Amar es aceptar, desde el primer latido, que existe la posibilidad de romperse. Es lanzarse al vértigo de un sentimiento que no promete permanencia, pero sí intensidad. Es abrazar cada una de sus estaciones —la euforia, la calma, el deseo, la duda— sin conocer el destino. Porque cuando el corazón se desborda, el futuro deja de importar: solo existe ese instante luminoso en el que el amor parece capaz de sostener el mundo. Y, sin embargo, hasta las historias más bellas encuentran su fin. Entonces llegan las emociones que pesan distinto: la rabia que quema, la nostalgia que acaricia las ruinas y la tristeza que aprende a convivir con los recuerdos. Amar es recorrer un sendero incierto que, incluso cuando duele, siempre deja una versión distinta de quien lo atraviesa. Y, con un poco de suerte, ese camino encuentra los mismos pasos una y otra vez, hasta convertirse en una historia compartida con la persona amada para toda la vida.
Chiara Oliver, una de las voces jóvenes más prometedoras del panorama musical español, convirtió ese viaje emocional en el alma de no fue real, su álbum debut. En sus canciones abrió las puertas de su corazón, de su mente y de las heridas que dejó un amor capaz de transformarlo todo. Quizá aquella historia no estaba destinada a durar para siempre, pero sí a dejar una huella imborrable. De sus cenizas nació una artista más libre, más valiente y profundamente honesta. Al desprenderse del miedo al juicio ajeno, encontró una voz que no solo canta: también confiesa, cuestiona y sana. Lo que alguna vez fue una experiencia íntima terminó convirtiéndose en la obra que siempre soñó crear, un disco donde cada verso es la prueba de que, a veces, los amores que no permanecen son precisamente los que nos enseñan a florecer.
Mira aquí nuestra entrevista con la artista española:
Hablemos de tu álbum debut, no fue real. Cuéntame la historia detrás de este material.
El álbum es mi proyecto más personal. Habla de una ruptura y de todas sus fases, desde todas sus perspectivas y de arriba a abajo. Es la consecuencia de una relación compleja. Es cómo lo he analizado yo desde una perspectiva que me dejó verlo desde fuera. De alguna manera, esto me hizo sanar y hacer terapia para procesar una relación pasada que tuve. Al final, hice un cuerpo de trabajo del cual estoy muy orgullosa. Es mi primer álbum y siento que tiene un sentido muy lindo, que me hace mucha ilusión.
Considero que fue un proceso muy catártico, ¿lo sientes así?
Sí, totalmente. Al final, me abrí muchísimo. Me pregunté qué tan preparada estaba para compartir todo esto. Yo escribo por mí y para mí, sobre todo para procesar las cosas. Pero evidentemente las cosas iban a llegar a otro lugar. Esta es mi manera de procesarlo y sacarlo porque era lo que necesitaba. Era un poco la contradicción de que lo necesitaba, pero también me daba miedo abrirme tanto, sobre todo el contar mi vida personal. Al final, salió tan natural y dije: ‘Si no hablo de esto, ¿de qué más voy a hablar?’.
¿Hubo momentos en los que quisiste dar marcha atrás?
Sí y no. Hay 13 canciones en el álbum, pero escribimos como 35 o 40. Muchas de las canciones en las que sentí que eran demasiado, o que salieron de un sitio más de rabia, dije que no eran mi esencia, entonces nunca iban a entrar. Escogí las que contaban mejor mi historia, las que sentí más mías y que eran personales. Estas canciones explican perfectamente el sentimiento, sobre todo con las que las personas se pueden identificar. Con las que me eché para atrás, fueron justo las que no entraron.
Mencionas que los sentimientos de rabia los dejaste fuera, pero, ¿no crees que también son parte del camino?
Total. También están en el disco, en el medio. El material está ordenado. Y estos están en el medio porque son los sentimientos que tienes justo después de terminar una relación, es la típica fase. Después ya te vas más a la parte de nostalgia. Todo se ve en el disco. El final es desde un sitio mucho más de gratitud y alegría por lo vivido.
no fue real te ayudó a descubrir quién eres a nivel personal y profesional. ¿Qué encontraste a lo largo de este material?
Lo que no sabía de mí era mi sonido; este proyecto me ayudó a encontrarlo. No lo había encontrado porque es un proceso que tarda, y a veces tarda por años. Sí que he encontrado un sonido con el que me siento identificada por ahora. Ahora puedo decir: ‘Wow, esta soy yo como artista’. Esta fue una de las cosas que descubrí de mí. Otra cosa fue mi crecimiento, tanto escribiendo como viviéndolo. Siento que realmente me ha dado un crecimiento muy grande en mi vida.
Me encanta lo que mencionas sobre tu camino sonoro. Es un pop, pero una vertiente muy dreamy y a la vez tocando el pop rock.
Lo guay es que están todos los tipos de pop que a mí me gustan, que me hacen sentir identificada. Hay pop rock, dreamy pop y también hay indie y folclóricas, hasta country. Fue algo muy divertido.
Amo la nueva ola del pop que está renaciendo, un nuevo aire que es muy diferente a lo que se vió en los 2000.
Totalmente. Es un renacimiento, y ser una pop girly es muy guay. También están saliendo artistas increíbles. Esto también pasa gracias a artistas como Sabrina Carpenter, Olivia Dean, Olivia Rodrigo, Clairo, Chapell Roan, entre muchas otras. Es muy guay como está reviviendo el pop. Estoy muy contenta como fan y como persona que admiro a las chicas pop. También me gusta beber de su influencia, sobre todo entender cómo lo hacen, no necesariamente en su sonido, sino en cómo ellas hacen su trabajo en crear estéticas, un mundo y muchas cosas más. Es increíble como hacen un universo en donde habitan ellas, sus canciones, el estilismo y cómo lo van a comunicar en sus redes sociales, que hoy en día es súper importante. Todo es un arte, no solo es hacer música. Todo lo de crear un mundo y hacer un interés por ti es esto. Las chicas pop lo están haciendo increíble.
Exacto. Y justo como lo mencionas, es una inspiración, no es una copia, porque justo ellas, en su momento, se inspiraron de Hannah Montana, quien fue la pionera de toda una generación.
Claro. Por ejemplo, Addison Rae sigue la inspiración de Britney Spears, pero a su manera. Eso también me parece súper interesante. Es recordar y homenajear a las artistas que nos dieron camino.
Hablamos de influencias actuales, pero, ¿tienes influencias un poco más heritage?
Muchísimas. Desde pequeña, a nivel vocal, he admirado a Mariah Carey, soy muy fan. Stevie Nicks me parece la reina del rock n roll; Norah Jones siento que es una gran predecesora de un momento más melódico y melancólico; Stevie Wonder; también de un montón de grupos de los 70 como The Beatles, Pearl Jam. Siento que en general es encontrar las inspiraciones en lo antiguo, y considero que Chapell Roan súper bien al inspirarse en gente como Kate Bush y todo ese mundo, que al final son referentes.
Al final: ‘Alma vieja en un mundo contemporáneo’.
Yo siempre lo he sido. Desde siempre he tenido una hiperfijación en las Spice Girls. Me encantan y me obsesionan, y no solo por la música que hicieron, sino también por todo lo que marcaron: cómo hicieron su branding, su momento icónico, sus personalidades distintas aún siendo cinco personas, la tropa, sus outfits icónicos, la manera en comunicaste, mil cosas. Me inspiran muchísimo.
Creo que eso lo compartiste en la parte visual de no fue real. Me siento como en un viaje a través del tiempo. Siento que estás presente, y, a la vez, también en el pasado.
Me gusta mucho que digas eso, que lo expliques así. Yo quería hacer un momento más onírico para la parte visual de no fue real. Me inspiro mucho en el pasado, pero también en el tiempo actual. Son muchas cosas. Me inspiro en todo lo que veo: los colores, las canciones que escucho, los lugares, las personas que he conocido, todo.
¿Sientes que al compartir la historia de no fue real te liberas o, de alguna forma, la vuelves a revivir constantemente?
Yo quiero que sea una liberación, 100%. Siempre me dio miedo hablar de este tema, entonces está guay sacarlo y ya está. No hay más, es de la gente. Ellos se podrán sentir identificados, y espero que les guste. Es del mundo. Me hace mucha ilusión quitarme el peso y dárselo al universo.
En la composición estuviste acompañada de nombres como Nina Minguez, Nicole Zignago, Daniela Spalla, Mauro Muñoz, Lusillón y el propio Sabater, entre otros. Cuéntame sobre esto y la experiencia que te llevaste.
Fue una experiencia increíble. Es una cosa que yo nunca había hecho. Comencé a escribir con 14 o 15 años, y a la fecha siempre lo había hecho sola. Mis primeros dos EP los hice sola, después los llevaba al estudio y el productor me ayudaba a acabar algunas partes. Pero ahora, sentarme en el estudio a hacer algo desde cero con alguien es súper guay porque al final hablamos de un tema universal. Todas hemos atravesado una ruptura. Te da para llegar a más cosas a comparación de cuando compones solo. Ha sido increíble, sobre todo cuando tienes la suerte de trabajar con gente a la cual admiro muchísimo. He tenido mucha suerte de trabajar con gente muy cool.
¿Cómo defines la llegada de no fue real en esta etapa de tu carrera?
La defino como mi carta de presentación oficial. Este es mi principio. Es mi pura esencia y mi verdadero yo. Son mis palabras, mis vivencias, mi vida, mis estética soñada y el sonido que siempre he querido que me representara. Este es el disco que siempre había soñado tener en mi discografía. Creo que es lo que siempre soñé desde los 14 años. Es el visual que siempre imaginé cuando soñaba con ser artista. Es bonito haberlo cumplido y conseguido.


