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La fuerza de Sleater-Kinney

Después de una horrible tragedia, la banda de punk encontró un nuevo nivel de intensidad en su música

Por  LISA TOZZI

enero 3, 2024

Zhamak Fullad

Sinceramente, solo necesitaba oír cantar a Corin”. Carrie Brownstein se dirigía a un estudio en Los Ángeles cuando Corin Tucker, su amiga y compañera en Sleater-Kinney de muchos años, la llamó para darle el nombre y el número de alguien en la embajada de Estados Unidos en Italia. La embajada llevaba unos días intentando ponerse en contacto con Brownstein y su hermana, pero ninguna de las dos tenía los números de celular actualizados en sus pasaportes, y como Tucker figuraba como contacto de emergencia de Brownstein, la embajada se comunicó con ella. Tucker sospechaba que podría ser algún tipo de estafa o broma, pero, por si no lo era, hizo la llamada.

Brownstein dio la información a su hermana y se fue a trabajar. Unas dos horas más tarde, durante un descanso, vio una llamada perdida de su hermana. Cuando la volvió a llamar, recibió una noticia devastadora: su madre y su padrastro habían muerto en un accidente automovilístico cuatro días atrás, mientras estaban de vacaciones en Italia.

estado trabajando en un nuevo álbum de Sleater-Kinney antes del accidente, y muchas de las canciones ya estaban escritas. Pero la repentina e impactante tragedia sacudió el proceso usual del dúo, en el que comparten la responsabilidad vocal. “Sentí que necesitaba tocar solo la guitarra”, dice Brownstein. “No tenía fuerzas para cantar”.

Un año después, Brownstein y Tucker cuentan la historia de Little Rope, el 11° álbum de la banda, a través de Zoom. Es una tarde de otoño en Portland, Oregón, y cada una está en su casa, con los perros dormitando fuera de cámara. “Todo la vibra del álbum cambió cuando ocurrió el accidente”, explica Tucker. “Estaba pasando por una verdadera pérdida. Y creo que eso afectó a todas las canciones”.

Navegar la soledad y el dolor, y la vulnerabilidad que surge al darte cuenta de lo mucho que necesitas a las personas que quieres, es algo familiar para cualquiera que haya vivido los últimos más de tres años. Esos sentimientos dieron forma al disco, animando decisiones que van desde un giro de la melodía hasta la completa reedición de una canción ya escrita. Pero dista mucho de ser un álbum decepcionante; aquí hay mucha emoción y urgencia.


DATOS RÁPIDOS

AULLIDO
El productor John Congleton instó a Tucker a liberar su voz más intensa.

EN EL RADAR
Algunos de los artistas favoritos contemporáneos del grupo incluyen a Rosalía, Palehound, Blondshell y Olivia Rodrigo.


Sleater-Kinney siempre ha sido una de las bandas más feroces del rock: letras fuertes y contundentes, exigiendo respeto y juntando lo personal con lo político. Los lamentos apasionados de Tucker y el rasgueo salvaje de Brownstein inspiraron una base de fans apasionada, especialmente mujeres que sentían que finalmente tenían una banda de rock que realmente les hablaba a ellas.

Brownstein y Tucker publicaron siete álbumes en 10 años antes de tomarse una pausa en 2006. El segundo acto de la banda —que ya ha durado casi tanto como el primero— comenzó en 2015 con el triunfante LP No Cities to Love. Pero esta nueva era también ha significado grandes cambios: la baterista Janet Weiss, quien había estado con la banda desde 1997, se fue en 2019, diciendo que su papel en Sleater-Kinney había cambiado y que ella “ya no encajaba”.

JASON WILLIAMSON

Aunque en aquel entonces sí hubo algunos sentimientos heridos, las tres mujeres siguen en contacto. “Nos escribimos en los cumpleaños”, cuenta Brownstein. “Somos como familia. Creo que es una dinámica que trasciende los cambios de la banda”.

Después de casi tres décadas juntas, el dúo probablemente podría terminar las frases de la otra, pero no lo hacen, y dan la impresión de que es porque realmente disfrutan escucharse entre ellas. Esta alianza creativa se ha mantenido a pulso y la defienden con fiereza. Brownstein y Tucker — de 49 y 51 años, respectivamente— dicen que se inspiran en artistas como Lucinda Williams, de 70 años. “Pienso que queremos seguir adelante”, dice Tucker.

“Para mí, este álbum marca la nueva era de Sleater-Kinney”, afirma Brownstein. “Parece una reivindicación de todo lo que me gusta de tocar música con Corin. Y por eso, voy a ser muy cuidadosa e intentar disfrutarlo, porque no sabes cuándo podría terminar”.