Mi nombre sigue siendo Juanita: La vida, los sueños y los proyectos de Juana Acosta

La actriz reflexiona sobre su carrera, sus desafíos y su pasión por la actuación, mientras comparte detalles de sus nuevos proyectos.

diciembre 10, 2024

Cortesía de Félix Valiente

Con más de 40 películas y una extensa lista de series y proyectos teatrales, Juana Acosta se ha convertido en un referente del talento latino en el panorama internacional. Su pasión por la actuación, su búsqueda constante de retos y su capacidad para reinventarse han sido la clave de su éxito.

Nacida en Cali, Colombia, Juana inició su carrera actoral a temprana edad, participando en proyectos de cine, televisión y teatro en su país natal. Entre sus primeras películas destacan Kalibre 35 y Es mejor ser rico que pobre, que marcaron su ingreso al mundo del séptimo arte.

Hace más de dos décadas, Juana decidió trasladarse a España, donde no solo continuó consolidando su carrera, sino que también reinventó su identidad profesional. Este proceso la llevó a adoptar “Juana” como su nombre artístico, reflejando su evolución personal y artística. En Europa, ha participado en varias series y miniseries muy exitosas como Policías, en el corazón de la calle, Hospital central y Carlos de Olivier Assayas.

La versatilidad de Juana se evidencia en la profundidad y variedad de sus interpretaciones, desde personajes complejos y dramáticos, hasta comedias y thrillers. Además de su impecable trayectoria como actriz, en los últimos años ha asumido un nuevo desafío: la producción cinematográfica, donde trabaja junto a su hermana Valentina.

Juana, ¡qué gusto verte de nuevo! No nos veíamos desde el estreno de Del otro lado del jardín.

JUANA ACOSTA: ¡Es verdad! Qué fuerte, me encantó esa experiencia. Hasta recuerdo la conversación que tuvimos cuando estuve en Colombia. Fue increíble, gracias por eso.

Gracias a ti. Me alegra mucho verte de nuevo. Quiero empezar con algo trivial que me da mucha curiosidad: ¿en qué momento decidiste dejar de llamarte Juanita y adoptar el nombre de Juana?

JUANA ACOSTA: ¡Ah! Esa es una buena pregunta. A ver, te cuento la anécdota. A mí me encanta el nombre Juanita, la gente en Colombia aún me llama así, pero en España es distinto. Cuando llegué aquí, hace unos 24 años, sentí la necesidad de reinventarme. Estaba estudiando teatro en la escuela de Coraza, y una profesora catalana, Catalina Lladó, me dijo después de una clase: “A ti no te pega Juanita, te pega Juana. Es más contundente.” Y así fue, desde ese día empecé a presentarme como Juana. Sin embargo, no tengo problema con que me llamen Juanita; en mi cédula sigue siendo mi nombre.

Iniciaste tu carrera en Colombia con películas como Golpe de estadio y Es mejor ser rico que pobre. Mencionaste que tu debut fue con Kalibre 35. ¿Qué recuerdas de esos primeros pasos?

JUANA ACOSTA: Efectivamente Kalibre 35 fue mi primera película, y aún no tenía formación teatral. Todo lo hacía desde la intuición. Recuerdo sentirme perdida a veces, pero tuve la suerte de estar rodeada de grandes actores como Juan Carlos Vargas y Robinson Díaz, quienes me ayudaron mucho. Esa experiencia me impulsó a estudiar teatro en España; quería herramientas para profundizar en mi trabajo y darle más vida a mis personajes.

Juanita Acosta en Kalibre 35 (Cortesía de RTVC)

A lo largo de tu carrera, ya llevas más de 40 películas. ¿Cuál dirías que ha sido tu mayor desafío profesional? ¿Y en qué papel sentiste que creciste como actriz?

JUANA ACOSTA: Si tengo que elegir, te diría dos: uno colombiano y uno español. En Colombia, Anna, de Jacques Toulemonde. Esa película marcó un antes y un después en mi carrera. Interpretar a una mujer bipolar fue un reto inmenso. Estuvo nominada al Goya como mejor película iberoamericana y obtuve el premio Macondo a la Mejor Actriz por ese papel. Fue una experiencia transformadora. En España, Perfectos desconocidos de Álex de la Iglesia también fue un gran desafío, especialmente por la escena de la borrachera, que implicó mucho riesgo actoral. Además, esa película se convirtió en una de las más taquilleras de la historia del cine español. Es la décima, creo.

Lo hermoso es que voy a repetir con los directores de ambas películas. Con Jacques Toulemonde rodaremos una nueva película que además estoy produciendo y con Álex de la Iglesia con el que volveré a trabajar muy pronto.

Como psicólogo, te digo que tu interpretación en Anna es uno de los mejores retratos de un trastorno bipolar que he visto en mi vida.

JUANA ACOSTA: ¡Gracias! Eso significa mucho para mí. Fue un trabajo muy profundo, y escuchar que es tan valorado me llena de alegría. Estoy emocionada por volver a colaborar con Jacques; trabajar con él siempre es un regalo.

Juana Acosta en Anna (Cortesía de Proimágenes)

En La fianza repites con Julián Román, pero los papeles que interpretan son completamente distintos. ¿Cómo llegaste a este thriller claustrofóbico?

JUANA ACOSTA: Fue como una hermosa sincronía del universo. Julián es un actor al que admiro profundamente desde siempre. Somos contemporáneos, pero nunca habíamos trabajado juntos. Siempre lo tuve entre ceja y ceja, pensando: “Algún día coincidiremos.” Y, por lo que sé, él sentía lo mismo respecto a mí. La vida nos dio el regalo de protagonizar dos películas juntos, que además, por casualidad, se han estrenado con solo un mes de diferencia. Eso no suele pasar, pero es algo muy especial.

Lo mejor es que conseguimos distribución con Cine Colombia, así que La fianza se estrenará en mi país el próximo año. Estamos muy contentos por eso.

Te cuento que fue un viaje largo. Conocí a Gonzalo Perdomo, el director, hace ocho o seis años mientras rodábamos Acantilado en Canarias. Él escribió el guion pensando en mí y me lo entregó al terminar el rodaje. Aunque tardó en levantar el capital, siempre tuve claro que quería hacer esa película. Le tuve toda la paciencia del mundo porque, primero, Gonzalo me parece un tipazo y, segundo, merece todo mi respeto. Es un colombiano que lleva muchos años viviendo en España, además de ser profesor en la Universidad del Cine. Que haya logrado levantar el capital para su película es admirable, y me emociona que, a pesar del tiempo, haya querido seguir contando conmigo para el proyecto. 

Fueron años en los que el guion avanzaba y retrocedía, y siempre existía la posibilidad de que lo lográramos al año siguiente. Finalmente, lo hicimos. Cuando Gonzalo consiguió a los productores, empezamos a buscar a los actores idóneos para interpretar a mi esposo y a Walter. Finalmente, lo logramos, y rodamos junto a Julián Román e Israel Elejalde, dos actores maravillosos. La química que tuvimos hizo que esta experiencia fuera mágica.

¿Viste la película? 

 

JUANA ACOSTA: Al final, apareció el nombre de Julián Román junto con otros candidatos. Pero estoy convencida de que Julián ya estaba destinado para La fianza desde antes, incluso antes de que coincidiéramos en Del otro lado del jardín.

En La fianza, encontramos una dinámica interesante entre secuestrador y secuestrado que me recuerda a cintas como The Desperate Hours con Humphrey Bogart como un astuto secuestrador de una familia o The Ref, donde Denis Leary es un secuestrador que termina convirtiéndose en una especie de terapeuta de pareja.  Incluso hay un cambio gradual en el acento de tu personaje que resulta fascinante. Y es que La fianza tiene una mezcla interesante de comedia negra, drama y comentario sociopolítico ¿Cómo trabajaste ese tono tan particular?

JUANA ACOSTA: Uno de los retos más grandes fue encontrar el tono adecuado para contar esta historia. Mi personaje vive una auténtica pesadilla: un hombre entra a su casa por deudas de su marido y la situación se torna terrorífica. Pero el guion también incluía momentos de comedia, lo que nos llevó a jugar con ese equilibrio entre el drama intenso y el humor. Queríamos que el espectador estuviera al borde de la silla, pero que a veces también pudiera reírse y cuestionarse por qué lo hacía en una situación tan tensa.

En el estreno en el Festival de Almería vimos que eso funcionaba. La gente reía en ciertos momentos, pero al mismo tiempo se sentía atrapada por el drama. Creo que logramos esa mezcla que buscábamos.

Mi personaje es una mujer caleña que se hace pasar por española, y me interesaba mucho mostrar cómo se va despojando, capa por capa, de su fachada. Es alguien que ha construido su identidad sobre artificios: el dinero, las apariencias y una relación rota con un marido que le miente constantemente. Walter, el secuestrador, irónicamente se convierte en el catalizador de este cambio, ayudándola a conectar con su fuerza interior y su verdadera esencia.

Trabajar en esta película fue un reto, sobre todo porque es muy teatral. Las escenas eran larguísimas, de 14 o 15 páginas, lo que requería mucha concentración y química con mis compañeros. Julián Román e Israel Elejalde son actores increíbles. Julián es extremadamente generoso y tiene un oficio impecable, lo que hacía que nuestras escenas fluyeran con naturalidad. Israel, por su parte, aporta una energía impresionante; pertenece a una de las compañías teatrales más prestigiosas de España, y eso se nota.

Cortesía de DobleA Comunicación

A veces, en el cine sucede algo mágico, y con La fianza lo sentí en muchos momentos. Había días en los que me preocupaba que no pudiéramos sostener la intensidad del texto, pero cuando tienes compañeros como Julián e Israel, todo se vuelve posible. Fue un auténtico regalo trabajar con ellos.

Además, fue interesante porque en Del otro lado del jardín, Julián y yo no tuvimos muchas escenas juntos; él era el acusado y yo la fiscal, así que apenas interactuábamos. En cambio, aquí tuvimos un verdadero mano a mano, y para mí fue un goce absoluto.

Creo que La fianza fue uno de los mayores retos. Mi personaje atraviesa situaciones extremadamente tensas, pero había que encontrar momentos de humor para equilibrar la historia. Era un juego constante de capas: mostrar cómo esta mujer, que inicialmente apoya su identidad en el dinero y las apariencias, se va despojando de todo hasta conectar con su ser real. La dinámica con Julián e Israel fue clave; ambos son actores de gran oficio que me impulsaron a dar lo mejor de mí. 

Juana Acosta en La Fianza (Cortesía de DobleA Comunicación)

¿Hay algún papel que siempre hayas soñado interpretar?

JUANA ACOSTA: Más que un papel específico, lo que amo es la actuación. Este oficio me salvó la vida. Creo que aún hay muchos papeles por llegar. En este momento, estoy muy emocionada con los proyectos en los que ya estoy involucrada. Por ejemplo, hay varias segundas temporadas en camino. El año pasado trabajé en series como Medusa, que se estrena próximamente, y Matices, para Sky Showtime. Ambas están en conversaciones para continuar, y si todo sigue adelante, seguramente pasaré una temporada larga en Colombia el próximo año.

Además, tengo otros proyectos emocionantes: la película con Álex de la Iglesia que te comentaba, otra con un director colombiano y estoy produciendo junto a mi hermana Valentina, lo cual es un gran reto. Me siento muy afortunada porque cada vez me llegan mejores personajes. No le puedo pedir más a la vida; disfruto todo lo que hago y me entrego con todo el amor y el respeto que el oficio merece.

Si me preguntas por un papel soñado ahora mismo, no tengo una respuesta clara. Hace tiempo tenía el sueño de interpretar a Manuelita Sáenz, y tuve la oportunidad de hacerlo en Libertador, un proyecto que disfruté muchísimo. Sin embargo, ahora mi enfoque está en los proyectos que tengo por delante y en darles lo mejor de mí.

Vas a estar muy ocupada. Te hago una última pregunta: ¿cuál es tu película favorita?

JUANA ACOSTA: ¡Qué difícil pregunta! Tengo varias películas favoritas. Una que me impactó mucho fue Mujeres al borde de un ataque de nervios de Pedro Almodóvar. Ver a esas actrices jugando al límite me fascinó y me inspiró a querer ser actriz. También amo París, Texas y El cielo sobre Berlín de Wim Wenders. Bailarina en la oscuridad de Lars von Trier, es una de las películas que más me han tocado el corazón.

De niña, la primera película que me enamoró fue Alicia en el país de las maravillas, la versión animada de Walt Disney. Me marcó tanto que durante años me hacía llamar Alicia; quería vivir en esos mundos maravillosos. Además, soy una apasionada del cine francés, especialmente de los directores de los años 60, que influyeron mucho en mi vida y mi carrera.

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ANDRÉ DIDYME-DÔME

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