Papa Roach, enfrentándose a su ego

La banda californiana se mantiene firme, a pesar de sus demonios, y vuelve al ruedo con Ego Trip

Por  MARTÍN TORO

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Jerry Horton (guitarra), Tony Palermo (batería), Jacoby Shaddix (voz), Tobin Sperance (bajo).

DARREN CRAIG

Papa Roach fue fundada a comienzos de los 90 por el vocalista Jacoby Shaddix y sus amigos del colegio. Después de grabar un par de EP, en 1997 la agrupación lanzó su primer álbum de estudio, Old Friends from Young Years. Pero con su segundo disco, Infest, el grupo encontró el éxito comercial con canciones como ‘Last Resort’ y ‘Between Angels and Insects’. Desde entonces, la música de Papa Roach ha fluido constantemente, con un total de 10 álbumes en los últimos 25 años.

Las amalgamas entre rap, pop, punk y hard rock fueron las que le dieron un lugar a Papa Roach desde sus inicios en la creciente escena post-hardcore de comienzos de los 2000, pero sus sinceras y punzantes líricas, escritas por Shaddix, se encargaron de conquistar y conmover los corazones de miles de fans alrededor del mundo. A lo largo de su carrera, la agrupación ha experimentado múltiples altibajos, muchos de ellos, a causa de los problemas de alcoholismo y abuso de sustancias por parte del vocalista.

A mediados de 2012, Shaddix sintió que tocó fondo y que era el momento de replantear su vida. Dejó las drogas y el alcohol, y se embarcó en la ardua e incesante tarea de mantenerse sobrio, cosa que pudo hacer hasta mediados de 2020 cuando la pandemia azotó y se vio de nuevo utilizando marihuana. “Comencé a fumar yerba, y solo era cuestión de tiempo para volver a tomar la botella”, confiesa. Fue en ese momento en el que Shaddix dio un grito de auxilio, y la agrupación tomó la decisión de alquilar una casa en el sur de California para internarse y hacer algo por sus vidas. “Llegó un momento donde la ansiedad comenzó a atormentarnos completamente y sentimos que teníamos la obligación de capturar ese momento de urgencia que nosotros y el mundo estábamos viviendo. Teníamos que seguir siendo creativos y tuvimos la oportunidad de lanzar todo sobre el camión y ver qué sucedía”, dice el bajista Tobin Esperance desde una habitación de hotel en Minneapolis, Minnesota.

Una vez que todo estaba bajo control, la banda formó el ambiente creativo perfecto para componer “uno de los discos más dolorosos que han escrito en mucho tiempo”, según cuenta su vocalista. Por momentos, la intensidad y la complejidad de despejar el alma atormentaban a Shaddix y lo hacían dudar si esto realmente era lo que querían exponer en el álbum. “Mi mente decía: ‘No, no quiero hablar de esto. No podemos sacar este disco, me pinta como una mala persona’”. Estas inseguridades con el tiempo fueron yéndose y dejaron como resultado Ego Trip, el décimo primer álbum de estudio de Papa Roach.

“Nadie es perfecto. Pero creo que plasmar todo esto en una canción te lleva a sanar un poco y eso hace parte de mi experiencia como ser humano. Es fabuloso poder estar en paz con ciertas mierdas que te destruyen la cabeza por dentro”, comenta Shaddix.

RENACER DEL SER: Ego Trip es el décimo primer álbum de estudio de Papa Roach, luego de haber publicado en 2018 Who Do You Trust.

Un nuevo álbum suele implicar para una banda un cambio, una metamorfosis, al igual que una transformación espiritual, musical y estética, y aunque el proceso de composición fue un balance entre lo traumático y lo catártico, el guitarrista Jerry Horton admite que la producción para Ego Trip posiblemente fue la más divertida de sus carreras. “Este disco tiene otro tipo de energía, es un álbum más arriesgado, por ejemplo, el disco anterior salió de muchas canciones que sobraron de Crooked Teeth (2017), y lo hicimos muy rápido. Y esta vez nos inspiró mucho también la energía de nuestro álbum debut, pusimos esas viejas canciones para inspirarnos con esos sonidos que al principio nos ponían los pelos de punta”, dice el guitarrista.

Para encontrar el sonido de Ego Trip, Papa Roach se enfocó en buscar ese tipo de riffs que te hacen salir corriendo por tu guitarra para ir a aprenderlo, pero detrás de todo esto hubo quizá una experiencia que marcó profundamente a todo el equipo detrás del disco: los viajes psicodélicos. “Durante la producción del disco, cuando estábamos viviendo en la casa alquilada, experimentamos con sustancias psicodélicas. Tuvimos algunos viajes bastante introspectivos”, comenta Esperance.

Los viajes psicodélicos son algo muy personal, y el momento en el que se realizan tiene mucha relevancia con el resultado final o la “lección” que da el viaje una vez este se termina. Afortunadamente, tanto la banda como los ingenieros y productores (quienes también se embarcaron en esta travesía mental), se encontraban en una sintonía que les permitió enfocar todas sus energías para crear, y a su vez, despejar todo lo que les atormentaba internamente. El guitarrista Jeremy Horton sirvió de guía y chamán durante estas experiencias, asegurándose de que nadie se descompusiera o cayera en pensamientos repetitivos.

“Vivo en una batalla constante por quién tiene el control del volante dentro de mi cabeza, ¿acaso es mi yo superior, la versión más amorosa, gentil y bondadosa, o quizá es mi yo inferior, esta parte egoísta con mucha energía oscura que lo mueve todo? Dentro de este disco vemos la pelea por el control del ego”, comenta Shaddix

Si echamos un vistazo a la música de los 60, en ese momento hubo un gran despertar creativo, una revolución social, y los psicodélicos tuvieron un papel muy influyente en esa generación. Hoy en día, en el cuadro de la salud mental, los científicos están estudiando la forma en que el uso de sustancias como la psilocibina y el LSD funcionan como una especie de terapia para las personas. En los 60 y 70 se comenzó a indagar en estos campos, pero los gobiernos lo tiraron abajo. Cada vez son más las personas que tienen un testimonio de sanación y de recuperación al utilizar estas sustancias con un fin medicinal. “Ahora, con la música y el arte, puedes verlo como una herramienta o una ventana hacia otra perspectiva”, dice el vocalista.

CICATRICES CON HISTORIA: 3 de los integrantes de Papa Roach han estado desde el comienzo formal de la banda en 1997. El baterista Tony Palermo los ha acompañado desde 2009.
Fotografía por Xavi Torrent

Para este álbum, Papa Roach tuvo la oportunidad de trabajar con varios productores; una parte del disco fue hecha junto a Jason Evigan, quien estuvo detrás de canciones como ‘Stand Up’ y ‘Liar’. Por otro lado, Colin Brittain y Nick Furlong, productores de sus dos álbumes anteriores, se encargaron de trabajar junto a Andrew Fulk el resto de canciones. “Son chicos con mente fresca, tienen una perspectiva distinta a los productores más clásicos. Es como trabajar con versiones jóvenes de nosotros, y eso lo hace muy divertido”, dice Shaddix.

Y aunque Ego Trip tiene el sonido clásico de Papa Roach en canciones como ‘Kill The Noise’ y ‘Cut The Line’, la mayoría de los cortes del disco tienen también un toque moderno que raya con lo experimental, donde las fronteras entre la música electrónica, los beats y las distorsiones parecen desdibujarse. Tomando como inspiración a Queen, la banda dice que es importante que la música tenga un elemento extraño que le haga preguntarse a las personas “¿qué mierda es esto?”. “Cuando publicamos nuestra canción ‘Scars’, muchas personas salieron a decir que ese no era el sonido de Papa Roach, pero es auténtico, vino de lo más profundo de nosotros, y a veces tienes que seguir y hacerle caso a tu instinto”, agrega el vocalista.

La banda siente que el viento está soplando a su favor gracias al pop punk revival que hemos vivido durante los últimos años. El delineador, los pelos pintados y de punta, al igual que las guitarras y los taches están regresando a los primeros puestos en las listas, y es una oportunidad que Papa Roach no puede desaprovechar. “Son incontables las veces que hemos estado en conferencias o recibido correos en los que nos decían ‘debes bajar el volumen de las guitarras en tu mezcla’, ¡A la mierda, ustedes no entienden que somos una banda de rock y que ustedes han perdido su norte! Es fantástico ver como las guitarras, el rock y el metal ahora son parte de la conversación nuevamente”, comenta Shaddix.

Con un nuevo álbum a su nombre y el corazón contento, Papa Roach sigue estando tan vigente como en 2001, y cada una de las cicatrices les han servido como lección para encontrar su verdadera identidad y lo que quieren mostrar con su música.