mayo 27, 2022

Heard vs. Depp: de hipocresías, indulgencias y cancelaciones

¿Por qué Amber Heard es lapidada mientras agresores como Kevin Spacey son apoyados en su regreso a la actuación?

Por  MELISA PARADA BORDA

El caso de Amber Heard vs. Johnny Depp ha sido usado como excusa para desestimar denuncias de violencia basada en género y para probar la existencia de una cultura de la cancelación selectiva.

Steve Helber; Daniel Zuchnik

El caso de Amber Heard y Johnny Depp da pie a varios análisis pues lo que inició como una denuncia por violencia de género, con el pasar del tiempo ha ido creciendo como una bola de nieve que cae de una pendiente. Con acusaciones por aquí, demandas por allá y pruebas por acullá, ambos actores se han empeñado en demostrar que fueron víctimas de violencia por parte del otro durante su turbia relación. El 11 de abril inició el juicio por difamación de Depp contra Heard y, a lo largo de estos casi dos meses, la jueza Penney Azcarate ha tenido que escuchar decenas de testimonios. Con transmisiones públicas de las audiencias, hilos en Twitter y fans enceguecidos a las afueras del juzgado de Fairfax, Virginia, el litigio terminó por convertirse en un show mediático en el que personas que no están involucradas han tomado bandos como si se tratara de un partido de fútbol.

De todos modos, en este punto cada quien ya habrá formado su opinión basándose en la información de dominio público, por lo que aquí no estamos para hablar sobre la víctima perfecta o imperfecta sino de cómo el trato a Heard, sea culpable o no, ha sido absolutamente machista. Un caso serio que sirvió de ejemplo de que los hombres también pueden ser víctimas de violencia por parte de sus parejas, ha hecho descaradamente evidente el pacto patriarcal que existe en las industrias culturales. Ya explico por qué.

Cuando se habla de violencias basadas en género, suelen ser las víctimas y sobrevivientes quienes se alejan de los espacios que solían compartir con sus agresores, mientras estos últimos continúan frecuentándolos sin mayor repercusión. Por eso la sanción social es válida cuando la misma justicia nos falla a las mujeres, esto es, cerrarle las puertas a los agresores garantizando así lugares seguros para todes. El problema radica en que en la práctica esto no es tan sencillo al haber personas dispuestas a ignorar las denuncias porque el denunciado es amigo, no les violentó directamente o por “falta de pruebas”. De aquí que el movimiento Me Too sea tan importante a la hora de generar presión social y rechazo por los abusadores, procurando que no se les siga premiando con blockbusters o premios de La Academia.

Ahora, de un tiempo para acá se ha hablado mucho de la ‘cultura de la cancelación’ y su compañero, el debate eterno sobre si se debe separar a la obra del artista pero, ¿la discusión es la misma cuando se trata de un hombre problemático que cuando una mujer es la villana de la historia? Veamos. Antes de este juicio, más o menos en el periodo entre su columna en The Washington Post y la demanda del actor contra el diario The Sun, Heard prácticamente contaba con el respaldo de Hollywood. Por ejemplo, mientras Warner Bros. reemplazaba a Depp por Mads Mikkelsen en Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore, la actriz continuaba en pie en el papel de Mera para la futura Aquaman 2. Entretanto, la campaña Justice for Johnny Depp se fortalecía a medida que se conocían los actos violentos que Heard ejercía sobre él.

Pero una vez ambos volvieron a verse los rostros a principios de abril, el odio colectivo hacia Heard se acrecentó y personas (incluyendo incels) que en su vida se habían preocupado por creerle a las víctimas de violencia doméstica en Hollywood, comenzaron a desestimar el movimiento Me Too y a pedir la cancelación inmediata de Heard. Esa misma posición es la que por años se les ha pedido tomar frente a los agresores que hay dentro del cine, la música y el arte. No obstante, cuando se trata de un hombre si son capaces de ver la humanidad en él, pero como esta vez es una mujer la que está del otro lado, sí se le lapida. ¿Por qué no se nos concede esa misma indulgencia? O mejor aún, ¿por qué no aplicar la misma actitud contra todo agresor?

La cancelación es un tema polémico por su factor de justicia social que roza con lo punitivo en lugar de centrarse en la reparación y resocialización,  por eso es problemático que a Heard se le pida que desaparezca de la faz de la Tierra mientras Kevin Spacey y James Franco buscan vender sus regresos en el Festival de Cine de Cannes. Es inadmisible que el exprotagonista de House of Cards esté promocionando una nueva cinta en la misma semana en la que recibe cuatro denuncias nuevas por violencia sexual. Peor aún es que los productores del largometraje hayan salido a defenderlo tildando las acusaciones de “mala prensa”: “Aunque es lamentable que la mala prensa haya llegado al tiempo que el regreso de Kevin, era de esperarse. Son personas que desean que no actúe, pero son superadas en número por la cantidad de fans alrededor del mundo que espera que un artista al que han admirado por décadas, regrese a la pantalla. La producción no tiene conocimiento ni comentarios respecto a las denuncias, y creemos que es responsabilidad de la justicia determinar su validez. Peter Five Eight es un filme para los fans a los que les importa más el arte que el escándalo”.

Es a esto a lo que nos referimos, a que hasta para ‘cancelar’ a una celebridad hay machismo de por medio. El punto aquí no es defender o no la inocencia de Heard, sino que las mismas personas que apoyan el regreso de personajes tan nefastos como estos porque “merecen una segunda oportunidad”, no aplican lo que predican porque esta vez es una mujer quien violentó a su ídolo de la infancia, quien a propósito también fue violento con ella.

Con esto dicho, el caso migró de un apoyo a Depp a una excusa para seguir perpetuando discursos machistas, para desestimar las denuncias por violencias basadas en género y para seguir diciendo que “no son todos los hombres” (not all men). Es aquí donde nos damos cuenta de que en realidad no les importan las víctimas, de ser así no se empeñarían en separar la obra del artista cuando su actor o músico favorito comete delitos de esta índole. Lo que les importa es seguir cubriéndose las espaldas y aprovechar la situación para decir que las mujeres también podemos ser abusivas, cuando nunca lo hemos negado.

A pesar de que Hollywood ha tomado medidas para asegurarse de que Spacey, Franco e incluso Alec Baldwin no vuelvan a participar en las producciones que allí se gestan, todavía queda mucho por avanzar, especialmente cuando castiga a Will Smith por una bofetada pero continúa celebrando a Roman Polanski y Woody Allen. Es igual de reprochable la hipocresía que maneja el festival más importante del cine: de puertas para afuera permite las protestas de colectivas feministas en contra de la violencia machista asesina, pero de puertas para adentro es un ambiente seguro para los agresores.

Todavía no se sabe si las escenas de Heard fueron recortadas de Aquaman 2 como ella misma lo comentó durante su espacio para testificar, pero de ser así, ¿en el futuro se le concederá una segunda oportunidad como a los actores mencionados arriba? Solo el tiempo lo dirá.

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