Mark Carney y Emmanuel Macron anuncian una nueva agenda política contraria a la de EE.UU.

Canadá y Europa fijan una nueva postura ante la creciente rivalidad con Estados Unidos. “Preferimos el respeto frente a los abusos, preferimos la ciencia al populismo y preferimos el Estado de derecho a la brutalidad” declara Macron

enero 21, 2026

Fabrice COFFRINI / AFP via Getty Images

En su intervención en el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, brindó una visualización de los retos que enfrenta el mundo en la actualidad. “Es claro que estamos llegando a un momento de inestabilidad y desequilibrios”, advierte, resaltando como áreas críticas la seguridad, la defensa y la economía. “Me refiero a un giro hacia la autocracia en contra de la democracia”, dice el presidente francés, enlistando una serie de problemáticas ya tangibles en el mundo. Declara que el panorama se inclina hacia un mundo “sin reglas”. “Es, sin duda, un tiempo muy preocupante”, menciona, al señalar cómo Estados Unidos busca coerción política, económica y, sobre todo, “subordinar a Europa”.

Macron describe cómo debería ser la nueva agenda del viejo continente, teniendo presentes varias debilidades que enfrenta la Unión Europea, siendo la “subinversión” y la “poca competitividad” algunas de ellas. Es así que enumera tres pilares sobre los que deberán trabajar los europeos: “protección”, “simplificación” e “inversión”, siguiendo una estrategia que le permita a la UE “lograr mayor soberanía, mayor eficiencia y mayor crecimiento”, basándose en la “protección” y la “inversión”. Deja en claro que existe una competencia dispareja entre Estados Unidos y China, afirmando que “hoy en día los europeos son muy inocentes” y, en consecuencia, tienen que ser más “realistas si queremos proteger nuestra industria”, ya que está siendo “aniquilada” por una “falta de respeto al marco normativo habitual y a las condiciones de competencia equitativas”.

Ante este escenario, nombra algunos mecanismos que tiene al alcance Europa y que se deben usar “cuando no somos respetados y cuando las reglas del juego no son respetadas”, como el “poderoso mecanismo anti coerción”, el cual no deberían, según el presidente, cuestionarse en usar en un ambiente tan hostil como el actual, e implementar una política que priorice el mercado europeo, señalando que existe una “preferencia americana”. Macron señala que, si quieren un “re balanceo” frente a la competitividad china, deberán “mejorar la calidad y el valor añadido de la inversión extranjera directa, orientándola a proyectos con un fuerte potencial exportador”, explicando que requieren una política que empareje la competencia entre los países dominantes del mercado global.

Plantea que este año se comprometen a resolver los problemas que enfrenta Europa y varios países de la comunidad, “con el fin de corregir los desequilibrios globales mediante una mayor cooperación”, siendo una prioridad para el continente buscar autonomía y aliados que respeten las normativas del marco económico europeo.

Con esto dicho, destaca que: “Preferimos el respeto frente a los abusos, preferimos la ciencia al populismo y preferimos el Estado de derecho a la brutalidad”. Concluye mencionando que es preferible seguir un enfoque que priorice la “cooperación”, brinde paz, prosperidad y la “descarbonización” de las economías. “No son tiempos para nuevos imperialismos ni nuevos colonialismos. Estos son tiempos de cooperación”.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, dio un discurso defendiendo la soberanía canadiense, destacando el poder que tienen las economías medianas como la suya. “Tienen la capacidad de construir un nuevo orden que abarque nuestros valores”, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sustentable, la solidaridad y la integridad territorial de los Estados. Es tajante al mencionar que defienden la “soberanía del Ártico” y se mantienen firmes “junto a Groenlandia y Dinamarca”, apoyando “plenamente su derecho soberano a decidir el futuro de Groenlandia”.

Carney describe la actualidad como una “era de rivalidad entre las grandes potencias” donde las reglas  “basadas en el orden se han desvanecido” y “los fuertes hacen lo que pueden y los débiles deben sufrir”. Advierte una complicidad entre estados que se acomodan a la conveniencia de otros para evitar problemas y conseguir seguridad, cuando en realidad no es así. Admite que las reglas impuestas a partir del derecho internacional eran “parcialmente falsas” siendo el más fuerte quien las ejercía “a su conveniencia”, aplicadas “asimétricamente”. “Esta ficción fue útil”, siendo la hegemonía estadounidense la que brindaba estabilidad, bienes públicos y un sistema financiero estable, sin embargo “este pacto ya no funciona”. “Las grandes potencias han comenzado a utilizar la integración económica como un arma”.

Organismos como la ONU o la WTO (Organización Mundial del Comercio, por sus siglas en inglés) están “bajo amenaza”, de acuerdo al ministro; sin embargo, a pesar de los mecanismos de coerción que las principales “hegemonías” han usado para subyugar otros aliados. Canadá apuesta por el multilateralismo, decidiendo reforzar sus alianzas con los países nórdicos, europeos, el Mercosur y países asiáticos (India, ASEAN, Tailandia y Filipinas). 

“En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países que quedan en medio tienen una elección: competir entre sí por el favor de unos u otros, o unirse para crear una tercera vía con impacto” propone Carney, invitando a que el hard power no ciegue el potencial que tiene el poder de “la legitimidad”, “la integridad” y las “reglas”. El líder canadiense anuncia una agenda globalista que busque la creación de instituciones más sólidas, que las sanciones entre “aliados” y “enemigos” sean por igual en lugar de “esperar a que el viejo orden se restaure”. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el crecimiento económico del país atraviesa su mejor momento desde su regreso a la Casa Blanca. “La economía está en auge, el crecimiento se está disparando, la productividad se acelera, la inversión se eleva, los ingresos aumentan y la inflación está siendo derrotada”, sostuvo, al tiempo que aseguró que las fronteras del país se han cerrado y ahora son “impenetrables”.

Sin embargo, Trump aprovechó el foro para lanzar una crítica frontal contra Europa. Aseguró que “ciertos lugares del continente, francamente, ya ni siquiera son reconocibles”, y sostuvo que los países europeos deberían adoptar sus políticas, pues —según dijo— podrían lograr mucho más si lo hicieran. “Amo a Europa y quiero verla prosperar, pero no va en la dirección correcta”, afirmó.

A lo largo de su intervención, el mandatario alternó entre elogios y descalificaciones. Expresó su aprecio por las naciones de la comunidad europea, pero al mismo tiempo cuestionó el número de inmigrantes que acogen y criticó la transición energética hacia modelos renovables, como la energía eólica y la solar. También advirtió que, sin el respaldo de Estados Unidos, las economías y la seguridad del continente estarían condenadas al colapso. “Cuando Estados Unidos prospera, todo el mundo prospera”, dijo, y añadió: “nos siguen cuando caemos y nos siguen cuando subimos”, en referencia a Europa.

En cuanto a Groenlandia, aclaró que no enviaría tropas para apoderarse del territorio, aunque insistió en que Estados Unidos debe obtener la propiedad de la isla. “Probablemente no obtendremos nada a menos que decida usar una fuerza y un poder excesivos, con los que seríamos, francamente, imparables. Pero no lo haré. ¿De acuerdo?”, declaró. “Esa es probablemente la declaración más importante, porque la gente pensaba que usaría la fuerza. No tengo que usar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No usaré la fuerza. Todo lo que Estados Unidos pide es un lugar llamado Groenlandia.”

No obstante, lanzó advertencias sobre graves consecuencias económicas y de seguridad si no se cumplen sus exigencias en el ámbito internacional. En varias ocasiones afirmó que Estados Unidos necesita el territorio por motivos de seguridad nacional y que solo el país cuenta con la fortaleza suficiente para defender la isla de amenazas externas, algo que —según su argumento— solo tendría sentido si Washington fuera su propietario y no un simple arrendatario.

Finalmente, pidió “negociaciones inmediatas” para discutir la transferencia de la soberanía danesa a manos estadounidenses. Recordó que, durante su mandato, impuso unilateralmente impuestos a las importaciones provenientes de Europa y amenazó con aumentar los aranceles a Dinamarca y a otros países europeos que han defendido la soberanía danesa sobre la isla. Cerró con una advertencia directa. “Tienen una elección, pueden decir que sí y estaremos muy agradecidos, o pueden decir que no. Lo recordaremos”.

ALONSO MORALES

Redactor

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