En el primer semestre de este año se estrenaron dos películas que, aunque muy diferentes, pero también con mucho en común. Una es un sueño romántico que se convierte en pesadilla. La otra transforma un espacio de oficina en un reino infinito de terror psíquico. Ambas películas encajan perfectamente en la categoría de “terror moderno”. Ambas toman ideas del género y las infunden con una sensibilidad muy Generación Z. Y ambas fueron realizadas con presupuestos modestos por cineastas menores de 30 que construyeron sus bases de fans a través de canales de YouTube. Y ambos títulos batieron récords de público.
Obsession, del joven de 26 años Curry Barker, te sumerge en un escenario en apariencia típico de las comedias románticas norteamericanas: Bear (Michael Johnston) suspira por su compañera de trabajo Nikki (Inde Navarette). Piensa que es el amor de su vida. Ella lo considera solo un amigo, aunque sus interacciones tengan su cuota de coqueteo. El día en que planea finalmente invitar a Nikki a una cita, Bear casualmente encuentra un objeto en una tienda de curiosidades, que promete cumplirte un deseo si rompés la varita mágica. Ante la oportunidad de finalmente confesar sus sentimientos a Nikki, nuestro hombre la caga metafóricamente. Entonces, frustrado, parte el palito y desea que su enamorada lo ame más que a nadie en el mundo. El hechizo funciona… pero demasiado.
El escenario es el clásico “cuidado con lo que deseas porque se podría cumplir”, terreno fértil para desde Stephen King hasta Los Simpson. (De hecho, Barker se inspiró en un episodio de Los Simpson basado en un cuento de W.W. Jacobs, de 1902). El tono pasa de un terror lento a una locura total, sostenido por un elenco de prácticamente desconocidos.
La carrera de Barker ya ha acelerado de cero a cien. Como varios cineastas prominentes del género de terror (notablemente el autor de Get Out, Jordan Peele, y Zach Cregger de Weapons), comenzó como comediante de sketches antes de aprovechar sus habilidades para atraer audiencias en las redes. Después de que Obsession se estrenara en la sección Midnight Madness del Festival Internacional de Cine de Toronto en 2025, Focus Features la adquirió por 15 millones de dólares. Se estrenó en tercer lugar en recaudación y, contra toda lógica, vio cómo los espectadores aumentaban casi un 40 por ciento (!) en su segundo fin de semana, un salto prácticamente inaudito. Y podría haber sido la número uno en EE.UU. si no hubiera sido por el estreno de otra película de terror igualmente ingeniosa.
Backrooms es la creación de Kane Parsons, un joven de 21 años de San Francisco que había estado publicando una serie de clips de falso metraje, centrados en un enigmático instituto que estudia espacios misteriosos que desafían la física, conocidos como “backrooms”. Esos cortos –un subgénero de terror conocido como creepypasta– atrajeron la atención de la exitosa productora A24 y el chico conocido como @KanePixels de repente se encontró con un suculento contrato.
El film debut de Parsons construye una mitología mareante y minimalista a partir de sus cortos. La historia sigue a Clark (Chiwetel Ejiofor), un gerente de un emporio de muebles en Silicon Valley. Una noche, Clark ve lo que parece ser un rayo de luz que entra por una grieta en la pared del sótano de la tienda. Aún más extraño: puede simplemente atravesar la pared y se encuentra explorando una serie interminable de pasillos y rincones subterráneos de formas extrañas. Se lo menciona a su terapeuta, Mary (Renate Reinsve de Sentimental Value), que piensa que Clark está teniendo un colapso. Entonces, Clark desaparece de repente. Mary va a la tienda, que se ve abandonada, y también descubre esos backrooms. Y allí va..
Al momento de escribir esto, Backrooms recaudó más de 200 millones de dólares a nivel mundial y superó a Marty Supreme como la película más taquillera de A24 a la fecha, minetras que Obsession es el mayor éxito de Focus Features. El hecho de que estas dos películas se estrenaran casi en la misma semana fue pura coincidencia, pero su contundente efecto combinado arrasó con la competencia de The Mandalorian y Masters of the Universe.
La pregunta ahora es: ¿estamos al comienzo de un renacimiento del horror de la Generación Z, impulsado por una tormenta perfecta de jóvenes talentos, nueva tecnología y fandom de redes? ¿O es simplemente la cresta de una ola que se ha estado formando durante mucho tiempo? Antecedentes como los del los hermanos Danny y Michael Philippou –gemelos conocidos por su seudónimo de YouTube RackkaRackka, donde sus videos violentos y locos fueron abrazados por millones de espectadores— y el actor hawaiano convertido en creador de contenido Mark Fischbach navegaron por las redes demostrando a una generación más joven cómo se podía traducir las bases de fans digitales en audiencias de cine en la vida real. Pero sí, podríamos estar ante una moda pasajera, una anomalía antes de la próxima avalancha de tanques industriales. Sin embargo, tanto Obsession como Backrooms han aprovechado canales alternativos, promoción de boca en boca y el desgaste de las grandes franquicias que ha llevado a la generación de 18 a 28 años a buscar otros contenidos. Las opiniones sobre estas películas pueden variar, pero es innegable que están definiendo un estilo propio y distinto. ¿Evolucionarán como movimiento genuino? En algún lugar, un adolescente con un celu y un montón de ideas espera convertirse en el próximo fenómeno viral. Y parecería que nunca fue mejor momento que ahora para que ese tipo de deseos se haga realidad.


