abril 21, 2022

La Trampa

¿Quién es el enemigo? Esta es la pregunta que emerge de una manera implícita, en la perturbadora cinta de suspenso del prestigioso director de El paraíso ahora y Omar

Hany Abu-Assad 

/ Manal Awad, Maisa Abd Elhadi, Jalal Masarwa, Ali Suliman

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Cineplex

No solo las películas de superhéroes contienen spoilers. La nueva película de Hany Abu-Assad, el director de origen palestino y holandés y autor de cintas como El paraíso ahora (la primera película palestina en ser postulada a un premio Óscar), Omar y La montaña entre nosotros, debe verse sin saber mucho de ella, para que llegue a crispar los nervios del espectador.

Su nombre original, Huda’s Salon, hace referencia al salón de belleza ubicado en la ciudad de Belén, donde se desarrolla el primer acto de la cinta. Allí encontraremos a dos mujeres: La primera es Huda (Manal Awad), la dueña del salón. Ella es una mujer amistosa y conversadora, unos rasgos de personalidad que se ajustan perfectamente a su oficio. La segunda es Reem (Maisa Abd Elhadi), una cliente que ha traído con ella a Lina, su hija bebé.   

Mientras Huda arregla el cabello de Reem, la cliente se queja con su peluquera sobre su esposo Yousef (Jalal Masarwa), un hombre en extremo celoso a quien ella ya no quiere como antes. Quince minutos después, encontraremos a Reem inmersa en una situación extrema. Ella debe trabajar como informante para el servicio secreto israelí, o será humillada públicamente, con unas consecuencias devastadoras para su integridad como para su relación de pareja. Reem no es la primera mujer en ser víctima de esta situación. Al parecer, muchas mujeres como ella son chantajeadas para convertirse en agentes, en contra de su voluntad. De acuerdo con los créditos iniciales, la cinta está basada en hechos reales. Gracias a los gestos y las miradas de la actriz Maisa Abd Elhadi, lograremos sentir en carne propia la ansiedad, miedo y desesperación de una mujer cuya vida cambió abruptamente de la noche a la mañana. 

Por su parte, Huda termina siendo tomada prisionera por los miembros del movimiento de resistencia palestino, quienes la acusan de traición. En un tétrico cuarto, la dueña del salón de belleza es interrogada por Hasan (Ali Suliman). En algunos momentos, el hombre se muestra caballeroso con su prisionera, pero en otros es decididamente brutal e intimidante. Huda mantiene la calma en cada momento, pese a que nos enteraremos que ella también fue víctima del sucio juego que ahora coordina. Esta mujer se rehúsa a dar información, porque sabe lo que le puede suceder a las mujeres que fueron víctimas de sus chantajes.      

Al igual que con El paraíso ahora y Omar, La trampa es una cinta de suspenso de corta duración que busca dejarnos incómodos y sin saber por quién debemos tomar partido. Pero, a diferencia de los dos trabajos anteriores de Abu-Assad, La trampa se centra en la experiencia de dos mujeres, quienes además de tener que hacer parte de un conflicto político en contra de su voluntad, deben soportar la opresión, la deslealtad y, en últimas, la violencia de sus contrapartes masculinas.