Silvana Estrada florece en Vendrán suaves lluvias

El segundo álbum de estudio de la cantautora veracruzana es una obra solemne sobre aceptar las despedidas y abrazar el duelo

Por  MELISA PARADA BORDA

Cortesía prensa

Silvana Estrada

Vendrán suaves lluvias

Casi que inmediatamente después de presentar Marchita en 2022, Silvana Estrada entró al estudio con todos los ánimos de trabajar en lo que esperaba se convirtiera en el sucesor de su debut. El desconcierto la golpeó de frente cuando vio que las canciones no le fluyeron como imaginaba. Decidió continuar de gira con el disco que la hizo merecedora de halagos, hasta que una lesión en su médula espinal la obligó a hacer una pausa y después su mundo se volcó tras el asesinato de su mejor amigo y su hermano.

Con su vida hecha trizas y con un bloqueo creativo que parecía no ceder, se preguntó si iba a ser capaz de publicar un nuevo disco. “Llevaba un año y medio intentándolo, y nada me gustaba”, recuerda. De repente, cerca al ahora doloroso cumpleaños de uno de sus amigos fallecidos, recibió una invitación para participar de un homenaje a Lhasa de Sela en el otoño boreal de 2024. Las oportunidades son de quien las toma, así que terminó viajando a Montreal para grabar con los músicos de la difunta artista, con quienes pudo hacer la mitad de un álbum en cinco días. Luego de otras sesiones en Barcelona, Ciudad de México, Los Cabos y Skopje, el trabajo estuvo listo.

Ese disco es lo que hoy conocemos como Vendrán suaves lluvias, uno de los álbumes más esperados de 2025 pues, con su LP debut, Silvana ya había enseñado su habilidad para hacer música que se note que fue hecha con amor.

El álbum da una cálida bienvenida con ‘Cada día te extraño menos’, canción que habla sobre saber decir adiós a tiempo y con dignidad, y que cuenta con arpegios luminosos que establecen un tono más positivo. ‘Dime’ continúa con esta vivacidad y la maximiza al introducir metales suntuosos, cuerdas envolventes y percusiones penetrantes. Este tipo de arreglos orquestales, que también destacan en otros cortes como ‘Flores’ o ‘No te vayas sin saber’, impregnan de solemnidad al trabajo al tiempo que complementan la voz de Silvana sin opacarla.

Después de ‘Dime’ sigue una serie de canciones publicadas como sencillos. ‘Lila Alelí’, nacida entre la nostalgia por Veracruz y la conexión con la naturaleza, evoca al merengue clásico de Juan Luis Guerra a la vez que Silvana canta sobre no quedarse donde no la quieren. ‘Good Luck, Good Night’ continúa dejando entrever las inspiraciones de la veracruzana al tratarse de una ranchera, muy al estilo ‘Que te vaya bonito’ de Chavela Vargas, que sonaría en esas cantinas en donde se apaciguan las penas con alcohol. Aquí, la cantautora parte del dolor más no lo acompaña de melancolía, sino de rabia pura, derivando en uno de sus cantos más viscerales. Por su parte, ‘Flores’ es más gentil, pero cuando parece haber terminado, hay una explosión orquestal a modo de epílogo.

‘Tregua’ es un corte más sosegado cuya guitarra posee la sutileza de una bossa nova y, aunque se encuentra justo en la mitad de Vendrán suaves lluvias, bien podría pertenecer al universo de Marchita. Esta relación cobra sentido al entender que fue una canción nacida en la pandemia que aborda los pensamientos tan complejos que surgen de la soledad.

Una de las cualidades que han hecho que Silvana se destaque como artista es el poder traducir sentimientos y emociones muy específicos en palabras. Su pluma es habilidosa y es por eso que ‘Como un pájaro’ está al nivel de otros títulos como ‘Te guardo’ o ‘Sabré olvidar’ al contener una de las letras más hermosas de su discografía. Versos como, “Mientras todo el mundo duerme/yo me trato de sanar”, o el mismo coro (“Y yo que no soy más que un mar de dudas/que sola con mis sombras me tropiezo/te canto como un pájaro en la bruma/y todo lo que fuimos lo lamento”) se sienten humanos y sinceros. Pese a haber sido escrito mucho antes de iniciar el trabajo, el tema refleja las inseguridades que sintió al haberse encargado ella misma de la producción, pero a su vez habla del hacerse cargo de las situaciones. “Es la definición de mi vida. Soy bastante caótica, neurodivergente, me cuesta mucho ordenarme”, reflexiona.

El último trío de canciones no da tregua. ‘Un rayo de luz’ retoma la visión que tenía Chavela sobre la muerte y refleja la dualidad del duelo, donde es imposible no extrañar (“El brillo del sol ya no me arranca del frío/devuélvanme a mis amigos”), pero eventualmente se tendrán que hacer las paces con la ausencia física (“¿Cómo será de hermosa la muerte que nadie ha vuelto de allá?”). Todo esto ocurre mientras la guitarra de Silvana, el piano de Roberto Verástegui y los arreglos orquestales de Owen Pallett –interpretados por la Fame’s Skopje Studio Orchestra– provocan una espiral de emociones desgarradoras.

Enseguida, hay un momento de calma y ternura gracias a ‘No te vayas sin saber’, cuyas notas de arpa suenan a amanecer y cuya letra, en palabras de la cantautora, “Es la manera más sana que he encontrado de despedirme”. El LP cierra con ‘El alma mía’, donde se puede escuchar la voz de El David Aguilar en armonía con la de Silvana. Inspirado en el canto cardenche, es un tema minimalista que se centra en el sentimiento que reflejan pocos versos.

Esta colección de 10 canciones puede entenderse como una respuesta a la oscuridad de Marchita: la pena ya no agobia; se vuelve transitable. Vemos a una Silvana que juega con el humor para no ensimismarse en la tristeza, que admite que a veces no hay que buscarle el lado bueno al malo y que entiende que hay dolores que ya son parte de ella pero no por eso dejará de andar. Al mismo tiempo, es un álbum en el que las orquestas cobran un papel más protagónico y amplifican la interpretación vocal de la mexicana, quien, en su labor como productora, logró transmitir todo lo que estaba en su cabeza y más. “Tenía una imagen de lo que quería decir, y la música me rebasó”, cuenta. “Al final no solo dije lo que quería decir, sino que lo dije mucho mejor de lo que las palabras hubieran permitido”.

Con Vendrán suaves lluvias, Silvana Estrada se acerca un poco más hacia ese cielo de cantautoras que son estrellas fijas en el firmamento de Hispanoamérica.

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