Diapositiva anterior
Diapositiva siguiente
Diapositiva anterior
Diapositiva siguiente

Joe Talbot, de IDLES: “El peor lugar para mi salud mental es estar en las redes sociales”

El cantante de una de las bandas inglesas más explosivas hoy explica cómo hacer TANGK, su nuevo álbum, lo ayudó a sanar viejas heridas

Por  WILL RICHARDS

febrero 16, 2024

Foto: Lillie Eiger

En la comodidad de su casa, en su Bristol natal, Joe Talbot se inclina sobre la mesa, con su taza de café en la mano.

“Tengo dos cosas en mi vida: mi hijo y este disco”, afirma. El disco en cuestión es TANGK, el quinto de IDLES y el más aventurero musicalmente hasta el momento. Después de hablar con entusiasmo sobre el amor y su rehabilitación en curso, agarra el llavero y se dispone a ir a buscar a su hijo a la escuela. “Este es el mejor trabajo del mundo”, sonríe sobre las dos pasiones que actualmente rigen la vida de este muchacho que ya tiene 39 años.

IDLES se formó en Bristol en 2009. La banda comenzó con canciones de un pop indie suave, en la línea de The Maccabees. La década siguiente les deparaba cambios de formación y cientos de pequeños recis que les permitieron endurecer el sonido hasta lanzar su aclamado disco debut, Brutalism, en 2017. Su sonido estridente y las letras descaradamente sensibles y políticas de Talbot (“lo que más asusta a la derecha es un pobre que lee y se hace rico”, vocifera en “Mother”) tocó la fibra del público más joven tanto como de los viejos punks privados de sus derechos. Después de ocho años de trabajo duro, casi de la noche a la mañana se convirtieron en la banda de rock de guitarras más importante del Reino Unido.

Su segundo disco, Joy as an Act of Resistance, llegó en 2018. Pronto eran cabeza de cartel en festivales y pasaron a integrar una larga lista de salvadores del rock británico, que tiene tantos que ya no sabemos si realmente necesita rescate. Con Ultra Mono, de 2020, duplicaron la apuesta, antes de dar un paso atrás en CRAWLER del año siguiente: un disco más preocupado por la experimentación lírica y sonora que por el ariete de baterías y guitarras con el que se habían hecho conocidos. A lo largo del camino, Talbot fue muy abierto en sus entrevistas y sus letras sobre su lucha contra la adicción y cómo la banda y su comunidad de fans lo han apoyado y animado durante su viaje.

“Con Ultra Mono comencé a darme cuenta de que era una figura pública, o al menos lo entendí”, reflexiona Talbot sobre un disco que todavía admira, pero en el que ahora también ve algunos defectos. “Ahí es cuando empezás a tocar para que le guste a la gente. Pero de eso se trataba el disco, de usar la canchereada y el significado enloquecedor de lo ‘grande’ que es hacer un disco. Pero ahora digo ‘no, mejor no’. No me rindo ante la inseguridad. Soy inseguro, sí. Estoy asustado. Quiero gustarle a todos. Pero todo sale mucho mejor cuando sos vos mismo”.

Superar esta inseguridad para encontrar una conexión genuina se convirtió en un engranaje clave de TANGK, que en muchos aspectos recoge la antorcha de CRAWLER y gana terreno. Es un disco exclusivamente integrado por canciones de amor, presentadas de formas más sutiles y suaves de lo que podías esperar de los IDLES de antaño. “No quería presentar una visión normalizada de lo que es una canción de amor”, dice Talbot. En comparación con el líder rugiente que vemos en el escenario con IDLES, en persona Talbot habla despacio y tiene modales apacibles. Presenta sus ideas con gentileza y cuidado. “Necesitaba amor, necesitaba encontrar el amor. Me he sentido muy solo y asustado y, cuando atravesás una adicción, el amor propio es importante. Tenés que parar el ciclo. Tenés un hijo y tenés una carrera. Eso puede ir junto de dos maneras. O es increíble, fructífero y hermoso, o es el infierno. ¿Qué vas a hacer? Y si parece una elección fácil, está bien, pero la adicción la hace tremendamente difícil. Además, el amor abunda, está en todas partes. Pero es necesario que te lo recuerden. Es ver el bosque en medio de los árboles. Necesitaba un respiro, darme un tiempo, trabajar conmigo mismo, empezar a quererme, y el resto iba a venir solo. Y así fue”.

Para encontrar este amor, Talbot tuvo que desconectarse. “Me di cuenta de que, pase lo que pase, la gente va a decir cosas sobre mí que no me gustan, pero en el día a día, es un zumbido que no escucho. Entonces, ¿para qué me voy a poner a buscar en Internet a ver qué dicen? Hoy no me metí en las redes sociales ni una vez”, dice y aleja su teléfono un par de centímetros, sobre la mesa de café, para lograr un efecto dramático.

Me gustaría que mi vida también fuera así, le digo. Pero tengo razones concretas (los compromisos laborales) tanto como otras más dudosas (el miedo a perderme algo, ¿la fuerza de la costumbre?) que me mantienen atado al teléfono.

“A la mayoría le gustaría, eso es lo extraño”, responde. “Yo no es que quiero ser diferente… Mi papá nunca tuvo televisor, jamás. Y yo de chico pensaba: ‘¿Por qué no tiene tele este loco?’. Pero ahora entiendo que se había dado cuenta de lo que le hace a la gente un objeto que te ponés a mirar cinco horas seguidas todas las noches”.

Le pregunto si, como padre, se imagina que una generación más joven rechace la gratificación instantánea de las redes sociales y otras cosas así que actualmente gobiernan nuestras vidas.
“Internet está mucho más superpoblada y las olas de la moda parecen mucho más grandes. Fijate los NFT. Qué loco fue durante cinco minutos, ¿no? ‘¡Éste es el futuro, gente! ¡Inviertan!’ ¿Entendés lo que dicen? ¿Bienes raíces imaginarios? La gente invierte los ahorros de toda su vida en cosas así y, sorpresa, estalla la burbuja”.

La banda se formó en Bristol, Inglaterra, en 2007. Ahora estrena su quinto disco. (Foto: Lillie Eiger)

“La IA, de su lado, tiene zonas muy osadas en términos de capital cultural y nanotecnología. Pero mi hijo y su generación se van a reír de la IA exactamente como nosotros nos reímos de los victorianos”, añade. “No necesitás un robot en la cocina para romper un huevo, vas y lo rompés. Creo que cuando el humo baje, nos vamos a dar cuenta de los efectos reales y el control que ejercen las redes sociales. Y no es saludable. Estar en una red social leyendo y mirando cosas bizarras nueve horas al día no es saludable.
“La humanidad es la más evolucionada porque tenemos esa perspectiva: podemos mirar alrededor y recordar lo que vemos. Así progresamos. Y nuestros hijos no van a ser tan estúpidos con las redes sociales. Pero, por ahora, es un circo muy jodido, muy grande y peligroso”.

Aunque es prerrogativa personal de Talbot desconectarse de las redes, eso no impide que su banda sea objeto de ataques o motivo de escándalo. Se vieron envueltos en disputas con Fat White Family y Sleaford Mods, y fueron acusados de hacer “cosplay de clase”. Me junté con Talbot para esta nota a finales de noviembre de 2023, en pleno ataque de Israel sobre Gaza y el pueblo palestino. IDLES fue una banda muy criticada, por los comentaristas de Internet y también por otras bandas colegas, por no decir nada, por una aparente falta de declaraciones de apoyo a Palestina. A pesar de ponerle la firma a la carta abierta que organizó Jeremy Corbyn, titulada “Música para un alto el fuego”, muchos creyeron que una banda que logró hacerse un nombre (y una amplia base de fans) por transmitir opiniones políticas e ideales de izquierda fuertes, ahora debería usar su voz pública para darle volumen a la realidad de lo que está ocurre en un momento tan crítico.

Para Talbot, el tema es más simple. “Defiendo las mismas cosas que siempre defendí”, afirma. “Mirá cualquier entrevista y en todas digo lo mismo. No somos activistas. Me preocupa la condición humana y cómo afecta a las personas, y uso la música para conectar a la gente con el mundo, no con Internet. Nunca me contradije con lo que vengo diciendo hace 12 años, en el escenario y en cada entrevista. Y sí, mis valores se inclinan hacia el socialismo. Lo que creo, y lo creo desde que tenía 15 años, es que acá en el Reino Unido tenemos una soga alrededor del cuello, con todos estos acuerdos espantosos, hechos entre gallos y medianoche, entre nuestro gobierno y el gobierno de Estados Unidos con Israel. Y es todo horrible.

“Estoy totalmente en desacuerdo con Rishi Sunak. Él es un inversor privado que se beneficia con la muerte de la gente y le da la mano a Netanyahu. Creo que debería avergonzarse de sí mismo. ¿Decírselo a mis amigos en Instagram va a ayudar en algo? No. Entonces no lo hago”.

“Soy una figura pública”, añade. “Podría dejar todo y volver a trabajar como cuidador de personas. Firmé peticiones, participé en marchas, doné dinero. Entiendo el tema, pero que la gente se ofenda porque no publico en Instagram es una locura. Nuestra audiencia te lo podría decir: pasé por muchas cosas recientemente, y el peor lugar para mi salud mental es estar en las redes sociales. Me estoy recuperando. Y estoy feliz de recuperarme por mi cuenta”.

Algo similar pasó durante las protestas de Black Lives Matter, a mediadios de 2020. IDLES fue criticada por su falta de reacción instantánea. “Hubo mucho compromiso para la galería y queríamos asegurarnos de hacer algo que fuera útil”, le dijo Mark Bowen a New Musical Express en ese momento. En segundo plano y lejos de las redes, Talbot estaba diseñando una remera especial de IDLES, con la que acabó recaudando 36 mil libras para la organización.

“Estoy en una banda con cinco seres muy diferentes y no vamos a ser una sola cosa”, dice Talbot. (Foto: Foto: Lillie Eiger)

Talbot es agudo y abierto como conversador, y considera profundamente sus respuestas antes de presentarlas. Durante nuestra charla, aborda este tipo de críticas a la banda con calma y calidez, admitiendo que en el pasado fue un poco incomprendido debido a sus métodos de comunicación. El único momento en el que se enoja o parece incómodo es cuando habla de la categorización pública de IDLES como una banda punk, algo que él mismo menciona sin que se lo pregunte.

“No me gustaba que nos dijeran que somos una banda punk, no quería subirme a ese caballo y verme obligado a tocar algo que la gente pensara que es punk”, dice con determinación. “Como músico, escuché hip hop desde los 11 años. Y hasta los 25. ¿Tengo que sacarme eso de encima para adherirme a la perspectiva de algún vago que nos puso ese rótulo? Soy más que eso, como músico. Soy un punk, soy un rapero, soy un artista folk, soy un pintor. Soy lo que quiero ser. Soy una persona creativa y nadie me va a decir qué soy. Estoy en una banda con cinco seres humanos muy diferentes y no vamos a ser una sola cosa”.

Y sigue: “Me resultó bastante problemático eso de que porque soy un hombre blanco que odia a su gobierno y lo que le hizo a la clase trabajadora, tengo que ser punk. Bueno, no. Es nada más que no soy de derecha y agarro un micrófono y me pongo a cantar. Ahora ya no grito tanto. No es que me paro y digo de repente ‘¡Bueh, al final con Tony Blair estábamos mejor!’ Me entristece mucho el destino de nuestro país, pero quiero cantar sobre el amor”.

Si para decir que una banda es punk alcanza con algo tan fácil como escuchar a un vocalista rugir en lugar de cantar las canciones, entonces TANGK seguramente va a terminar lo que empezó con CRAWLER. Y vamos a ver a IDLES bajo una luz muy diferente. En el nuevo disco, Talbot no levanta la voz casi nunca con el gruñido atronador que definió los primeros discos de la banda. En cambio, se inspira en los viejos crooners del soul que adora y manifiesta su visión más suave de la vida a través de su performance como vocalista. En TANGK, estas canciones de amor pueden ser personales y vertiginosas (“Soy inteligente, pero soy tonto”, canta en “Roy”) o gritos de guerra (“¡Levanta a mi gente, esa es mi herramienta!”, machaca en “POP POP POP”). Y las dos cosas son vitales para el relato del disco.

El cantante está de acuerdo cuando le digo que esta transformación del grito visceral a la forma alternativa de expresión que ha descubierto en el canto es una alegoría muy simple pero justa del cambio del viejo Talbot al nuevo. “Estuve haciendo mucha terapia últimamente y me doy cuenta de que tengo puesta una máscara para defenderme”, reflexiona. “Perdí muchas cosas en mi vida. Y sentí miedo. Tenés que luchar contra todo eso y, a veces, eso significa pintarte la cara y ponerte tobilleras.

“Estaba fluyendo con mis emociones y mi adicción, y no podía salir de eso. Entonces, cambié el chip. Le di un nuevo enfoque a todo, desde el encanto y el amor, y usando el arte para conectar nuevamente. Ahí fue más o menos que comenzó la banda. Tenía que ver con conectarse con el universo y las personas. Fue casi como encontrar mi encanto otra vez…”, añade antes de suspirar: “¡ahí tenés el título!”
“Encontré mi voz otra vez, tanto en sentido figurado como literal”, afirma, incapaz de resistirse a seguir desarrollando el relato (simple pero preciso) detrás de TANGK. “Esa es la verdad. Encontré mi voz nuevamente. Puedo ser vulnerable. Puedo estar enamorado. Puedo ser suave”.

Pero, como todo en nuestra conversación, después de dar varias vueltas vuelve a su disco y a su hijo.
“Definitivamente ser padre te da una nueva perspectiva”, dice. “Tenés que ser un toque más suave, físicamente. Mi forma de ser padre se basa en la empatía, ponerme en el lugar de mi hijo por un minuto y pensar: ‘¿Qué harías si dependieras de otra persona para alimentarte?’ No la querrías hacer enojar…”
“Estoy tratando las cosas con empatía y me doy cuenta de que quiero abrir algunas puertas en mi relación con mi audiencia, artísticamente, puertas que nunca abrimos. Y no puedo hacerlo con el mismo enfoque de antes. Tiene que ser algo nuevo para dejar que se filtren mis otros lados. Soy tan complejo como cualquiera y quiero explorarlo todo. Líricamente, en cuanto al contenido, temáticamente, todos nuestros discos son muy diferentes y complejos. Pero esa voz [que gritaba] hacía que las cosas se leyeran de un modo muy bidimensional a veces, por lo que la gente malinterpretó mi mensaje. En lugar de esperar que todos me entiendan, tuve que cambiar mi enfoque”.

Para hacer TANGK, el guitarrista y productor de IDLES, Mark Bowen, trabajó una vez más con el productor de rap Kenny Beats y también contrató al sexto miembro de Radiohead, Nigel Godrich. Lo conocieron cuando los invitó a tocar para el relanzamiento de una serie legendaria, From the Basement. “Fue un momento muy estresante para nosotros, porque yo la veía religiosamente”, dice Talbot. “Por la forma en que [Godrich] nos hizo sonar, parecía que realmente nos entendía musicalmente, y eso nos sorprendió bastante”.

Después de las sesiones en el estudio de Godrich en Brixton, la banda, Godrich y Beats se trasladaron al sur de Francia para moldear el nuevo disco. “Lo que quería de este disco desde el principio era que estuviéramos más a la ofensiva, con una postura más experimental”, me dice Bowen desde su casa en Belfast cuando lo llamo el día después de verme con Talbot en Bristol. “Nigel nos habló de los loops de cinta y nos mostró muchas cosas, diferentes enfoques de la escritura. IDLES siempre sonó un poco cacofónico. Pero queríamos explorar esa violencia de formas que no se limiten al feedback y el ruido. Lo que hace un buen productor es lograr que la banda se sienta segura mientras investiga estas cosas y comete errores. Nigel es fantástico en eso”.

Mientras el trío de productores se metía de lleno en el trabajo, Talbot solo tenía una canción escrita: la suave y hermosa “Grace”. Dejó que el resto saliera espontáneamente, dentro de la sala.

TANGK es un disco sobre el amor instintivo e innegable, algo que no se puede cuantificar ni examinar. Así que quería que las letras hicieran sentir lo mismo. Y así como le salieron, “eran perfectas”, dice con una sonrisa. “Eran exactamente lo que buscaba, y eso es poético y verdadero. Fue simplemente un momento muy vibrante, todo fue muy claro, muy vivencial”.

IDLES surgió como una banda de cinco integrantes con lo que parecía ser un sonido y un enfoque tradicional. Pero CRAWLER y TANGK arrojaron una nueva luz a la relación creativa, ciertamente inusual, entre Talbot y Bowen, dos artistas en muchos sentidos opuestos. “CRAWLER generó mucha inspiración entre Bo y yo, para seguir trabajando y mostrar lo que somos capaces de hacer”, dice Talbot. “Nos dimos cuenta de que estábamos mucho más interesados en nuestra relación como músicos de lo que pensábamos al principio. Bowen es muy pragmático y todo lo contrario a mí”, explica. “Es buen consejero cuando estamos llevándonos bien a nivel emocional, pero si estamos mal, chocamos y tenemos que hacer una pausa. Yo quiero que él haga algo de una manera, y soy bastante agresivo, y él quiere que yo haga otra cosa, o no quiere nada, no lo sé. Es siempre ese tira y afloja, así que tenemos que tomar aire, bajar un cambio y volver”.

Bowen se ríe, pero confirma los dichos de su compañero. “Definitivamente en situaciones así es cuando tenemos roces y chocamos. Es que, como personas, somos opuestos exactos en casi todos los sentidos”, dice.

“El espíritu de la banda y lo que presentamos como nuestro trabajo es algo en lo que estamos muy alineados, pero en lo que respecta a nuestra creatividad, somos el agua y el aceite. Yo trabajo mejor en el caos y él siempre necesita orden”.

Visto a la luz de esta asociación creativa y de la experimentación musical, todo en TANGK vuelve al principio central del disco: el amor. “Me di cuenta de que escribir sobre cualquier otra cosa habría sido pretencioso en ese momento”, dice Talbot.

Idles en el Lollapalooza Argentina. (Foto: Ignacio Arnedo)

“No había nada más sobre lo que quisiera escribir. Sólo quería centrarme en eso. Estaba obsesionado con el amor, estoy obsesionado con el amor. Todo lo demás me parece una tontería ahora mismo. Quiero estar conectado con las personas con las que necesito estar conectado y sanar. Entonces, ¿por qué escribir sobre otra cosa?”.

Además de ser un manifiesto personal, el disco reafirma el estatus de IDLES como una banda del pueblo. Aunque puede que no se transmita tan claramente a través de declaraciones en Internet, ni en riffs de rock estridentes y descarados, maridados con letras gritonas y llenas de eslóganes, IDLES presenta aquí una forma de conexión aún más potente, una que Joe Talbot cree que hoy puede ser muy necesaria y útil tanto para su audiencia como para él mismo.

“Debido a la forma en que ha transcurrido mi vida y las decisiones que tomé, necesito sanarme”, reflexiona antes de despedirnos. Todavía tiene que ir a la escuela. “Necesito estar firme para tomar las decisiones correctas, estar seguro y ser un buen padre. Eso se refleja en mi música, del mismo modo que lo que está en primer plano en mi mente siempre aparece en mi música”.

Lo último que me dice es que su esperanza para la próxima era de IDLES es que los fans entiendan y reciban abiertamente esta nueva etapa de su trabajo y todo el mensaje de TANGK. “Espero que esta sea una nueva forma de poder ayudar a la gente a sanar y tomar las decisiones políticas correctas, dándoles amor y hablando de amor. Porque cuanto más amor y empatía tienen las personas, siempre es más fácil tomar la decisión correcta. Son todas melodías del mismo cancionero, pero ahora toca una canción diferente”.