Travis Scott pasa el rato con sus increíbles amigos en ‘Jackboys 2’

La secuela del exitoso Jackboys de 2019 presenta el sello Cactus Jack del rapero

Por  MOSI REEVES

Edward Berthelot/Getty Images

Travis Scott

Jackboys 2

Yeah, man, I swear these old niggas kill me”, rapea Travis Scott con su típico flow melódico en ‘Champain & Vacay’. La respuesta de la estrella de Houston a ‘So Be It’ de Clipse, donde Pusha T criticó a Scott por su “falta de lealtad” hacia sus mentores y amigos del pasado como Kanye West y Drake, parece relativamente suave. La ironía, sin embargo, es que Scott ya no es joven. A sus 34 años, ha sido una estrella desde Days Before Rodeo, de 2014, y lo que lo caracteriza ya se ha vuelto familiar: las armonías acuosas y ligeramente distorsionadas, las insistentes metáforas sobre el lujo y la forma en que puntúa sus versos con improvisaciones. En sus mejores momentos, Scott da forma a estos tropos como “Astroworlds inmersivos”, creaciones donde la sonoridad es tan deslumbrante que uno tiende a pasar por alto su exterior de plastilina y la falta de matices y frisson. Pero una década es mucho tiempo para pasarlo en la realidad virtual.

Jackboys 2, una secuela del EP de 2019 Jackboys, puede estar pensado como una presentación del sello Cactus Jack de Scott y actos como Don Toliver, Sheck Wes, SoFaygo y Wallie the Sensei. Pero al final suena a Scott y a sus increíbles amigos. Aquí, el rapero acapara la mayoría de los temas junto a invitados de lujo como Playboi Carti y Future (‘Where Was You’), Tyla y Vybz Kartel (el tropical ‘PBT’), Youngboy Never Broke Again (‘Outside’) y 21 Savage (‘Kick Out’). El proyecto, de casi una hora de duración, está repleto de citas de Bun B, el héroe de UGK, que parecen diseñadas para hacer de Jackboys 2 una superproducción del tamaño de Texas. “Esta mierda se vuelve intergaláctica”, promete Don Toliver en ‘Champaign & Vacay’.

A su favor, Scott intenta rapear con un poco más de fuerza de la habitual, especialmente en ‘Kick Out’ y ‘Dumbo’, en donde alardea: “Chain on ice cream, don’t melt”. Hay una buena producción, sobre todo de los productores F1lthy y Glasear en ‘Where Was You’, que flota con una extraña melodía parecida a un clavicordio. Pero todo suena pavimentado en el mismo ritmo de trap, un requisito básico para el rage rap. Las canciones serpentean sin nada más que sentimientos banales para distinguirlas, como Scott afirmando: “I’m sittin’ courtside, can hit the ref with a tech/Lambo door suicide, she get blessed if we mesh” en ‘Contest’.

Sin embargo, hay algunos buenos golpes, como cuando SahBabii afirma: “Rainbow diamonds, this shit on me blingin’/Stepped out of the jeweler, bought a gay parade (wow, wow)” en ‘Beep Beep’. Kodak Black inserta patetismo en ‘Florida Flow’ cuando rapea: “I don’t wanna live too long, too old, but I don’t wanna die this young/All I know if ‘trol pull us over, this bitch better hide this gun”. Y GloRilla aprovecha su cameo en ‘Shyne’ para rapear: “My only regret is bein’ too young to fuck Matthew McConaughey”. En definitiva, Jackboys 2 se desarrolla como una película mediocre de Netflix, entretenimiento nocturno divertido pero difícil de recordar al día siguiente.

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