Al pensar en el nuevo disco de Juan Pablo Vega, es inevitable recordar que Andrés Cepeda acaba de ganar un Grammy Latino por Mejor Álbum de Pop Tradicional con Bogotá. Y a partir de ese punto la memoria empieza a rescatar los recuerdos de grandes canciones que hablan sobre la experiencia de vivir en la capital colombiana; recordamos ‘Candelaria’ (Distrito), ‘Altísimo’ (Héctor Buitrago con Andrea Echeverri y Álex Ubago), ‘Pogotá’ (Agony), ‘El blues del bus’ (Banda Nueva), ‘Mi generación’ (Poligamia) o ‘Bailando triste’ (Nicolás y los Fumadores), por mencionar unas pocas.
Aunque cuesta definir musicalmente el sonido que podría identificar a la ciudad, sí parece haber un espíritu que la define desde lo agridulce, desde esa idea de un sol radiante que amenaza con aguaceros torrenciales, y millones de personas que han aprendido a disfrutar la vida entre el granizo y la insolación.
Bogotá es una ciudad a la que llega todo el mundo, pero muy pocos parecen sentirla propia. Una tierra de nadie que recibe gente de todas partes, con una vida cultural muy rica, una desigualdad infame, unos cerros hermosos y un tráfico siempre estreñido.
Todos esos claroscuros, esas contradicciones, la hacen sorprendente, maravillosa, y han inspirado el nuevo álbum de Juan Pablo Vega, Cachacoleto. “El cachacoleto es la celebración de vivir en Bogotá, La grandeza de esta ciudad se debe a quienes transitan en ella, y al eco que dejan por su paso”, dice el músico.
El título del álbum tiene origen en la mezcla del “cachaco” bogotano, que muchos perciben como un tipo aburrido, que no sabe bailar, que en tierra caliente usa medias blancas con chancletas, y su encuentro con el “coleto” de la costa, un personaje de alegría estridente y colorida, que se maravilla al escandalizar a sus compatriotas del interior.
Entre funk, son, bolero, salsa, bambuco y otras yerbas, Vega rinde tributo a todas las músicas que lo influenciaron al vivir en Bogotá, evocando el espíritu de Sidestepper, Meridian Brothers, Los Pirañas, Sidestepper, La 33 o el Bloque, abanderados de lo que uno podría entender como un sonido “Cachacoleto”.
Este es, sin dudas, uno de los mejores discos colombianos de 2025, de los que uno quisiera disfrutar en un buen vinilo porque fue hecho para perdurar.
“Cachacoleto nace del privilegio de habitar un lugar que contiene muchos lugares. Soy el resultado de aquellos y aquellas que trajeron sus ecos”, ha dicho Juan Pablo.
‘Cachacoleto’
“Es un inicio relativamente agresivo, acompañado de un beat pesado, con una lista de infaltables para el oficio de hacer música desde mi esquina. Un riff complejo, doblado por casi todos los instrumentos, con muchísimo movimiento”.
‘Teresa’
“Originalmente pensé que era un zouk, pero consultando con amigos que saben del tema, me dicen que es un kompa. ‘Teresa’ fue hecha para suscitar esa nostalgia noventera que me atraviesa cuando escucho a Chichi Peralta o Tal para cual del Joe Arroyo. Me evoca esos años preciosos, de mucha ingenuidad, a mediados de los 90”.
‘Las canas de mi amor’
“Es la manifestación más pura de amor que haya escrito. Es un yambú tocado por mi amigo Fabio Ortiz, donde el tambor es el eje central, conduce el tema y los synths ornamentan por ahí. Personalmente, pienso que es de mis mejores trabajos de producción”.
‘Cuando tú me querías’
“Siempre quiero que en mis discos haya un bolero. Creo que el bolero es, quizás, lo más transversal en mi carrera, y en esta oportunidad quise llamar a uno de mis cantantes favoritos, Chabuco, que con su voz pone la canción en ese espectro sesentero de Joe Cuba Sextet”.
‘El atravesado’
“Mi fascinación por la salsa setentera —por su sonido, por sus historias y sus personajes— me llevó a escribir esta canción, que habla de un amigo que quiero mucho. Es una coproducción y coautoría con mi querido Miguel Rico, y la grabé hace aproximadamente ocho años en los estudios de Audiovisión, en Bogotá”.
‘Nada que me pagan’
“Una salsa cachaca, muy inspirada en la burocracia que vive el músico para recibir su pago. Cuando la produje, tuve como referencia ese sonido absurdo y satírico de Meridian Brothers, que tanto me ha inspirado. En mi cabeza, ellos son pioneros de ese concepto del ‘Cachacoleto’”.
‘Sale el sol’
“Es una canción de trasfondo social, utilizando el blindaje de la alegoría. Le guardo un cariño especial porque la escribí con mi esposa, Estefanía Piñeres, y con Álvaro Buendía”.
‘Vamos tú y yo’
“Creo que es la canción más ‘Juan Pablo Vega’ del disco. El rocksteady es un género en el que me gusta mucho moverme, y esta vez lo hago con uno de los artistas que más me ha influenciado: Guillermo Bonetto de Los Cafres. Una canción escrita con mis queridos amigos, El David Aguilar y Ulises Hadjis”.
‘Cra. 7 con 26’
“Habla de regresar a la simpleza de la vida en un punto emblemático de Bogotá, la carrera Séptima con calle 26. Habla también de cuando me sentaba en un andén a ver pasar la vida, tomando trago barato, con mucho tiempo disponible. Escrita con Ruzto, uno de los raperos y beatmakers que más respeto en Colombia”.
‘Envidia’
“Una colaboración pendiente con mi amigo Alexis Play. Era una sesión pendiente donde nos dimos la oportunidad, en doble vía, de evitar nuestros lugares comunes. Salió una canción rara, sórdida”.
‘1985’
“En mi cabeza es un pasillo; genera una melancolía rola; instrumentalmente narra uno de los años más complejos para Colombia y para Bogotá. Fue el año en que nací. La escribí originalmente para un corto de mi esposa que tocaba el tema de los desaparecidos en la toma y retoma del Palacio de Justicia en el 85”.


