Susan Sarandon, además de ser reconocida por sus papeles en filmes como Thelma y Louise y Dead Man Walking, también lo ha sido por su activismo por la defensa de los derechos humanos. En los últimos años, la actriz estadounidense ha sido de las celebridades que más han pedido que se detenga el genocidio del pueblo palestino en Gaza, una postura que le ha traído consecuencias laborales.
Te puede interesar: La guerra de Trump contra Irán está construida sobre mentiras y fantasías
En su reciente visita a España con motivo de los Premios Goya, Sarandon ofreció una conferencia de prensa en la que además de hablar sobre cine, profundizó en las repercusiones negativas que ha tenido en su carrera el posicionarse tan abiertamente frente a las injusticias. “Creo que deberíamos poder decir lo que pensamos sin temor a no poder trabajar de nuevo”, respondió ante la pregunta de un periodista sobre el silencio de la industria cinematográfica de EE.UU. frente a las políticas de Donald Trump. “Hollywood nunca ha sido político. A Hollywood le importa si envejeces o si engordas”.
En otro momento, profundizó en las razones detrás de sus pocos papeles en largometrajes de gran magnitud en los años recientes, dando a entender que fue puesta en “la lista negra” de Hollywood: “El primero de noviembre fui despedida de mi agencia, específicamente por marchar y hablar públicamente sobre Gaza, por pedir el cese al fuego. Y se me hizo imposible siquiera estar en televisión. No sé si esto ha cambiado últimamente, pero tampoco pude trabajar en ninguna película grande relacionada con Hollywood”.
Su último papel notable en una producción hollywoodense fue como Victoria Kord en Blue Beetle (2023), desde entonces, ha participado en otros proyectos de menor escala. Sobre esto, la actriz continuó explicando que, pese a que Hollywood le cerró las puertas, ha encontrado en el cine independiente y en el teatro formas de continuar trabajando. “Terminé encontrando agentes en Inglaterra e Italia, y trabajé allí”, añadió. “Acabo de filmar una película en Italia e hice una obra de teatro por unos meses. Pero tengo conocimiento de un director italiano a quien le pidieron que no me contratara, y eso fue hace poco. Él no hizo caso, pero tuvo esa conversación”.
Sarandon viajó a Barcelona para recibir el Goya Internacional, un reconocimiento que le fue otorgado por la Academia Española de Cine por su notable trabajo como actriz, pero también por su fuerte compromiso social y político. Durante su discurso de aceptación en la entrega número 40 de los Premios Goya, se le quebró la voz mientras agradeció el sentirse acompañada en medio de un mundo dominado por la violencia.


