo que ni la IA podría hacer”, la conversación en línea se ha transformado en una celebración de la creatividad de los artistas que perseveran ante las dificultades y desestimaciones de la industria audiovisual que cada vez más busca reemplazar el talento humano con nuevas tecnologías.
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Él cree que, para que una obra de arte sea bella o pulida, se necesita, sobre todo, una historia que cautive a las personas y les deje un mensaje duradero.
La madre del autor ayudó a escribir el guion de la obra, una experiencia que, según el creador, casi acaba con el proyecto, pero le ayudó a comprender lecciones de vida que vienen con los años. Además, usó equipos de segunda mano que lo acompañaron durante varias noches desde 11 p.m. a 1 a.m., perfeccionando y lidiando con errores de los programas de edición.
Destaca sobre todo el respaldo de su familia, quienes, al principio, consideraron el proyecto como una locura que no iría a ningún lado, pero, de todas maneras, le brindaron apoyo incondicional para sacarla adelante.
Debido a la poca cantidad de recursos en disposición del equipo, no fue posible imprimir carteleras oficiales, una necesidad que fue satisfecha por los propios trabajadores de los teatros y posibles fans. Videos en redes muestran decenas de publicidades echas con marcadores que promocionan esta obra de arte.
Aparte de las incesantes parodias y memes, se ha compartido un sentimiento colectivo de orgullo y admiración por la labor de Yumeng. Por ejemplo, algunos comentarios de Internet elogiaron la voz de Sun Lifang, quien interpretó una canción que encapsula perfectamente la maternidad desde la perspectiva china.
La función recaudó, aproximadamente, más de 20.000 veces su presupuesto estimado durante su primera semana en taquilla. Nada mal para un proyecto de un ciudadano chino común, oriundo de una familia humilde que nunca había producido una animación hasta este momento.

