“Debajo de la suela de los caminantes,
Se tejen las historias que se abandonaron,
Son el polvo, son la huella errante,
El alma de la gente en su dolor migrante”
Natalia Lafourcade ha creado una nueva canción para la serie Cometierra, basada en la novela de la escritora argentina Dolores Reyes. La historia gira en torno a una chica que tiene un poder sobrenatural que le permite, después de comer tierra y raíces, ayudar a encontrar personas desaparecidas.
“Creo que hay muchos símbolos en esta historia”, dice Natalia. “Hay una fuerte vinculación con la importancia de conectar y de cómo todo está conectado. Por más que uno crea que lo que hace no va a afectar a otras personas, sí pasa en realidad, todos estamos conectados, es ese tejido de raíces debajo de tierra”. Aparentemente, la conexión con la tierra se proyecta a los vínculos entre seres humanos que necesitan ser encontrados. La mexicana asegura que con esa perspectiva se puso al servicio de la historia, de sus personajes y de su estética, para buscar un lenguaje acorde, innovador y contundente, que ha sorprendido mucho a quienes han escuchado ‘La cometierra’.
“Es una serie que también apunta hacia las generaciones jóvenes con esta intención de lograr algo novedoso, juntar aires de juventud, de inocencia, de esperanza, con aires de realidad, verdad, contundencia, fuerza”, señala Natalia, al hablar de una producción que se convierte en reflejo “de lo que vivimos como humanidad en este momento, no solo en México, creo que hay muchos lugares donde tenemos las mismas situaciones, donde existe esa violencia, donde existe gente desaparecida, estas penas de familias, estos dolores migrantes”.
Por todo eso, por la memoria de esas heridas, ella quiso componer un tema con mucha fuerza en el mensaje, y lo logró de sobra. “Sentí que el campo de la palabra hablada le quita lo melódico y le aporta una fuerza particular, se vuelve como una canción casi de protesta, de reflexión y de despertar”, dice para explicar el sentido de ese spoken word que podría confundirse con una especie de rap, aunque Natalia aclara que no se trata de eso, aunque respete profundamente el hip-hop.
De alguna manera hay dos aristas en la canción, con estrofas habladas que abren heridas para adentrarnos en su dolor, y coros melódicos en los que aparece una luz esperanzadora: “Me llaman La Cometierra, la niña de la ciudad que come de las raíces para salirte a buscar”.
“Le aporta esta dulzura, este aire esperanzador de que en la juventud, como en la infancia, existen semillas de esperanza. Existe esta frase de ‘Siembra la semilla, y cuida tus raíces’, enfocada hacia las nuevas generaciones, que toca mirarlas y atenderlas, porque son nuestra esperanza de futuro”.
Para trabajar en la canción, Natalia leyó el libro de Dolores Reyes (que en Argentina fue censurado por el gobierno de Javier Milei) y vio varios capítulos sin terminar. “La letra la hice con la escritora del guion, Mónica Herrera —que hizo la adaptación del libro hacia el guion—, con la intención de poder absorber al máximo la esencia y el core, el punto central de este mensaje. Y llegamos juntas a la conclusión de eso, de que había que poner una canción que tuviera ambas caras”.
En México, como en muchos países de América Latina, cada año se reportan miles de desapariciones que desgarran familias que jamás encuentran una respuesta en las autoridades, y lamentablemente esas cifras han pasado a ser apenas datos estadísticos que arrojan una sombra dolorosa y permanente sobre la región. “Es una realidad incómoda de ver, de aceptar, de asumir para responsabilizarse, pero es una realidad, y no debería seguir siendo parte de nuestra historia y de la historia de tantas familias”, asegura. “La serie se enfoca en temas de desigualdad, en temas de equidad, en temas de violencia, en temas de inseguridad, de miedo, de cómo se vive en las ciudades con miedo porque estas cosas pasan”.
Cometierra le ha hecho pensar en cierta conexión entre la historia y su propia realidad, en esa idea de contar con un poder para transformar vidas, pero sentirse un poco abrumada ante esa posibilidad; “Como que ahí me sentí muy identificada con una etapa de mi camino, y quise mucho ir ahí”, quiso sembrar, entender por qué está en el mundo, cuidar de él, de su tribu. “Creo que ese es un importante aporte en el tejido del todo”.
“Soy testigo de las injusticias,
Me arrebataron a mi madre,
Pero a cambio la tierra me ha llenado de su vida.
Voy, voy, avanzando voy sin miedo.
La fuerza me la da la familia que yo encuentro,
Busco la verdad oculta en barrios bajos,
Soy la esperanza de los mundos olvidados.
Llevo una misión, una bandera en alto,
Honro la vida de los que han marchado…”
Una canción como ‘La cometierra’ puede contrastar radicalmente con el romanticismo de ‘Hasta la raíz’, o con la inocencia de ‘En el 2000’, pero así tiene que ser cuando una artista de este calibre deja ver su evolución a lo largo de una carrera que arrancó a comienzos de este siglo. Su álbum Cancionera le permitió ver el gran espectro de matices y posibilidades que alberga en su interior, especialmente en tiempos que han llegado con transformaciones muy profundas para el mundo, y para ella particularmente. “Estoy experimentando una de las metamorfosis, probablemente, más fuertes de mi vida, que es la maternidad”, confiesa. “Creo que en mí está la Natalia de mis diferentes etapas; en la infancia, en la adolescencia, en la juventud, creo que todo eso forma parte de ese gran tejido que soy, de experiencias, de vivencias. Si yo no hubiera vivido las cosas que pasé, no estaría aquí ahora”.
Para ella, la Natalia de ‘En el 2000’ no era consciente de su potencial, ni del impacto que llegaría a tener su música: “Creo que en ese momento había muchas cosas que pasaban desapercibidas, porque era muy pequeña, porque no tenía la madurez y no tenía esa capacidad de observación”. Sin embargo, le reconoce a esa jovencita una enorme valentía, y profesa un gran respeto por “las diferentes Natalias que se han ido apareciendo en el camino, en esas transformaciones”.
Antes de llegar a los 40 años, hace más o menos año y medio, Natalia hizo el ejercicio de escuchar todos sus álbumes; estaba mirando al pasado para trabajar en su gratitud, haciendo una especie de balance. “Fue muy bonito”, dice. Después de alcanzar una posición de gran credibilidad ante el público y la prensa, además de un éxito enorme, ahora la maternidad llega para ofrecerle nuevas posibilidades como mujer, un universo completamente nuevo, que seguramente buscará vivir alejada de nuestras miradas mientras conecta con otra parte de su ser.


