Un Mundial pero, ¿a qué precio?

Desde 2010, no ha habido ni un solo año en que la celebración del próximo Mundial de fútbol en Qatar no sea objeto de controversias. Y aún sigue en pie

Por  MELISA PARADA BORDA

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La Copa Mundial de la FIFA se realizará entre noviembre y diciembre en Qatar.

FIFA

“Por alguna razón yo había pasado a ser la acusada”, escribió la licenciada en relaciones internacionales y derecho internacional Paola Schietekat en su relato Un mundo que parece odiar a las mujeres. Allí cuenta cómo cambió su vida el seis de junio de 2021, mientras se desempeñaba como economista conductual del comité encargado de la organización del Mundial en Qatar, Supreme Committee for Delivery & Legacy. Aquel día, un conocido de la comunidad latina en la ciudad de Doha irrumpió en su departamento cuando ella dormía y procedió a agredirla físicamente.

Negándose a mantenerse en silencio, Schietekat tomó todas las evidencias necesarias para proceder con la denuncia y una vez obtuvo el certificado médico, acudió a la Policía en compañía del excónsul de México en ese país, Luis Ancona. El diplomático le recomendó ir hasta las últimas instancias del caso, pero no contaban con que la agresión fuese desestimada y que ella fuese acusada del delito de “fornicación”, que en Qatar puede darles a las mujeres musulmanas una condena de hasta siete años de cárcel y 100 latigazos. ¿Cómo sucedió? Increíblemente, poco después de haber establecido la denuncia, la Policía le solicitó acudir a la estación y allí descubrió que el agresor aseguró que ambos mantenían una relación sentimental extramatrimonial, de allí el “delito”.

A Schietekat no se le otorgó ningún traductor durante todo el proceso y las ayudas de la embajada de su país en Qatar fueron casi nulas. De hecho, le comentó a W Radio México que al momento de comparecer ante la justicia no le fue asignado ningún abogado, teniendo que costearse por cuenta propia una abogada que, si bien la acompañó en la primera audiencia en enero, en la segunda no la representó por falta de dinero. Y lo que es peor aún, ningún representante de la embajada mexicana hizo presencia en la audiencia.

Lo más frustrante es que aquel hombre fue absuelto del cargo de agresión al no tener pruebas de su ingreso a la fuerza al departamento, no obstante, la Policía no dudó ni dos veces en creerle cuando este aseguró que ambos tenían un noviazgo.

Afortunadamente, la licenciada pudo salir del país y como en México las relaciones fuera del matrimonio no son consideradas como un delito, no corre el riesgo de ser extraditada. Sin embargo, Schietekat tuvo que dejar el trabajo de sus sueños por culpa de una justicia patriarcal y la falta de preparación del equipo de su embajada que, de haber tenido pleno conocimiento del funcionamiento del sistema de justicia del país árabe, pudo haberle evitado la constante revictimización que ha tenido que enfrentar desde aquel seis de junio.

En las próximas semanas tendrá la tercera audiencia en la que espera ser absuelta un delito machista que jamás cometió, con el fin de poder regresar. Esta vez, la cancillería de México le ofreció los servicios del consultor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores para representarla.

Desconocimiento de las leyes contradictorias

Qatar ha sido aplaudido como uno de los países de Oriente Medio con mejores condiciones para las mujeres en materia de derechos humanos, el asunto es que muchos de estos avances como el acceso a la educación, los viajes y la toma de decisiones sobre sus hijos están condicionados por la tutela masculina.

Según el informe Everything I Have to Do is Tied to a Man (2021) de Human Rights Watch (HRW), dicho sistema les niega a las mujeres el derecho de tomar decisiones importantes sobre sus vidas. “La tutela masculina refuerza el poder y el control que tienen los hombres sobre las vidas y elecciones de las mujeres y puede alentar o propiciar situaciones de violencia”, explicó en ese entonces Rothna Begum, investigadora senior de la organización.

Leyes que respaldan a los hombres y culpabilizan a las mujeres hay muchas, al igual que aquellas que condenan la sola existencia de personas de la comunidad LGBTIQ+. De modo que la preocupación que han despertado casos como el de Schietekat es cómo el desconocimiento de las normas del país árabe y las limitaciones del idioma afectarán a los y las fanáticas del fútbol que planeen asistir al campeonato mundial.

Un Mundial envuelto en polémicas

Desde el momento de su elección sobre Estados Unidos como sede en 2010, el campeonato que se realizará a finales de 2022 ha ido de polémica tras polémica por la corrupción y las violaciones de derechos laborales y humanos, iniciando por el caso conocido como Qatargate. Tal escándalo destapó una serie de sobornos que favorecieron a Qatar en la votación, resultando en la suspensión de varios funcionarios de la FIFA, incluyendo Michel Platini y el expresidente de la organización Joseph Blatter.

A la cuestionable elección se sumaron las constantes vulneraciones de los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las obras de infraestructura para el Mundial. En 2016 Amnistía Internacional (AI) publicó un informe en el que denunciaba las paupérrimas condiciones de trabajo a la que eran sometidos, especialmente los inmigrantes, en la construcción de nuevos estadios y reparación de muchos otros. El informe revelaba que más de un centenar de trabajadores se veían obligados a vivir y trabajar en condiciones precarias, poniendo en riesgo su vida bajo amenazas para no hablar al respecto.

Las cifras de muertes de trabajadores han sido fuertemente discutidas en la última década, ya que mientras ONGs, el diario The Guardian y embajadas de países como India, Nepal y Bangladesh han reportado entre 6,000 y 10,000 decesos relacionados con las construcciones, otras organizaciones como la Organización Internacional del Trabajo en Qatar han asegurado que dichos reportes no discriminan entre la actividad económica de los ciudadanos. Por ello es que a meses de la Copa no se ha podido establecer una cifra exacta.

La más reciente fue publicada a finales del año pasado por la Organización Mundial del Trabajo, que reportó un total de 50 fallecimientos de trabajadores en 2020, un poco más de 500 heridos y cerca de 38 mil con lesiones durante las largas jornadas. Hay quienes dirán que “no ha habido tantas muertes” como se ha mostrado en los medios, pero el problema es que absolutamente nadie debería morir a causa de la explotación laboral.

Un silencio ensordecedor

Son contados los futbolistas que se han pronunciado sobre las controversias que han empapado a Qatar 2022 desde hace más de 10 años, pero el caso que más ha sonado es el de Toni Kroos, futbolista alemán, quien el año pasado expresó su descontento por la próxima sede del Mundial. “Los trabajadores inmigrantes están sometidos a jornadas sin descanso bajo tórridos 50 grados, sufren una alimentación insuficiente, sin agua potable y a temperaturas de locura”, dijo el jugador alemán en marzo, cuestionando a su vez que la homosexualidad allí sea considerada como delito.

La Real Asociación Neerlandesa de Fútbol (KNVB por sus siglas en neerlandés) también expresó su consternación con los reportes de miles de muertes durante las obras de adecuación del país para la copa: “La KNVB nunca estuvo a favor de realizar el Mundial en Qatar y desde luego no aprueba el trato que los obreros migrantes reciben ahí”. Posteriormente, la Federación danesa de Fútbol (DBU) se sumó a los reclamos y le solicitó a la FIFA que se encargase de garantizar buenas condiciones para los trabajadores migrantes. Además, jugadores de Noruega, Dinamarca, Alemania y Holanda han protestado en la cancha durante las fechas de eliminatorias en Europa.

Por su parte, las respuestas de la FIFA han sido más bien escuetas, publicando comunicados que parecen emitirse por salir del paso como la vez en que The Guardian denunció 6,500 muertes de trabajadores migrantes. “La frecuencia de los accidentes en los sitios de construcción de la Copa Mundial FIFA ha sido baja a comparación de otros proyectos más grandes de construcción alrededor del mundo”, declaró la organización en ese entonces.

A pesar de que estas y otras cuestiones más han sido discutidas desde 2010, han primado otros intereses en lugar de tomar medidas que realmente garanticen el respeto de los derechos de todas las personas involucradas en el campeonato. Hay mucha tela que cortar pero bueno, podemos respirar un poco porque las autoridades de Qatar han dicho que no hay nada de qué preocuparse.